El calendario no negocia y en Unión empieza a jugar su propio partido. Nicolás Paz avanza por este 2026 con el contrato en cuenta regresiva y un escenario que, por ahora, solo ofrece silencios. No hay anuncios, no hay papeles sobre la mesa y tampoco una hoja de ruta clara para estirar un vínculo que entra en su tramo decisivo.
Durante meses, el nombre del defensor quedó asociado a su pertenencia al grupo Squadra, que dejó bronca por lo que pasó con Jerónimo Dómina. Sin embargo, Paz trabaja ahora con otros agentes en un intento por resetear su situación y abrir un canal más directo con el club.
Lo llamativo es que, a diferencia de otros casos recientes, no hubo una postura rígida del lado del jugador. Todo lo contrario. La idea de continuar en Unión siempre estuvo presente y existieron charlas informales que alimentaron esa posibilidad. El problema fue el paso del tiempo. Las semanas se transformaron en meses y la intención nunca se tradujo en una propuesta concreta ni en un avance oficial.
El dato que inquieta es contundente: en junio, Nicolás Paz quedará habilitado para negociar libremente con cualquier club y asegurarse una salida sin dejar ingresos a fin de año. Un escenario que Unión ya conoce y que, en más de una oportunidad, terminó costando caro en términos deportivos y económicos. Hoy el tema está congelado. No hay negociación activa ni señales de que la situación vaya a destrabarse en el corto plazo. Por si fuera poco, corre de trás en la óptica de Leonardo Madelón, por lo que todo es interrogante en torno al defensor.