El mercado de pases empieza a ofrecer señales de cierre en Colón y una de las últimas certezas tiene nombre y apellido. Federico Rasmussen está a horas de convertirse en nuevo refuerzo y su llegada marca un punto de inflexión en la planificación del plantel.
Con todo acordado de palabra, el defensor arribará, por lo que pudo saber Diez en Deportes, a Santa Fe este jueves para completar el circuito habitual: exámenes médicos, firma del contrato y posterior incorporación a la pretemporada. Salvo algún imprevisto, el vínculo se extenderá hasta diciembre a préstamo con cargo y sin cláusula de compra.
Rasmussen, de 33 años y 1,92 metro, aparece como la respuesta que buscaba el cuerpo técnico para terminar de consolidar la zaga. Su perfil aporta fortaleza aérea, liderazgo y recorrido, cualidades que Ezequiel Medrán consideraba prioritarias para reforzar una defensa que ya empieza a mostrar su fisonomía definitiva.
Con esta incorporación, el entrenador logra cerrar uno de los capítulos centrales del mercado. La estructura defensiva queda definida y el foco ahora se traslada a un último reto: sumar un volante mixto con capacidad ofensiva, la pieza que falta para completar el rompecabezas.
Mientras el reloj del mercado avanza, Colón acelera en los detalles finales. La llegada de Rasmussen no solo refuerza una línea: también marca que el armado entra en su etapa final y que el Sabalero empieza a pensar más en competir que en buscar.