El impacto de las aves de plaga sobre la producción agrícola volvió a instalarse con fuerza en la agenda del sector. Palomas y cotorras generan pérdidas crecientes que ya no se limitan al ámbito rural: afectan también a zonas urbanas, áreas de acopio y puertos. Ante este escenario, Santa Fe avanza en un plan que busca mitigar los daños sin romper el equilibrio ambiental.
La estrategia se apoya en diagnósticos territoriales, trabajo interinstitucional y recomendaciones técnicas para los productores. El objetivo es anticiparse al problema, entendiendo que se trata de una problemática regional que requiere coordinación entre provincias y la Nación.
Un problema en expansión
En diálogo con LT10, Ignacio Mántaras reconoció que el conflicto es de "larga data", pero advirtió que en los últimos años "se ha intensificado". Según explicó el funcionario, la presencia de estas aves hoy se detecta también "en zonas urbanas, de acopios y portuarias".
Mántaras señaló que el sistema legal vigente muestra limitaciones: "Nación ha alertado que el marco legal respecto al manejo de plagas pasó a ser poco efectivo". Recordó que el esquema antiguo de delegar el control a municipios y comunas no logró adaptarse al crecimiento de las áreas agrícolas.

Líneas de acción y manejo integral
Actualmente, el trabajo provincial se canaliza a través de la Comisión de Protección Vegetal de Santa Fe (Coprovensa). Allí se definieron dos ejes centrales:
- Diagnóstico: Se realizó un muestreo durante diciembre junto al INTA para evaluar la intensidad y severidad del daño.
- Herramientas de manejo: Mántaras enfatizó que "de nada sirve declarar una especie como plaga si no hay métodos claros para disuadir o mitigar el daño".
El enfoque no se centra solo en el control directo, sino en el entorno. Se recomiendan métodos de ahuyentamiento variables (cañones de gas, pirotecnia o siluetas), ya que las aves se acostumbran rápidamente. "La eficacia depende de la rotación y de la presencia humana en momentos clave, como los movimientos migratorios de la mañana y la tarde", explicó.
La importancia de la cosecha anticipada
Sobre el control poblacional, el secretario sostuvo que los resultados han sido limitados debido a la alta movilidad de especies como la paloma, que puede volar hasta 150 kilómetros.
"La cosecha anticipada es hoy la herramienta más efectiva", indicó Mántaras. También destacó la importancia del manejo postcosecha: "No hay que dejar rastrojos ni granos en el suelo", ya que las pérdidas en el transporte y acopio se convierten en focos de atracción para las nidadas.