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Jueves 14 de Junio de 2012 - 09:05 hs
El genoma del bonobo ayuda a buscar los genes de su comportamiento social
Se llama Ulindi, es una hembra de bonobo, está en el zoológico de Leipzig (Alemania) y ha entrado en la historia de la ciencia. El suyo es el primer genoma de la especie que se ha secuenciado, es decir, se han escrito las letras químicas que lo forman. Tras el chimpancé, el orangután y el gorila, el bonobo es el último de los grandes simios del que los científicos secuencian el genoma y con esta información, explican, pueden hacer comparaciones entre especies en busca de rasgos genéticos que puedan ayudar a explicar sus características, sobre todo entre bonobos y champancés, tan próximos genéticamente y tan diferentes en sus interacciones sociales. Los chimpancés son agresivos y los bonobos son más bien pacíficos, juguetones y sexualmente muy activos. Los humanos tienen rasgos de los unos y de los otros, seguramente también en los genes
“Dos simios africanos son los parientes más cercanos del hombre. El chimpancé (Pan troglodytes) y el bonobo (Pan paniscus). Aunque son similares en muchos aspectos, bonobos y chimpancés difieren notablemente en sus comportamientos sociales y sexuales”, escriben Kay Prüfer (Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, Alemania) y sus colegas en la revista Nature. Han hecho el trabajo científicos de más de veinte laboratorios de ocho países, coordinados por Prüfer y por el prestigioso genetista Svante Paabo.
Los chimpancés machos son agresivos, pelean por el rango dominante y por acceder sexualmente a las hembras, y se asocian para guerrear entre grupos. Los machos bonobos, por el contrario, suelen estar subordinados a las hembras y no compiten excesivamente por el rango y, que se sepa, no se producen agresiones letales entre grupos. En comparación con los chimpancés, los bononos son juguetones y tienen una intensa vida sexual, a menudo entre individuos del mismo sexo, describen estos científicos, que han secuenciado su genoma.
Los chimpancés, animales de un metro o 1,20 de altura y hasta 60 kilos de peso, están muy extendidos en toda África ecuatorial, mientras que los bonobos, de hasta 90 centímetros de altura y 40 kilos sólo viven al sur del río Congo. Los investigadores sospechan que esta frontera fluvial podría ser el origen de la separación evolutiva de ambas especies, que habría comenzado hace un par de millones de años. Con los nuevos datos del genoma, la divergencia genética completa entre bonobos y chimpancés se habría producido hace un millón de años, explica Tomàs Marquès i Bonet, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (Universidad Pompeu Fabra – CSIC) y uno de los expertos que han participado en la secuenciación y análisis del genoma del bonobo. En cuanto a los ancestros humanos y esos otros dos primates, la separación comenzaría hace entre cinco y siete millones de años y hace 4,5 millones ya era completa.
Humanos, chimpancés y bononos tienen unos 25.000 genes y los primeros comparten con los otros dos casi el 99% del genoma, mientras que estos tienen en común el 99,6%.
“Los caracteres complejos, como el comportamiento, se deben a una mezcla de factores genéticos y factores del entorno; lo que está en debate es el porcentaje de uno y de otro, pero, desde luego hay genes que predisponen a unos rasgos de comportamiento”, comenta Màrques. “Debe haber unos genes que predisponen al chimpancé a ser agresivo y genes que predisponen al bonobo a ser más pacífico, y nuestro trabajo proporciona el genoma completo de este último; pero también hemos hecho ya análisis e identificamos zonas de ese genoma que son candidatas a contener genes que pueden explicar las diferencias de comportamiento”. Esas zonas acotadas suponen un porcentaje mínimo de los genomas y lo curioso es que en ellas hay similitudes entre humanos y bonobos (ausentes en chimpancés) y similitudes entre humanos en chimpancés (ausentes en los bonobos). Ahí puede estar el componente genético de esos comportamientos comunes y diferentes entre unos y otros.
“Dos simios africanos son los parientes más cercanos del hombre. El chimpancé (Pan troglodytes) y el bonobo (Pan paniscus). Aunque son similares en muchos aspectos, bonobos y chimpancés difieren notablemente en sus comportamientos sociales y sexuales”, escriben Kay Prüfer (Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, Alemania) y sus colegas en la revista Nature. Han hecho el trabajo científicos de más de veinte laboratorios de ocho países, coordinados por Prüfer y por el prestigioso genetista Svante Paabo.
Los chimpancés machos son agresivos, pelean por el rango dominante y por acceder sexualmente a las hembras, y se asocian para guerrear entre grupos. Los machos bonobos, por el contrario, suelen estar subordinados a las hembras y no compiten excesivamente por el rango y, que se sepa, no se producen agresiones letales entre grupos. En comparación con los chimpancés, los bononos son juguetones y tienen una intensa vida sexual, a menudo entre individuos del mismo sexo, describen estos científicos, que han secuenciado su genoma.
Los chimpancés, animales de un metro o 1,20 de altura y hasta 60 kilos de peso, están muy extendidos en toda África ecuatorial, mientras que los bonobos, de hasta 90 centímetros de altura y 40 kilos sólo viven al sur del río Congo. Los investigadores sospechan que esta frontera fluvial podría ser el origen de la separación evolutiva de ambas especies, que habría comenzado hace un par de millones de años. Con los nuevos datos del genoma, la divergencia genética completa entre bonobos y chimpancés se habría producido hace un millón de años, explica Tomàs Marquès i Bonet, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (Universidad Pompeu Fabra – CSIC) y uno de los expertos que han participado en la secuenciación y análisis del genoma del bonobo. En cuanto a los ancestros humanos y esos otros dos primates, la separación comenzaría hace entre cinco y siete millones de años y hace 4,5 millones ya era completa.
Humanos, chimpancés y bononos tienen unos 25.000 genes y los primeros comparten con los otros dos casi el 99% del genoma, mientras que estos tienen en común el 99,6%.
“Los caracteres complejos, como el comportamiento, se deben a una mezcla de factores genéticos y factores del entorno; lo que está en debate es el porcentaje de uno y de otro, pero, desde luego hay genes que predisponen a unos rasgos de comportamiento”, comenta Màrques. “Debe haber unos genes que predisponen al chimpancé a ser agresivo y genes que predisponen al bonobo a ser más pacífico, y nuestro trabajo proporciona el genoma completo de este último; pero también hemos hecho ya análisis e identificamos zonas de ese genoma que son candidatas a contener genes que pueden explicar las diferencias de comportamiento”. Esas zonas acotadas suponen un porcentaje mínimo de los genomas y lo curioso es que en ellas hay similitudes entre humanos y bonobos (ausentes en chimpancés) y similitudes entre humanos en chimpancés (ausentes en los bonobos). Ahí puede estar el componente genético de esos comportamientos comunes y diferentes entre unos y otros.
Fuente: elpais.com
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