Habitualmente descartadas tras el uso, pueden convertirse en aliadas inesperadas del reciclaje doméstico
Lunes 26 de Diciembre de 2011 - 08:57 hs
Dólar: devaluar apenas 7% costó una sangría inédita de reservas
El Gobierno terminó devaluando el peso un 7,5% en el año. El dólar pasó de $ 4,010 a $ 4,31. La cifra fue consistente con las expectativas del mercado, que esperaba un tipo de cambio en torno a los $ 4,35 para diciembre. Sin embargo, mantener esa tasa de devaluación en un entorno de alta inflación tuvo su costo.
Al Banco Central (BCRA) le significó una caída en el stock de las reservas internacionales por primera vez en toda la era K. Las arcas del Central terminarán 2011 con un derrumbe de más de u$s 6.000 millones (cayeron de u$s 52.190 millones en enero hasta u$s 46.087 millones al 22 de diciembre). Además del pago de deuda pública, que a partir de marzo de 2010 se convirtió en ley, la autoridad monetaria se vió obligada a financiar con sus dólares la salida de capitales (entendida como la formación de activos externos del sector privado).
Teniendo en cuenta estos dos frentes, el desplome de las reservas debería haber sido por casi el doble de lo que muestran las cifras de manera oficial. Pero la entidad monetaria tomó líneas de crédito con organismos internacionales como el BIS, por ejemplo, que totalizaron en torno a los u$s 5.000 millones y ayudaron a maquillar las cuentas.
La fuga de fondos totalizará en u$s 22.000 millones, prácticamente el doble de lo que se fue durante el 2010 (u$s 11.410 millones). La dolarización de los privados (empresas y particulares) se aceleró a lo largo del año a tal punto que la oferta de divisas por parte del campo, con una cosecha récord, no alcanzaron para abastecerla. Por eso, de no ser por las ventas del Central que también financiaron las compras, el precio del dólar se hubiera disparado muy por encima de los niveles actuales.
La demanda de dólares fue una de las principales preocupaciones de la presidenta Cristina Fernández. En un principio, en el seno del Gobierno se especulaba que respondía a coberturas habituales en un año electoral (el 23 de octubre se renovaron las autoridades del país). No obstante, pasados los comicios, la fuga continuó registrando niveles elevados. Por esa razón, a partir de noviembre desde distintos organismos públicos se impuso una batería de medidas apuntadas a aplicar un cerrojo en la demanda de divisas, tanto del público minorista como de empresas. En concreto, se bloqueó la presión sobre el tipo de cambio por medio de un cepo a las compras y se amplió, a su vez, la oferta de divisas. Los controles vinieron para quedarse. En los 90, el Gobierno se financiaba con deuda externa y privatizaciones. En la post convertibilidad arrancó un ciclo mucho más sano, porque la economía empezó a generar dólares comerciales, que se abultaron en forma significativa.
Pero a partir de 2010 se dejó de generar divisas y se empezó a usar reservas para diferentes obligaciones. Hoy la macro tiene un dilema: no genera dólares, tiene déficit en cuenta corriente y no tiene acceso al mercado externo. Por eso, para equilibrar las cuentas, es probable que el Gobierno lo haga a través de una mayor devaluación, analizó Ramiro Castiñeira, de Econométrica.
Las restricciones cambiarias permitieron al BCRA un mayor margen para recuperar algo de los dólares perdidos. Por lo pronto, en diciembre logró cerrar el balance cambiario en positivo por primera vez en varios meses y alcanzo un récord del año de u$s 2.000 millones que será, en definitiva, el saldo comprador de todo el 2011, contra los casi u$s 12.000 millones del año pasado.
Al Banco Central (BCRA) le significó una caída en el stock de las reservas internacionales por primera vez en toda la era K. Las arcas del Central terminarán 2011 con un derrumbe de más de u$s 6.000 millones (cayeron de u$s 52.190 millones en enero hasta u$s 46.087 millones al 22 de diciembre). Además del pago de deuda pública, que a partir de marzo de 2010 se convirtió en ley, la autoridad monetaria se vió obligada a financiar con sus dólares la salida de capitales (entendida como la formación de activos externos del sector privado).
Teniendo en cuenta estos dos frentes, el desplome de las reservas debería haber sido por casi el doble de lo que muestran las cifras de manera oficial. Pero la entidad monetaria tomó líneas de crédito con organismos internacionales como el BIS, por ejemplo, que totalizaron en torno a los u$s 5.000 millones y ayudaron a maquillar las cuentas.
La fuga de fondos totalizará en u$s 22.000 millones, prácticamente el doble de lo que se fue durante el 2010 (u$s 11.410 millones). La dolarización de los privados (empresas y particulares) se aceleró a lo largo del año a tal punto que la oferta de divisas por parte del campo, con una cosecha récord, no alcanzaron para abastecerla. Por eso, de no ser por las ventas del Central que también financiaron las compras, el precio del dólar se hubiera disparado muy por encima de los niveles actuales.
La demanda de dólares fue una de las principales preocupaciones de la presidenta Cristina Fernández. En un principio, en el seno del Gobierno se especulaba que respondía a coberturas habituales en un año electoral (el 23 de octubre se renovaron las autoridades del país). No obstante, pasados los comicios, la fuga continuó registrando niveles elevados. Por esa razón, a partir de noviembre desde distintos organismos públicos se impuso una batería de medidas apuntadas a aplicar un cerrojo en la demanda de divisas, tanto del público minorista como de empresas. En concreto, se bloqueó la presión sobre el tipo de cambio por medio de un cepo a las compras y se amplió, a su vez, la oferta de divisas. Los controles vinieron para quedarse. En los 90, el Gobierno se financiaba con deuda externa y privatizaciones. En la post convertibilidad arrancó un ciclo mucho más sano, porque la economía empezó a generar dólares comerciales, que se abultaron en forma significativa.
Pero a partir de 2010 se dejó de generar divisas y se empezó a usar reservas para diferentes obligaciones. Hoy la macro tiene un dilema: no genera dólares, tiene déficit en cuenta corriente y no tiene acceso al mercado externo. Por eso, para equilibrar las cuentas, es probable que el Gobierno lo haga a través de una mayor devaluación, analizó Ramiro Castiñeira, de Econométrica.
Las restricciones cambiarias permitieron al BCRA un mayor margen para recuperar algo de los dólares perdidos. Por lo pronto, en diciembre logró cerrar el balance cambiario en positivo por primera vez en varios meses y alcanzo un récord del año de u$s 2.000 millones que será, en definitiva, el saldo comprador de todo el 2011, contra los casi u$s 12.000 millones del año pasado.
Fuente: cronista.com
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