La prensa europea, principalmente española, armó una gran polémica por la reacción de los jugadores de la Selección argentina de cara a los de Países Bajos. Mucho se habló del carácter inherente de cada argentino, definidos como "cancheros", "altaneros", "soberbios" y "malos ganadores". Sin embargo, eso se refutó rápidamente tras la goleada a Croacia en la semifinal.
Cuando Daniele Orsato pitó el final en el estadio Lusail, se desató la locura argentina. Pese a la alegría por volver a una final, los jugadores de la Albiceleste se acercaron a saludar a sus pares de Croacia, principalmente a Luka Modric, un gigante que se despidió de los Mundiales.
Precisamente, la hinchada argentina le rindió respeto al 10 croata. Cuando Zlatko Dalic sacó a su capitán, los fanáticos del equipo de Lionel Scaloni aplaudieron al ídolo del Real Madrid, que devolvió el reconocimiento.
"Siento muchas cosas, es muy emocionante ver todo esto. Ver a la gente, a la familia durante todo el Mundial fue algo increíble. Vamos por el último partido, que era lo que queríamos", aseguró el capitán de la Albiceleste.