José Ignacio es el labrador de Mailén Novoa y Rodrigo Ípperi y se convirtió en héroe al salvarlos de morir intoxicados por una pérdida de gas.
Alrededor de las 4 de la mañana del pasado 15 de julio, la pareja dormía en su casa de Gualeguaychú, cuando los despertó José Ignacio que les saltó a la cama con una actitud rara que los sorprendió. El can se sacudía y tenía los ojos llorosos.
La pareja nunca pensó que su perro los estaba advirtiendo de una peligro que podría haber sido trágico. Creyeron que estaba descompuesto y lo sacaron al patio. Cuando entraron de nuevo a la vivienda sintieron un fuerte olor a gas y se dieron cuenta que había una fuga de un calefactor que “nos estaba matando”, expresó Rodrigo a LT10. Entonces, abrieron puertas y ventanas para ventilar el ambiente y poder respirar.
Sobre el motivo de la pérdida, Rodrigo explicó que el día anterior había estado haciendo refacciones en el cuarto de huéspedes donde estaba el calefactor que tenía la pérdida. “Seguramente le pegamos con la cama o la escalera y eso produjo la fisura”. Incluso, cuando lo revisó el gasista “era impresionante la cantidad de gas que perdía, no podía creer que perdiera tanto gas”, contó rememorando lo sucedido.
Pero ese hecho preocupante que pudo ser una tragedia, tuvo el mejor final feliz, el nacimiento de su hija Amanda.
Si bien tenían fecha para la cesárea, la situación hizo que Mailén se sintiera mal. Fueron a la Guardia y por la noche nació la pequeña, sin complicaciones.
Hoy, junto a su hija y su heroica mascota son una familia de cuatro que pueden contar esta historia.
