En una conferencia de prensa realizada ayer por la CGT, uno de los líderes sindicales, Juan Carlos Schmid admitió que la central obrera se encuentra “dividida” reconociendo la ausencia de los representantes del sector de Héctor Daer y los denominados “independientes” en el anuncio que hicieron de acompañar al gremio de Camioneros en la movilización prevista para el 22 de febrero.
Al respecto, el analista político Rosendo Fraga recordó que no es la primera vez que la CGT está “fracturada”.
“El Triunvirato de la CGT implicó una unificación pero venía de seis años de división. Lo que sucedió no es extraño y se dio el mismo tipo de división: por un lado el sector dialoguista con el gobierno y el sector crítico”, remarcó.
Fraga sostuvo que “los mismos que eran dialoguistas en el gobierno de Cristina Kirchner son los dialoguistas con Mauricio Macri. Lo mismo pasa con los confrontativos. Hay que ver cómo sigue esto y el punto central es la negociación paritaria”, opinó.
Otro punto que Fraga consideró fundamental en el conflicto de la CGT y la relación de los sindicatos con el gobierno es ver si Hugo Moyano va preso o no. "Mientras no vaya preso los márgenes de negociación de las paritarias serán distintos. si Moyano va preso tendremos un escenario de confrontación. En Argentina la Justicia siempre mira el contexto político, el gobierno debería ser cuidadoso en no impulsar este tipo de acciones".
En ese sentido, dijo que "la realidad es que el gobierno pone las acciones judiciales en un marco de confrontación política".
En cuanto a las ventajas o desventajas que tiene para el gobierno la crisis en la CGT, Fraga señaló que "al gobierno le conviene la división pero lo que no le conviene es que Moyano termine acumulando más poder",