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Jueves 21 de Julio de 2011 - 20:18 hs
Aseguran que el estrés permanente genera problemas al corazón y daños musculares
Padecer situaciones de estrés en forma permanente puede desencadenar enfermedades que afectan al corazón y provocar daños musculares, afirmaron hoy varios especialistas dedicados a la atención primaria de la salud.
El manejo de las emociones ante situaciones conflictivas comenzó a ser tenido en cuenta, por los especialistas, entre los factores de riesgo que afectan a la salud en general.
María Cristina La Bruna, coordinadora de Psicopatología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), sostuvo que "existe una confusión con respecto al concepto de estrés".
La Bruna explicó a Télam que "el estrés es una respuesta normal que tiene el ser humano de acuerdo con la interpretación y la evaluación consciente o inconsciente que realiza de una situación, dándole a la misma el significado de amenazante o perjudicial".
Y alertó que "cuando esa situación de perturbación permanece en el tiempo sin posibilidad de dar una respuesta satisfactoria, se produce el disestrés, que involucra una serie de mecanismos que pueden conducir a una enfermedad o agravar el curso de la misma".
En ese sentido, añadió que "eso se observa fundamentalmente en la prevención primaria o secundaria de eventos cardiovasculares cuando se presentan factores de riesgo como el tabaquismo u otras adicciones, diabetes e hipertensión arterial".
La Bruna explicó que "como consecuencia de los cuadros de estrés prolongados denominados disestrés es posible que se manifiesten cambios en las conductas de la alimentación, con trastornos que involucran no sólo la cantidad sino la calidad de los alimentos".
Precisó que "la incorporación de grasas e hidratos de carbonos y el aumento en la ingesta de alcohol afectan el aparato cardiovascular".
La especialista destacó la importancia de "poder reconocer los síntomas de cuadro de estrés continuo para hacer una consulta médica oportuna y así, poder tratar y prevenir las enfermedades desencadenadas por el disestrés".
En otro orden, el informe de la Sociedad de Traumatología destacó que las situaciones de estrés pueden causar contracturas, que pueden afectar a los músculos.
Por eso, los expertos recomiendan tratar las molestias apenas aparecen, con la finalidad de evitar daños posteriores que pueden ser discapacitantes.
Pero a nivel cardiovascular, el ICBA emitió un informe sobre la importancia de atender la presión arterial, sobre todo ante situaciones conflictivas, debido a que el 50% de la población hipertensa desconoce su condición y no se trata adecuadamente.
La presión arterial tiene dos componentes, la presión sistólica o máxima y la presión diastólica o mínima.
Se considera normal una presión de 140/90 (o 14-9, como se dice habitualmente) aunque el valor “ideal” de presión arterial es de 120/80 ó menos.
En personas mayores de 65 años es frecuente detectar una elevada presión máxima con una presión mínima normal como 180/80, pero los especialistas alertaron que eso no es una condición normal y constituye un factor de riesgo de enfermedad y muerte.
La presión en los ancianos, al igual que en los adultos más jóvenes, no debe ser mayor a 140/90 (14/9) y debe atenderse sus variaciones, las cuales se consideran un factor de riesgo de enfermedad cardíaca.
El manejo de las emociones ante situaciones conflictivas comenzó a ser tenido en cuenta, por los especialistas, entre los factores de riesgo que afectan a la salud en general.
María Cristina La Bruna, coordinadora de Psicopatología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), sostuvo que "existe una confusión con respecto al concepto de estrés".
La Bruna explicó a Télam que "el estrés es una respuesta normal que tiene el ser humano de acuerdo con la interpretación y la evaluación consciente o inconsciente que realiza de una situación, dándole a la misma el significado de amenazante o perjudicial".
Y alertó que "cuando esa situación de perturbación permanece en el tiempo sin posibilidad de dar una respuesta satisfactoria, se produce el disestrés, que involucra una serie de mecanismos que pueden conducir a una enfermedad o agravar el curso de la misma".
En ese sentido, añadió que "eso se observa fundamentalmente en la prevención primaria o secundaria de eventos cardiovasculares cuando se presentan factores de riesgo como el tabaquismo u otras adicciones, diabetes e hipertensión arterial".
La Bruna explicó que "como consecuencia de los cuadros de estrés prolongados denominados disestrés es posible que se manifiesten cambios en las conductas de la alimentación, con trastornos que involucran no sólo la cantidad sino la calidad de los alimentos".
Precisó que "la incorporación de grasas e hidratos de carbonos y el aumento en la ingesta de alcohol afectan el aparato cardiovascular".
La especialista destacó la importancia de "poder reconocer los síntomas de cuadro de estrés continuo para hacer una consulta médica oportuna y así, poder tratar y prevenir las enfermedades desencadenadas por el disestrés".
En otro orden, el informe de la Sociedad de Traumatología destacó que las situaciones de estrés pueden causar contracturas, que pueden afectar a los músculos.
Por eso, los expertos recomiendan tratar las molestias apenas aparecen, con la finalidad de evitar daños posteriores que pueden ser discapacitantes.
Pero a nivel cardiovascular, el ICBA emitió un informe sobre la importancia de atender la presión arterial, sobre todo ante situaciones conflictivas, debido a que el 50% de la población hipertensa desconoce su condición y no se trata adecuadamente.
La presión arterial tiene dos componentes, la presión sistólica o máxima y la presión diastólica o mínima.
Se considera normal una presión de 140/90 (o 14-9, como se dice habitualmente) aunque el valor “ideal” de presión arterial es de 120/80 ó menos.
En personas mayores de 65 años es frecuente detectar una elevada presión máxima con una presión mínima normal como 180/80, pero los especialistas alertaron que eso no es una condición normal y constituye un factor de riesgo de enfermedad y muerte.
La presión en los ancianos, al igual que en los adultos más jóvenes, no debe ser mayor a 140/90 (14/9) y debe atenderse sus variaciones, las cuales se consideran un factor de riesgo de enfermedad cardíaca.
Fuente: telam
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