Debido al taponamiento que genera la crecida del Paraná, que se suma a las intensas lluvias de los últimos días, Santo Tomé está comenzando a sufrir los efectos de la suba del Salado.
Así lo confirmó la intendente de esa ciudad, Daniela Qüesta, quien señaló que hasta ahora, la dificultad está “circunscripta a aquellos vecinos que viven fuera de la defensa”, esto es, en Costa Azul y Costa de Oro, y de la Laguna Bedetti hacia el sur. En la primera de esas zonas ocho familias se autoevacuaron y en la últimas de ellas, otras dos hicieron lo propio.
La mandataria aseguró que tienen “centros de evacuados listos para funcionar” y que están dando asistencia alimentaria a quienes no quieren dejar sus hogares. Asimismo, destacó la labor de la policía y sostuvo que están “pensando en reforzar la defensa”.
Finalmente, Qüesta confirmó que a partir de ayer su gobierno suspendió la habilitación del camping y la playa municipal, ya que el agua llegó a la altura del alumbrado público en el primer caso, y por una cuestión de saturación de las napas en el segundo caso.