Tienen mayor potencia, capacidad de carga y son 4x4. Reemplazarán a la versión anterior. Una por una, las características de las unidades que llegaron.
Domingo 24 de Mayo de 2015 - 14:47 hs
Un polémico estudio dice que los alumnos rinden más sin celular
El celular es "todo" para los chicos. Consultan Facebook, le envían un mensaje a papá por WhatsApp y hasta amplían un concepto que acaba de explicar la maestra. Muchos pedagogos creen que la ola de la nueva tecnología es irrefrenable y, simplemente, hay que acordar con los alumnos un uso productivo del móvil en el aula. Otra mirada aconseja, sin embargo, que los alumnos (de primaria o secundaria) apaguen el equipo antes de entrar a clase. O directamente, no lo lleven.
La polémica se reavivó con un estudio que acaba de publicarse en Inglaterra sobre el uso de estos aparatos en la escuela. Dos economistas de la London School of Echonomics analizaron los manuales de 91 colegios de Inglaterra respecto al uso de los celulares, desde 2001. Compararon esos datos con la evolución de los resultados logrados en las distintas pruebas nacionales de calidad educativa. En total, participaron 130.000 alumnos. La conclusión: las escuelas que prohibieron el uso del móvil mejoraron hasta un 6,4% en su rendimiento académico. El impacto en los estudiantes con notas bajas fue aún más notable, con una mejora del 14% en el rendimiento.
"Los peores estudiantes son más propensos a distraerse con los celulares", explicaron los investigadores Richard Murphy y Louis-Philippe Beland.
Acá, los especialistas dicen que forzar a los chicos a entrar al colegio sin el celular es muy difícil. Apuestan a los beneficios de un uso controlado y creen que no necesariamente disminuye el rendimiento escolar tenerlo en clase.
"En América latina, en la mayoría de las aulas no hay acceso a Internet. El celular puede ser una herramienta para que los chicos resuelvan alguna consigna, como si se tratara de un libro, con rapidez", dice Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación por la Universidad de París y autora del libro "Los chicos y las pantallas". Para la especialista, la prohibición sería un error, pero "sí hay que asociar su uso con contenidos curriculares, generando incluso un estímulo".
En la Provincia de Buenos Aires, los alumnos no pueden usar el celular en el aula durante las horas de clases. Una normativa de la Dirección General de Escuelas, que tiene más de un lustro, así lo estableció. Por lo general, las autoridades y los alumnos acuerdan que pueden llevar los aparatos hasta el edificio escolar (entre otras por cuestiones de seguridad, o de tranquilidad para sus padres) y que deben apagarlo cuando el docente comienza su tarea. En la Ciudad, no existe una regla específica.
"Entendemos que es un nuevo desafío que plantea la realidad y hay que buscar la forma de incorporar su uso con fines pedagógicos", aclara Max Gulmanelli, subsecretario de Gestión Educativa y Coordinación Pedagógica porteño. "Se busca que cada docente establezca normas con los alumnos sobre de qué manera se pueden usar las nuevas tecnologías y en qué momento hay que dejarlas de lado. Si alguien hace abuso, o no cumple con lo que pide el maestro, se puede aplicar una sanción disciplinaria común, como una nota en el cuaderno". La necesidad de marcar algunos límites tiene lógica: ¿cómo sobrellevar una clase en la que empiezan a sonar los beeeeeps? ¿Qué pasa con los nervios del docente si ve que los chicos, en vez de escuchar, bajan la mirada para leer mensajitos?
En concreto, cada establecimiento resuelve. En la escuela ORT, por ejemplo, se desarrollan contenidos multimedia para que los alumnos puedan profundizar un tema desde el celular. Los directivos del Instituto Fray Mamerto Esquiú de San Francisco Solano están por lanzar una aplicación para celulares con sistema operativo Android sobre terminología matemática (ver Una escuela...) que podrán utilizar todos los alumnos de cualquier colegio. En Misiones también se utilizaron teléfonos inteligentes en una prueba piloto en siete escuelas rurales y peri urbanas. El proyecto fue impulsado por la Universidad de Stanford con el apoyo tecnológico de Telecom.
A nivel global, a favor y en contra. Ejemplos: en noviembre del año pasado, la provincia de Castilla La Mancha, España, prohibió el uso de celulares en sus escuelas. Pero meses atrás, el alcalde de Nueva York anuló una norma en ese sentido. La ola tecnológica es un tsunami, también, en las casas. Los padres se enojan porque les hablan a sus hijos y ellos, despreocupados, no les devuelven la mirada. Están con el celular.
La polémica se reavivó con un estudio que acaba de publicarse en Inglaterra sobre el uso de estos aparatos en la escuela. Dos economistas de la London School of Echonomics analizaron los manuales de 91 colegios de Inglaterra respecto al uso de los celulares, desde 2001. Compararon esos datos con la evolución de los resultados logrados en las distintas pruebas nacionales de calidad educativa. En total, participaron 130.000 alumnos. La conclusión: las escuelas que prohibieron el uso del móvil mejoraron hasta un 6,4% en su rendimiento académico. El impacto en los estudiantes con notas bajas fue aún más notable, con una mejora del 14% en el rendimiento.
"Los peores estudiantes son más propensos a distraerse con los celulares", explicaron los investigadores Richard Murphy y Louis-Philippe Beland.
Acá, los especialistas dicen que forzar a los chicos a entrar al colegio sin el celular es muy difícil. Apuestan a los beneficios de un uso controlado y creen que no necesariamente disminuye el rendimiento escolar tenerlo en clase.
"En América latina, en la mayoría de las aulas no hay acceso a Internet. El celular puede ser una herramienta para que los chicos resuelvan alguna consigna, como si se tratara de un libro, con rapidez", dice Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación por la Universidad de París y autora del libro "Los chicos y las pantallas". Para la especialista, la prohibición sería un error, pero "sí hay que asociar su uso con contenidos curriculares, generando incluso un estímulo".
En la Provincia de Buenos Aires, los alumnos no pueden usar el celular en el aula durante las horas de clases. Una normativa de la Dirección General de Escuelas, que tiene más de un lustro, así lo estableció. Por lo general, las autoridades y los alumnos acuerdan que pueden llevar los aparatos hasta el edificio escolar (entre otras por cuestiones de seguridad, o de tranquilidad para sus padres) y que deben apagarlo cuando el docente comienza su tarea. En la Ciudad, no existe una regla específica.
"Entendemos que es un nuevo desafío que plantea la realidad y hay que buscar la forma de incorporar su uso con fines pedagógicos", aclara Max Gulmanelli, subsecretario de Gestión Educativa y Coordinación Pedagógica porteño. "Se busca que cada docente establezca normas con los alumnos sobre de qué manera se pueden usar las nuevas tecnologías y en qué momento hay que dejarlas de lado. Si alguien hace abuso, o no cumple con lo que pide el maestro, se puede aplicar una sanción disciplinaria común, como una nota en el cuaderno". La necesidad de marcar algunos límites tiene lógica: ¿cómo sobrellevar una clase en la que empiezan a sonar los beeeeeps? ¿Qué pasa con los nervios del docente si ve que los chicos, en vez de escuchar, bajan la mirada para leer mensajitos?
En concreto, cada establecimiento resuelve. En la escuela ORT, por ejemplo, se desarrollan contenidos multimedia para que los alumnos puedan profundizar un tema desde el celular. Los directivos del Instituto Fray Mamerto Esquiú de San Francisco Solano están por lanzar una aplicación para celulares con sistema operativo Android sobre terminología matemática (ver Una escuela...) que podrán utilizar todos los alumnos de cualquier colegio. En Misiones también se utilizaron teléfonos inteligentes en una prueba piloto en siete escuelas rurales y peri urbanas. El proyecto fue impulsado por la Universidad de Stanford con el apoyo tecnológico de Telecom.
A nivel global, a favor y en contra. Ejemplos: en noviembre del año pasado, la provincia de Castilla La Mancha, España, prohibió el uso de celulares en sus escuelas. Pero meses atrás, el alcalde de Nueva York anuló una norma en ese sentido. La ola tecnológica es un tsunami, también, en las casas. Los padres se enojan porque les hablan a sus hijos y ellos, despreocupados, no les devuelven la mirada. Están con el celular.
Fuente: Clarín
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