Habitualmente descartadas tras el uso, pueden convertirse en aliadas inesperadas del reciclaje doméstico
Viernes 07 de Octubre de 2011 - 10:40 hs
Leymah Gbowee, activa pacifista en Liberia
Actualizado: Lunes 14 de Marzo de 2016 - 15:47 hs
Monrovia, - La liberiana Leymah Gbowee, laureada este viernes con el premio Nobel de la Paz de 2011, junto a su compatriota y presidenta, Ellen Johnson Sirleaf y la yemení Tawakkul Karman, es una militante pacifista que contribuyó a poner fin a las guerra civiles que devastaron su país hasta 2003.
Cuando pequeña, la llamaban "red" (roja) por su tez clara, relató ella en un libro autobiográfico "Mighty Be Our Powers: How Sisterhood, Prayer, and Sex Changed a Nation at War" ("Que nuestro poder sea fuerte: cómo la comunidad de mujeres, la oración y el sexo cambiaron una nación en guerra".
Desde que se hizo conocer en el movimiento pacifista, esta cuarentona de fuerte corpulencia, originaria de la etnia Kpellé, se ganó otro apodo en la escena internacional: "la guerrera de la paz".
Contra los demonios de la guerra, Leymah Roberta Gbowee opuso la oración. Y es así cómo llamó a las mujeres a orar por la paz, sin distinción de religión y a menudo vestidas de blanco.
El movimiento fue creciendo durante el conflicto, hasta culminar en una huelga del sexo, obligando al régimen de Charles Taylor a asociarlas a las conversaciones de paz.
Leymah Gbowee "es más que valiente. Desafió la tempestad Charles Taylor y lo obligó a la paz cuando la mayoría de nosotros, los hombres, huimos para salvar nuestra vida", dijo
Nathan Jacobs, funcionario de 45 años.
En diciembre de 1989, después de haber iniciado una rebelión contra el presidente liberiano Samuel Doe, Charles Taylor se apoderó en pocos meses de la casi totalidad del país y se hizo elegir presidente en 1997.
Enfrentado a su vez a una insurrección armada, se vio obligado a dejar el poder en 2003, bajo la presión de la rebelión y de la comunidad internacional.
Durante la guerra y como asistenta social, Leymah Gbowee frecuentó cotidianamente a los niños soldados y cayó en la cuenta que "la única manera de cambiar las cosas, del mal hacia el bien, era para nosotros, mujeres y madres de esos niños, levantarnos y avanzar por el buen camino", declaró esta mujer, hoy madre de seis hijos, instalada desde 2005 en Ghana.
"Nada debería llevar a la gente a hacer lo que se hizo con los niños de Liberia", drogados, armados, convertidos en máquinas de muerte, explicó en un documental - "Pray the Devil back to Hell" (Ora y envía el Diablo de vuelta al infierno) - sobre la lucha de las liberianas por la paz.
Esta lucha "no es una historia de guerra tradicional. Se trata de un ejército de mujeres vestidas de blanco, que se irguieron cuando nadie quería hacerlo, sin miedo, porque las peores cosas imaginables ya nos habían ocurrido", escribió en su autobiografía.
"Se trata de la manera cómo encontramos la fuerza moral, la perseverancia y la valentía para levantar nuestra voz contra la guerra, y restablecer el sentido común en nuestro país", agregó.
Leymah Gbowee, que fundó y dirige varias organizaciones de mujeres, participó en la Comisión Verdad y Reconciliación. Un recorrido inesperado para quien reconoce haber sido una niña enfermiza - rubéola, paludismo, cólera - que " a menudo deseó estar sana".
Cuando pequeña, la llamaban "red" (roja) por su tez clara, relató ella en un libro autobiográfico "Mighty Be Our Powers: How Sisterhood, Prayer, and Sex Changed a Nation at War" ("Que nuestro poder sea fuerte: cómo la comunidad de mujeres, la oración y el sexo cambiaron una nación en guerra".
Desde que se hizo conocer en el movimiento pacifista, esta cuarentona de fuerte corpulencia, originaria de la etnia Kpellé, se ganó otro apodo en la escena internacional: "la guerrera de la paz".
Contra los demonios de la guerra, Leymah Roberta Gbowee opuso la oración. Y es así cómo llamó a las mujeres a orar por la paz, sin distinción de religión y a menudo vestidas de blanco.
El movimiento fue creciendo durante el conflicto, hasta culminar en una huelga del sexo, obligando al régimen de Charles Taylor a asociarlas a las conversaciones de paz.
Leymah Gbowee "es más que valiente. Desafió la tempestad Charles Taylor y lo obligó a la paz cuando la mayoría de nosotros, los hombres, huimos para salvar nuestra vida", dijo
Nathan Jacobs, funcionario de 45 años.
En diciembre de 1989, después de haber iniciado una rebelión contra el presidente liberiano Samuel Doe, Charles Taylor se apoderó en pocos meses de la casi totalidad del país y se hizo elegir presidente en 1997.
Enfrentado a su vez a una insurrección armada, se vio obligado a dejar el poder en 2003, bajo la presión de la rebelión y de la comunidad internacional.
Durante la guerra y como asistenta social, Leymah Gbowee frecuentó cotidianamente a los niños soldados y cayó en la cuenta que "la única manera de cambiar las cosas, del mal hacia el bien, era para nosotros, mujeres y madres de esos niños, levantarnos y avanzar por el buen camino", declaró esta mujer, hoy madre de seis hijos, instalada desde 2005 en Ghana.
"Nada debería llevar a la gente a hacer lo que se hizo con los niños de Liberia", drogados, armados, convertidos en máquinas de muerte, explicó en un documental - "Pray the Devil back to Hell" (Ora y envía el Diablo de vuelta al infierno) - sobre la lucha de las liberianas por la paz.
Esta lucha "no es una historia de guerra tradicional. Se trata de un ejército de mujeres vestidas de blanco, que se irguieron cuando nadie quería hacerlo, sin miedo, porque las peores cosas imaginables ya nos habían ocurrido", escribió en su autobiografía.
"Se trata de la manera cómo encontramos la fuerza moral, la perseverancia y la valentía para levantar nuestra voz contra la guerra, y restablecer el sentido común en nuestro país", agregó.
Leymah Gbowee, que fundó y dirige varias organizaciones de mujeres, participó en la Comisión Verdad y Reconciliación. Un recorrido inesperado para quien reconoce haber sido una niña enfermiza - rubéola, paludismo, cólera - que " a menudo deseó estar sana".
Fuente: afp-na
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