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Miércoles 25 de Marzo de 2015 - 17:42 hs
La contaminación del aire causa ansiedad
La polución también se relaciona con un mayor riesgo de cáncer y de enfermedades cardio y cerebrovasculares.
Que la contaminación ambiental es un factor de riesgo para enfermedades cardio y cerebrovascular es algo ya conocido, pero que también se asocia con un mayor riesgo de ansiedad resulta más novedoso.
Según un trabajo que se publica en «British Medical Journal» ,realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins y la de Escuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.), existe una asociación entre la contaminación del aire por partículas y la ansiedad.
La ansiedad es el trastorno psiquiátrico más común y afecta a cerca del 16% de las personas en algún momento de la vida en todo el mundo. Además, se asocia con una disminución de la productividad, un aumento de la atención médica y el riesgo de suicidio.
A partir de los datos del ‘Estudio de Salud de Enfermeras de los Estados Unidos’, los investigadores han revisado a 71.271 mujeres, de entre 57 y 85 años de edad. La exposición a las partículas PM 2,5 y PM 2,5-10 se determinó a partir de los datos geográficos y meteorológicos nacionales y se estimaron a partir de cinco puntos (un mes, tres meses, seis meses, un año y 15 años) antes de evaluar la presencia de la ansiedad. Los investigadores también tuvieron en cuenta la distancia entre el domicilio y la ruta principal más cercana como un indicador común de exposición a la contaminación del aire relacionada con el tráfico.
Temor, miedo...
Cada participante completó un cuestionario de ansiedad que incluía ocho preguntas sobre la autopercepción de síntomas como el temor, el deseo de huir y la tendencia a preocuparse. Asimismo, los investigadores tuvieron en cuenta factores como el estado socioeconómico, la educación, la edad y el estado civil.
Los resultados mostraron que alrededor del 15% de las mujeres experimentaron síntomas elevados de ansiedad. La exposición a material particulado se relacionó con un mayor riesgo de ansiedad y, aunque se encontró que PM 2,5 tener una asociación significativa con la ansiedad, no existía tal vínculo con PM 2,5-10.
Las mujeres que residían a entre 50 y 200 metros de una carretera principal eran más propensas a padecer síntomas de ansiedad más elevados que las que viven a más de 200 metros de distancia. Pero las que tenían su casa a unos 50 m de una carretera principal no experimentaron esta asociación.
Estrés oxidativo
Por otro lado, se vio que exposición reciente tiene una vinculación más significativa con la ansiedad, siendo los efectos más fuertes después de los primeros meses de exposición. La contaminación atmosférica por material particulado puede desencadenar o empeorar la ansiedad a través del estrés oxidativo y la inflamación o deteriorar una condición de salud existente, explican los autores.
No obstante los investigadores advierten que el estudio es observacional y no hay conclusiones definitivas sobre causa y efecto.
En un editorial acompañante, Michael Brauer, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), escribe que este tipo de estudios «confirman la urgente necesidad de gestionar la contaminación del aire a nivel mundial como una de las causas de la mala salud» y que la reducción de «la contaminación del aire podría ser una manera rentable de reducir la gran carga de la enfermedad, tanto cardiovascular como mental».
Según un trabajo que se publica en «British Medical Journal» ,realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins y la de Escuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.), existe una asociación entre la contaminación del aire por partículas y la ansiedad.
La ansiedad es el trastorno psiquiátrico más común y afecta a cerca del 16% de las personas en algún momento de la vida en todo el mundo. Además, se asocia con una disminución de la productividad, un aumento de la atención médica y el riesgo de suicidio.
A partir de los datos del ‘Estudio de Salud de Enfermeras de los Estados Unidos’, los investigadores han revisado a 71.271 mujeres, de entre 57 y 85 años de edad. La exposición a las partículas PM 2,5 y PM 2,5-10 se determinó a partir de los datos geográficos y meteorológicos nacionales y se estimaron a partir de cinco puntos (un mes, tres meses, seis meses, un año y 15 años) antes de evaluar la presencia de la ansiedad. Los investigadores también tuvieron en cuenta la distancia entre el domicilio y la ruta principal más cercana como un indicador común de exposición a la contaminación del aire relacionada con el tráfico.
Temor, miedo...
Cada participante completó un cuestionario de ansiedad que incluía ocho preguntas sobre la autopercepción de síntomas como el temor, el deseo de huir y la tendencia a preocuparse. Asimismo, los investigadores tuvieron en cuenta factores como el estado socioeconómico, la educación, la edad y el estado civil.
Los resultados mostraron que alrededor del 15% de las mujeres experimentaron síntomas elevados de ansiedad. La exposición a material particulado se relacionó con un mayor riesgo de ansiedad y, aunque se encontró que PM 2,5 tener una asociación significativa con la ansiedad, no existía tal vínculo con PM 2,5-10.
Las mujeres que residían a entre 50 y 200 metros de una carretera principal eran más propensas a padecer síntomas de ansiedad más elevados que las que viven a más de 200 metros de distancia. Pero las que tenían su casa a unos 50 m de una carretera principal no experimentaron esta asociación.
Estrés oxidativo
Por otro lado, se vio que exposición reciente tiene una vinculación más significativa con la ansiedad, siendo los efectos más fuertes después de los primeros meses de exposición. La contaminación atmosférica por material particulado puede desencadenar o empeorar la ansiedad a través del estrés oxidativo y la inflamación o deteriorar una condición de salud existente, explican los autores.
No obstante los investigadores advierten que el estudio es observacional y no hay conclusiones definitivas sobre causa y efecto.
En un editorial acompañante, Michael Brauer, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), escribe que este tipo de estudios «confirman la urgente necesidad de gestionar la contaminación del aire a nivel mundial como una de las causas de la mala salud» y que la reducción de «la contaminación del aire podría ser una manera rentable de reducir la gran carga de la enfermedad, tanto cardiovascular como mental».
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