El entrenador sabalero llega al partido ante Ciudad Bolívar en uno de los momentos de mayor presión desde que asumió. El equipo quedó cuarto en la Zona A, la campaña como visitante genera cuestionamientos y los resultados recientes obligan a recuperar terreno rápidamente.
Jueves 04 de Septiembre de 2014 - 17:22 hs
Epilepsia: la enfermedad que afecta a 1 de cada 100 personas
Es muy frecuente y tiene múltiples efectos en la vida cotidiana de quienes la padecen. Especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires darán una charla gratuita sobre el tema, pero, antes, nos acercan toda la información que necesitamos tener.
Del 8 al 12 de septiembre se celebra, en Argentina, la Semana Nacional de la Epilepsia. Es una enfermedad crónica caracterizada por la presencia de crisis convulsivas recurrentes que pueden comenzar en cualquier momento de la vida, pero con mayor frecuencia en la infancia y en la tercera edad. Sus causas pueden ser diversas, como lesiones cerebrales o, simplemente, predisposición genética.
Esta enfermedad causa múltiples efectos en la vida cotidiana de las personas que la padecen. Por eso, es muy importante que el tratamiento incluya un abordaje integral de la situación particular de cada paciente, además de la medicación específica para tratarla.
¿Qué tan frecuente es la enfermedad?
La epilepsia es una enfermedad altamente prevalente: afecta aproximadamente a una de cada cien personas en el mundo. Puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza y clase social. Tiene una tendencia a aparecer en la infancia o adolescencia, y luego de los 65 años.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la epilepsia son los que generan las crisis epilépticas. Son aquellas manifestaciones clínicas que se inician de forma súbita e inesperada, son breves y autolimitadas, pueden durar segundos o unos minutos y resultan como consecuencia de una descarga anormal de las neuronas cerebrales.
Las crisis epilépticas pueden ser:
* Generalizadas: las más comunes son las convulsiones. El paciente pierde la conciencia, se pone rígido y se sacude. Puede orinarse o morderse la lengua en forma involuntaria. También las ausencias (típicas de los niños), donde la persona se desconecta momentáneamente del entorno.
* Parciales o focales: los síntomas son más sutiles y la persona puede actuar como si estuviera despierta o algo confusa, sin controlar sus actos. Luego, cuando reacciona, no recuerda lo que le ha pasado. En algunas ocasiones puede no perder la conciencia y tan solo presentar movimientos involuntarios y bruscos en un brazo o una pierna o sensación de hormigueos por unos segundos, o percibir un sonido u olor inexistentes, o ver las cosas con colores o formas distintas.
¿Cómo afecta las actividades de la vida diaria?
La gran mayoría de las personas con epilepsia son capaces de realizar cualquier tipo de trabajo. Ni la enfermedad ni el tratamiento impiden la capacidad para trabajar, ni debe ser un impedimento para la postulación, el ingreso y desempeño laboral.
En el caso de la conducción de vehículos, se indica no manejar si la persona continúa teniendo crisis. Si anda en bicicleta, debe ponerse casco, rodilleras y coderas y usar (de ser posible) las bicisendas. Cuando espera un colectivo, un tren o un subterráneo, debe pararse alejada de la calle. Si durante la crisis puede caminar o moverse inconscientemente, tratar de estar con algún acompañante.
En cuanto al ejercicio físico, llevar una vida activa es una buena medicina para las personas con epilepsia. Permite sentirse mejor, reduce la depresión, mantiene el peso corporal y ayuda a la autoestima y la seguridad en uno mismo. Si el cansancio o el calor desencadenan crisis, conviene evitar los ejercicios extenuantes o en días de mucho calor tomar descansos. En el caso de la natación, se aconseja estar siempre acompañado de alguien que sepa de su condición.
¿Y en el caso de los chicos y adolescentes?
Respecto a la educación, muchos niños son capaces de lograr el mismo rendimiento de aquellos sin epilepsia. Algunos pueden necesitar apoyo escolar con objetivos cuidadosamente seleccionados y desarrollados entre los padres y el colegio. Las actividades escolares deben ser abiertas a todos los chicos, incluidos los que tienen epilepsia.
No hace falta aumentar las horas de sueño o irse a dormir temprano. Sin embargo, se debe tener en cuenta que pasarse estudiando toda la noche o acostarse tarde durante una serie de noches (lo que es muy común en la adolescencia) pueden incrementar el riesgo de crisis.
¿Qué tratamientos hay disponibles?
Antes de comenzar cualquier tratamiento resulta imprescindible asegurarse de que el paciente tiene epilepsia. Con un tratamiento farmacológico adecuado, las crisis pueden ser controladas en el 70% de los casos.
La medicación utilizada dependerá del tipo de crisis. Teniendo en cuenta que cada paciente reacciona diferente al tratamiento, el médico debe tomarse el tiempo necesario para encontrar el tipo de medicamento y la dosis adecuada. En aquellos que no responden al tratamiento farmacológico con un solo medicamento se les puede aplicar varios fármacos.
Existen pacientes en los que la enfermedad resulta incontrolable con la medicación, lo que se llama epilepsia refractaria. Para algunos de ellos pueden resultar útiles otras medidas, a evaluar según cada caso en forma particular, como la cirugía, la dieta cetogénica o el estimulador vagal.
Esta enfermedad causa múltiples efectos en la vida cotidiana de las personas que la padecen. Por eso, es muy importante que el tratamiento incluya un abordaje integral de la situación particular de cada paciente, además de la medicación específica para tratarla.
¿Qué tan frecuente es la enfermedad?
La epilepsia es una enfermedad altamente prevalente: afecta aproximadamente a una de cada cien personas en el mundo. Puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza y clase social. Tiene una tendencia a aparecer en la infancia o adolescencia, y luego de los 65 años.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la epilepsia son los que generan las crisis epilépticas. Son aquellas manifestaciones clínicas que se inician de forma súbita e inesperada, son breves y autolimitadas, pueden durar segundos o unos minutos y resultan como consecuencia de una descarga anormal de las neuronas cerebrales.
Las crisis epilépticas pueden ser:
* Generalizadas: las más comunes son las convulsiones. El paciente pierde la conciencia, se pone rígido y se sacude. Puede orinarse o morderse la lengua en forma involuntaria. También las ausencias (típicas de los niños), donde la persona se desconecta momentáneamente del entorno.
* Parciales o focales: los síntomas son más sutiles y la persona puede actuar como si estuviera despierta o algo confusa, sin controlar sus actos. Luego, cuando reacciona, no recuerda lo que le ha pasado. En algunas ocasiones puede no perder la conciencia y tan solo presentar movimientos involuntarios y bruscos en un brazo o una pierna o sensación de hormigueos por unos segundos, o percibir un sonido u olor inexistentes, o ver las cosas con colores o formas distintas.
¿Cómo afecta las actividades de la vida diaria?
La gran mayoría de las personas con epilepsia son capaces de realizar cualquier tipo de trabajo. Ni la enfermedad ni el tratamiento impiden la capacidad para trabajar, ni debe ser un impedimento para la postulación, el ingreso y desempeño laboral.
En el caso de la conducción de vehículos, se indica no manejar si la persona continúa teniendo crisis. Si anda en bicicleta, debe ponerse casco, rodilleras y coderas y usar (de ser posible) las bicisendas. Cuando espera un colectivo, un tren o un subterráneo, debe pararse alejada de la calle. Si durante la crisis puede caminar o moverse inconscientemente, tratar de estar con algún acompañante.
En cuanto al ejercicio físico, llevar una vida activa es una buena medicina para las personas con epilepsia. Permite sentirse mejor, reduce la depresión, mantiene el peso corporal y ayuda a la autoestima y la seguridad en uno mismo. Si el cansancio o el calor desencadenan crisis, conviene evitar los ejercicios extenuantes o en días de mucho calor tomar descansos. En el caso de la natación, se aconseja estar siempre acompañado de alguien que sepa de su condición.
¿Y en el caso de los chicos y adolescentes?
Respecto a la educación, muchos niños son capaces de lograr el mismo rendimiento de aquellos sin epilepsia. Algunos pueden necesitar apoyo escolar con objetivos cuidadosamente seleccionados y desarrollados entre los padres y el colegio. Las actividades escolares deben ser abiertas a todos los chicos, incluidos los que tienen epilepsia.
No hace falta aumentar las horas de sueño o irse a dormir temprano. Sin embargo, se debe tener en cuenta que pasarse estudiando toda la noche o acostarse tarde durante una serie de noches (lo que es muy común en la adolescencia) pueden incrementar el riesgo de crisis.
¿Qué tratamientos hay disponibles?
Antes de comenzar cualquier tratamiento resulta imprescindible asegurarse de que el paciente tiene epilepsia. Con un tratamiento farmacológico adecuado, las crisis pueden ser controladas en el 70% de los casos.
La medicación utilizada dependerá del tipo de crisis. Teniendo en cuenta que cada paciente reacciona diferente al tratamiento, el médico debe tomarse el tiempo necesario para encontrar el tipo de medicamento y la dosis adecuada. En aquellos que no responden al tratamiento farmacológico con un solo medicamento se les puede aplicar varios fármacos.
Existen pacientes en los que la enfermedad resulta incontrolable con la medicación, lo que se llama epilepsia refractaria. Para algunos de ellos pueden resultar útiles otras medidas, a evaluar según cada caso en forma particular, como la cirugía, la dieta cetogénica o el estimulador vagal.
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