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Hoy - Para llegar al 2015
Domingo 20 de Abril de 2014 - 13:37 hs
Scioli apuesta todas sus fichas a su \\"plan de emergencia\\"
Sin apoyo del kirchnerismo duro, busca saturar la Provincia de policías y evitar que Massa se quede con el casillero de la seguridad. El enfrentamiento que se avecina en la Legislatura.
Con La Cámpora bloqueando su camino hacia la Casa Rosada, el gobernador de la Provincia, Daniel Scioli, sabe que no puede esperar por siempre el favor de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y ata su candidatura en 2105 a su gestión en materia de seguridad. Pocas semanas atrás, Scioli pasó de las palabras a la acción al decretar la "emergencia en seguridad pública" en territorio bonaerense por el término de doce meses.
Scioli se propuso liderar la cruzada por la inseguridad ya que no puede darse el lujo de servirle en bandeja el tema a Sergio Massa, quien sería -según las encuestas- su competidor directo de cara a las presidenciales. Sin embargo, el líder del Frente Renovador empieza a mostrar sus mañas y ya metió baza porque asegura que el decreto en el que se declaró la emergencia necesita el respaldo de una ley. En esta puja en la Legislatura bonaerense terciará nada menos que el kirchnerismo. Entre los dos dirigentes que más antipatías despiertan en el núcleo K, ¿por quién se inclinarán sus legisladores?
Con todo. En el marco del plan de emergencia, esta semana entró en vigencia la resolución por la cual las motos bonaerenses deberán circular con casco y chaleco para los acompañantes. El subsecretario de Coordinación Gubernamental provincial, Emiliano Baloira, justificó la medida puesto que "el 26 por ciento de los delitos lo cometen los \\'motochorros\\'".
En su obsesión por inundar el conurbano de policías tras el retiro de los gendarmes, Scioli había pedido, a su vez, que la Legislatura sancione el proyecto que envió para la creación de las policías comunales y de fiscalías antinarcotráfico. Además, el plan prevé que "más de 40 mil agentes de seguridad privada" se incorporarán a la "red de prevención con la obligación de avisar a la policía situaciones de riesgo".
Sin embargo, los exoficiales no ven con buenos ojos el llamado. “La convocatoria no es bien recibida por la fuerza, la estamos tomando mal porque son medidas apuradas. Las desprolijidades que siguen haciendo hicieron que le llegue la citación a un compañero de 85 años. Nos hablan de plata porque tratan de comprar a la gente, pero ni siquiera están claras las condiciones laborales, si por tener dos sueldos se les va a descontar ganancias, y otras inconsistencias”, explicó el secretario general del Sindicato de Policías de Buenos Aires (Sipoba), Nicolás Masi, a Diario PERFIL.
De las cinco mil citaciones que se anunciaron, el Gobierno bonaerense envió mil, para tener un panorama claro de la respuesta que recibirán. “La necesidad real de personal es de dos mil”, alegan desde el área de seguridad una semana después de la convocatoria de más de cinco mil efectivos que hizo el ministro de Seguridad, Alejandro Granados.
A ello se suma el megaoperativo realizado hoy por la Policía Bonaerense, en el que se encontraron 85 armas de fuego, drogas, automóviles, uniformes policiales y hasta una picana eléctrica.
Punto clave. Aún flota en la memoria de los kirchneristas la imponente escenografía que armó Daniel Scioli con su Gabinete en pleno para anunciar la iniciativa que incluye la convocatoria a "personal retirado de la policía y del Servicio Penitenciario" para sumarse a tareas activas y la inversión de 600 millones de pesos para el equipamiento de la fuerza de seguridad bonaerense.
La noticia había conmovido al kirchnerismo y provocado una fractura interna entre sus integrantes. El gran ausente el día del anuncio fue el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, con quien Scioli tiene una relación tirante. El extitular de la AFSCA, en un primer momento, lanzó artillería pesada contra la medida, pero luego -para sorpresa de muchos- terminó pactando un lugar al frente de la Unidad de Coordinación para políticas sociales en materia de prevención de hechos delictivos.
El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, respaldó desde un primer momento al Gobernador al calificar su esfuerzo como “muy importante" y en lo que pareció un mensaje interno para los detractores del plan reclamó: "Todos deberíamos ayudar".
En vereda de enfrente, por esos días, se ubicó el verborrágico jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien salió a desligar al gobierno nacional de la decisión del sciolismo en materia de seguridad. "Constituye una decisión propia en uso de sus facultades y en el ejercicio de sus competencias". Un poco más duro fue el titular de la SEDRONAR, Juan Carlos Molina, hombre cercano a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, que en una retahíla de tuits criticó al plan de emergencia por la falta de una"pata de prevención".
"Hagan muchas cárceles, pero quintupliquen los lugares preventivos, educativos, deportivos y terapéuticos. Compren muchos chalecos y balas, pero también tripliquemos las becas deportivas, culturales, terapéuticas. Subvencionemos los botones de seguridad y también los comedores, los pequeños hogares, etc", escribió en su cuenta el cura.
En las pasadas elecciones legislativas dominadas por el eje de la seguridad, Scioli impulsó la candidatura de Martín Insaurralde y lo vio caer a manos de Massa. En tiempos en los que el desempleo se hace sentir, pero la inseguridad sigue figurando al tope de las preocupaciones de los argentinos. El gobernador no quiere que en 2015 la historia se vuelva a repetir con él como protagonista.
Scioli se propuso liderar la cruzada por la inseguridad ya que no puede darse el lujo de servirle en bandeja el tema a Sergio Massa, quien sería -según las encuestas- su competidor directo de cara a las presidenciales. Sin embargo, el líder del Frente Renovador empieza a mostrar sus mañas y ya metió baza porque asegura que el decreto en el que se declaró la emergencia necesita el respaldo de una ley. En esta puja en la Legislatura bonaerense terciará nada menos que el kirchnerismo. Entre los dos dirigentes que más antipatías despiertan en el núcleo K, ¿por quién se inclinarán sus legisladores?
Con todo. En el marco del plan de emergencia, esta semana entró en vigencia la resolución por la cual las motos bonaerenses deberán circular con casco y chaleco para los acompañantes. El subsecretario de Coordinación Gubernamental provincial, Emiliano Baloira, justificó la medida puesto que "el 26 por ciento de los delitos lo cometen los \\'motochorros\\'".
En su obsesión por inundar el conurbano de policías tras el retiro de los gendarmes, Scioli había pedido, a su vez, que la Legislatura sancione el proyecto que envió para la creación de las policías comunales y de fiscalías antinarcotráfico. Además, el plan prevé que "más de 40 mil agentes de seguridad privada" se incorporarán a la "red de prevención con la obligación de avisar a la policía situaciones de riesgo".
Sin embargo, los exoficiales no ven con buenos ojos el llamado. “La convocatoria no es bien recibida por la fuerza, la estamos tomando mal porque son medidas apuradas. Las desprolijidades que siguen haciendo hicieron que le llegue la citación a un compañero de 85 años. Nos hablan de plata porque tratan de comprar a la gente, pero ni siquiera están claras las condiciones laborales, si por tener dos sueldos se les va a descontar ganancias, y otras inconsistencias”, explicó el secretario general del Sindicato de Policías de Buenos Aires (Sipoba), Nicolás Masi, a Diario PERFIL.
De las cinco mil citaciones que se anunciaron, el Gobierno bonaerense envió mil, para tener un panorama claro de la respuesta que recibirán. “La necesidad real de personal es de dos mil”, alegan desde el área de seguridad una semana después de la convocatoria de más de cinco mil efectivos que hizo el ministro de Seguridad, Alejandro Granados.
A ello se suma el megaoperativo realizado hoy por la Policía Bonaerense, en el que se encontraron 85 armas de fuego, drogas, automóviles, uniformes policiales y hasta una picana eléctrica.
Punto clave. Aún flota en la memoria de los kirchneristas la imponente escenografía que armó Daniel Scioli con su Gabinete en pleno para anunciar la iniciativa que incluye la convocatoria a "personal retirado de la policía y del Servicio Penitenciario" para sumarse a tareas activas y la inversión de 600 millones de pesos para el equipamiento de la fuerza de seguridad bonaerense.
La noticia había conmovido al kirchnerismo y provocado una fractura interna entre sus integrantes. El gran ausente el día del anuncio fue el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, con quien Scioli tiene una relación tirante. El extitular de la AFSCA, en un primer momento, lanzó artillería pesada contra la medida, pero luego -para sorpresa de muchos- terminó pactando un lugar al frente de la Unidad de Coordinación para políticas sociales en materia de prevención de hechos delictivos.
El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, respaldó desde un primer momento al Gobernador al calificar su esfuerzo como “muy importante" y en lo que pareció un mensaje interno para los detractores del plan reclamó: "Todos deberíamos ayudar".
En vereda de enfrente, por esos días, se ubicó el verborrágico jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien salió a desligar al gobierno nacional de la decisión del sciolismo en materia de seguridad. "Constituye una decisión propia en uso de sus facultades y en el ejercicio de sus competencias". Un poco más duro fue el titular de la SEDRONAR, Juan Carlos Molina, hombre cercano a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, que en una retahíla de tuits criticó al plan de emergencia por la falta de una"pata de prevención".
"Hagan muchas cárceles, pero quintupliquen los lugares preventivos, educativos, deportivos y terapéuticos. Compren muchos chalecos y balas, pero también tripliquemos las becas deportivas, culturales, terapéuticas. Subvencionemos los botones de seguridad y también los comedores, los pequeños hogares, etc", escribió en su cuenta el cura.
En las pasadas elecciones legislativas dominadas por el eje de la seguridad, Scioli impulsó la candidatura de Martín Insaurralde y lo vio caer a manos de Massa. En tiempos en los que el desempleo se hace sentir, pero la inseguridad sigue figurando al tope de las preocupaciones de los argentinos. El gobernador no quiere que en 2015 la historia se vuelva a repetir con él como protagonista.
Fuente: Perfil.com
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