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Miércoles 16 de Abril de 2014 - 19:58 hs
El terror de la mujer que despertó de la anestesia justo antes de la operación
La paciente inglesa Alexandra Bythell, de 36 años, se internó en el hospital Royal Blackburn en Inglaterra para que le practicaran una cirugía de apéndice.
Luego de pasar las revisiones médicas y los estudios prequirúrgicos correspondientes, fue ingresada en el quirófano. Le taparon los ojos, la anestesiaron y le colocaron un tubo endotraqueal en su garganta.
Todo estaba listo para que el equipo médico le abriera el cuerpo, pero ocurrió lo menos pensado: el efecto de la anestesia había pasado y ella se despertó.
"Todo el asunto fue aterrador. Yo estaba histérica de pánico pero completamente incapacitada de hacer o decir algo por efecto de las drogas. Pensé que iba a morir", explicó en forma dramática a los medios luego de su traumática experiencia.
Como ocurre en la mayoría de los casos, cuando le pusieron la anestesia a Bythell, quien es una enfermera psiquiátrica, le pidieron que hiciera una cuenta regresiva de 10 a cero y debió haberse quedado dormida en el proceso.
Pero cuando despertó, no se podía mover porque los fármacos la habían paralizado. Pero sí podía escuchar al personal médico hablar de su tamaño y peso. Entonces sintió que alguien le auscultaba el abdomen y, acto seguido, sintió un aterrador pinchazo.
En ese momento recibió una dosis de morfina que la dejó inconsciente hasta que despertó de la cirugía. La intervención fue exitosa, pero dejó secuelas en su estado.
"Intenté explicarle al personal lo que había pasado, pero sentí que me estaban dando largas y constantemente me daban información errada. Primero me dijeron que eran alucinaciones y después que hubo un problema con una de las máquinas", afirmó furiosa.
TRAUMA PSICOLÓGICO
Tras el episodio, a Bythell le diagnosticaron síndrome de estrés postraumático. "Fue increíblemente angustiante descubrir que alguien no había revisado si la máquina tenía gas", señala la paciente.
El hospital admitió que no habían revisado los niveles de la máquina de anestesia, pero aseguró que ya pusieron en marcha nuevos protocolos para que el incidente no volviera a suceder. También se disculpó con Bythell y la indemnizaron por el trauma psicológico.
Bythell fue indemnizada por el trauma psicológico que sufrió. Foto: Archivo
El caso de esta mujer es extremadamente raro. De hecho, se estima que la probabilidad de tener un incidente con anestesia general es menos del 1%. Y despertarse está entre los casos más raros.
Aunque también son muy poco probables, los otros riesgos -según los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU.- son confusión mental temporal, infección pulmonar, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, daño en las cuerdas vocales y muerte.
La anestesia es una práctica controlada en la que con la ayuda de fármacos el anestesiólogo bloquea las sensaciones de dolor y tacto de un paciente. Esta puede ser parcial o general. Cuando la intervención quirúrgica requiere de anestesia general, el paciente queda inconsciente, relajado completamente y sin reflejos.
No obstante, existe una pequeña minoría que no llega a experimentar la completa inconsciencia. Están despiertos durante la cirugía y no pueden hacer nada al respecto.
Se calcula que una de cada 15.000 personas experimenta lo que se conoce como consciencia accidental durante una intervención quirúrgica, en la cual recuerdan aspectos de la cirugía después de despertarse. Casi un tercio de ellos siente dolor.
LOS FÁRMACOS UTILIZADOS PARA ANESTESIAR
Los anestésicos son drogas que causan inconsciencia. No impiden que un paciente sienta dolor ni paralizan sus músculos. Se pueden administrar con una inyección o mediante un gas.
Los analgésicos son calmantes para el dolor. Son necesarios para asegurarse de que el paciente no experimente dolor durante la operación ni por un corto tiempo después.
Los relajantes musculares se usan para ayudar a paralizar al paciente. Sin embargo, no se usan en todas las formas de cirugía. Es posible arreglar una muñeca fracturada, por ejemplo, sin parálisis..
Luego de pasar las revisiones médicas y los estudios prequirúrgicos correspondientes, fue ingresada en el quirófano. Le taparon los ojos, la anestesiaron y le colocaron un tubo endotraqueal en su garganta.
Todo estaba listo para que el equipo médico le abriera el cuerpo, pero ocurrió lo menos pensado: el efecto de la anestesia había pasado y ella se despertó.
"Todo el asunto fue aterrador. Yo estaba histérica de pánico pero completamente incapacitada de hacer o decir algo por efecto de las drogas. Pensé que iba a morir", explicó en forma dramática a los medios luego de su traumática experiencia.
Como ocurre en la mayoría de los casos, cuando le pusieron la anestesia a Bythell, quien es una enfermera psiquiátrica, le pidieron que hiciera una cuenta regresiva de 10 a cero y debió haberse quedado dormida en el proceso.
Pero cuando despertó, no se podía mover porque los fármacos la habían paralizado. Pero sí podía escuchar al personal médico hablar de su tamaño y peso. Entonces sintió que alguien le auscultaba el abdomen y, acto seguido, sintió un aterrador pinchazo.
En ese momento recibió una dosis de morfina que la dejó inconsciente hasta que despertó de la cirugía. La intervención fue exitosa, pero dejó secuelas en su estado.
"Intenté explicarle al personal lo que había pasado, pero sentí que me estaban dando largas y constantemente me daban información errada. Primero me dijeron que eran alucinaciones y después que hubo un problema con una de las máquinas", afirmó furiosa.
TRAUMA PSICOLÓGICO
Tras el episodio, a Bythell le diagnosticaron síndrome de estrés postraumático. "Fue increíblemente angustiante descubrir que alguien no había revisado si la máquina tenía gas", señala la paciente.
El hospital admitió que no habían revisado los niveles de la máquina de anestesia, pero aseguró que ya pusieron en marcha nuevos protocolos para que el incidente no volviera a suceder. También se disculpó con Bythell y la indemnizaron por el trauma psicológico.
Bythell fue indemnizada por el trauma psicológico que sufrió. Foto: Archivo
El caso de esta mujer es extremadamente raro. De hecho, se estima que la probabilidad de tener un incidente con anestesia general es menos del 1%. Y despertarse está entre los casos más raros.
Aunque también son muy poco probables, los otros riesgos -según los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU.- son confusión mental temporal, infección pulmonar, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, daño en las cuerdas vocales y muerte.
La anestesia es una práctica controlada en la que con la ayuda de fármacos el anestesiólogo bloquea las sensaciones de dolor y tacto de un paciente. Esta puede ser parcial o general. Cuando la intervención quirúrgica requiere de anestesia general, el paciente queda inconsciente, relajado completamente y sin reflejos.
No obstante, existe una pequeña minoría que no llega a experimentar la completa inconsciencia. Están despiertos durante la cirugía y no pueden hacer nada al respecto.
Se calcula que una de cada 15.000 personas experimenta lo que se conoce como consciencia accidental durante una intervención quirúrgica, en la cual recuerdan aspectos de la cirugía después de despertarse. Casi un tercio de ellos siente dolor.
LOS FÁRMACOS UTILIZADOS PARA ANESTESIAR
Los anestésicos son drogas que causan inconsciencia. No impiden que un paciente sienta dolor ni paralizan sus músculos. Se pueden administrar con una inyección o mediante un gas.
Los analgésicos son calmantes para el dolor. Son necesarios para asegurarse de que el paciente no experimente dolor durante la operación ni por un corto tiempo después.
Los relajantes musculares se usan para ayudar a paralizar al paciente. Sin embargo, no se usan en todas las formas de cirugía. Es posible arreglar una muñeca fracturada, por ejemplo, sin parálisis..
Fuente: La Nación
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