Los disturbios se registraron a los 17 minutos del primer tiempo cuando Paranaense ganaba 1-0, resultado parcial que condenaba a Vasco al descenso a la segunda división del fútbol brasileño.
Según informan varios medios brasileños, Atlético Paranaense, que jugaba en la localidad de Joinville por estar suspendido su cancha por los incidentes en su último partido como local en Curitiba, no contrató seguridad privada para controlar a los hinchas en las tribunas.
La policía militar demoró varios minutos en intervenir para sofocar las violentas peleas en las tribunas y un helicóptero tuvo que aterrizar en el centro del campo de la Arena Joinville para trasladar heridos y, en algunos medios, hablan de muertos.
Una de las imagenes más desgarradoras durante la gresca fue la de varios jugadores de ambos equipos llorando en pleno campo de juego.
Este episodio pone en entredicho la imagen de Brasil de cara al Mundial del próximo año, además vuelve a abrir el interrogante sobre la seguridad, el tema que más críticas generó durante el último sorteo en Costa do Sauipe.
Aunque restan varias semanas para la apertura del libro de pases, la dirigencia de Colón y el cuerpo técnico de Ezequiel Medrán comenzaron a moverse. Un viejo conocido del DT y un volante que vuelve a sonar son los primeros apuntados.