El cuerpo de delegados del gremio expuso una situación delicada que afecta a trabajadores del club.
Jueves 27 de Junio de 2013 - 20:30 hs
Un estudio de abogados para las tramas de estos \\"Farsantes\\"
Actualizado: Domingo 13 de Marzo de 2016 - 04:45 hs
Allí se deciden más de una historia y en varios sentidos: por un lado los casos que llevan hacia fuera y que detallan el particular accionar de este grupo de picapleitos sin excesivos escrúpulos y convencidos de que el ejercicio de la abogacía es una pelea que se renueva día a día y donde valen los libros y los códigos tanto como las picardías y los buenos trucos.
Por otro, y donde la tira adquiere el sesgo melodramático de una telenovela del prime time, las circunstancias, conflictos, engaños, realidades y anhelos que viven cada uno de sus personajes, en historias que se derraman sobre sus vidas.
Aunque con base en un estudio jurídico y el accionar de la Justicia, la tira no sigue tramas modeladas en la industria televisiva norteamericana, donde se establecen pequeñas discusiones de índole moral y reflexiones sobre lo correcto o incorrecto en relación con la normativa social y legal y el comportamiento, al modo de “La ley y el orden”.
De entrada, y el título lo subraya por si fuera necesario, queda claro que estos abogados argentinos son, de algún modo, una suerte de buscavidas en etapa de desesperación existencial.
El jefe del estudio, el abogado Guillermo Grazini (Julio Chávez) tiene una mujer alcohólica (Ingrid Pellicori) y un hijo de 20 con sus particularidades (Chino Darín). Tiene ocultas tendencias homosexuales y es acusado en privado de haber sido el responsable o autor de una muerte.
Gabriela (Griselda Siciliani) es una abogada joven, recién ingresada al estudio, con una madre (Leonor Manso) de esas que hay que soportar con mucho esfuerzo y un sistema defensivo endeble y un novio (Esteban Lamothe) de los típicos “bueno para nada”, una suerte de vividor new age, que siempre tiene proyectos, gasta el dinero de ella y se da la gran vida de bohemio porteño sin entregar nada a cambio.
También están Beto (Facundo Arana), el más carismático de los personajes, un correveidile todo terreno, con artes de embustero y carterista, seductor, simpático y con look outsider, que tiene novia (Pilar Gamboa), parece camino a enamorarse de Gabriela y sostiene lejanos pero fuertes vínculos con el bajo mundo.
A ellos se agregan Pedro Beggio (el chileno Benjamín Vicuña), un abogado de aparente técnica legal irreprochable, con disquisiciones morales, casado (Julieta Cardinali), y que parece insinuar un posible romance gay con Grazini.
Y finalmente, otro picapleitos conocedor del oficio, Marcos (Alfredo Casero), que todavía no descubrió cartas pero que, en términos de búsqueda de casos, parece no dar puntada sin hilo.
Con libros de Mario Segade (“Resistiré”) y Carolina Aguirre, la serie que se pensó originariamente como el clásico unitario de los miércoles de Pol-ka pero empezó a rodar como tira ante el vacío dejado en la pantalla por Marcelo Tinelli, cuenta con dirección del histórico Daniel Barone, junto a Jorge Bechara, lo que garantiza cierto cuidado en las actuaciones, iluminación, ritmo y un recorte sobre mundos personales, gestos y rostros.
Es también la primera vez que, luego de sus experiencias unitarias (“El puntero”, “Tratame bien”), Chávez asume el protagonismo de una tira, en un movimiento auspicioso para la ficción argentina.
Pol-ka renueva en “Farsantes” estilo, dinámica y conflictividad, acorde a la paleta de entretenimientos que despliega y que incluye también “Solamente vos”.
También, otra marca Suar acentuada en los últimos años, la tira vuelve a promover a la pantalla chica actores y actrices surgidos del cine independiente, como los casos de los ascendentes Esteban Lamothe y Pilar Gamboa y la más consolidada (que no tuvo pantalla en el primer envío), Julieta Zylberberg.
Por otro, y donde la tira adquiere el sesgo melodramático de una telenovela del prime time, las circunstancias, conflictos, engaños, realidades y anhelos que viven cada uno de sus personajes, en historias que se derraman sobre sus vidas.
Aunque con base en un estudio jurídico y el accionar de la Justicia, la tira no sigue tramas modeladas en la industria televisiva norteamericana, donde se establecen pequeñas discusiones de índole moral y reflexiones sobre lo correcto o incorrecto en relación con la normativa social y legal y el comportamiento, al modo de “La ley y el orden”.
De entrada, y el título lo subraya por si fuera necesario, queda claro que estos abogados argentinos son, de algún modo, una suerte de buscavidas en etapa de desesperación existencial.
El jefe del estudio, el abogado Guillermo Grazini (Julio Chávez) tiene una mujer alcohólica (Ingrid Pellicori) y un hijo de 20 con sus particularidades (Chino Darín). Tiene ocultas tendencias homosexuales y es acusado en privado de haber sido el responsable o autor de una muerte.
Gabriela (Griselda Siciliani) es una abogada joven, recién ingresada al estudio, con una madre (Leonor Manso) de esas que hay que soportar con mucho esfuerzo y un sistema defensivo endeble y un novio (Esteban Lamothe) de los típicos “bueno para nada”, una suerte de vividor new age, que siempre tiene proyectos, gasta el dinero de ella y se da la gran vida de bohemio porteño sin entregar nada a cambio.
También están Beto (Facundo Arana), el más carismático de los personajes, un correveidile todo terreno, con artes de embustero y carterista, seductor, simpático y con look outsider, que tiene novia (Pilar Gamboa), parece camino a enamorarse de Gabriela y sostiene lejanos pero fuertes vínculos con el bajo mundo.
A ellos se agregan Pedro Beggio (el chileno Benjamín Vicuña), un abogado de aparente técnica legal irreprochable, con disquisiciones morales, casado (Julieta Cardinali), y que parece insinuar un posible romance gay con Grazini.
Y finalmente, otro picapleitos conocedor del oficio, Marcos (Alfredo Casero), que todavía no descubrió cartas pero que, en términos de búsqueda de casos, parece no dar puntada sin hilo.
Con libros de Mario Segade (“Resistiré”) y Carolina Aguirre, la serie que se pensó originariamente como el clásico unitario de los miércoles de Pol-ka pero empezó a rodar como tira ante el vacío dejado en la pantalla por Marcelo Tinelli, cuenta con dirección del histórico Daniel Barone, junto a Jorge Bechara, lo que garantiza cierto cuidado en las actuaciones, iluminación, ritmo y un recorte sobre mundos personales, gestos y rostros.
Es también la primera vez que, luego de sus experiencias unitarias (“El puntero”, “Tratame bien”), Chávez asume el protagonismo de una tira, en un movimiento auspicioso para la ficción argentina.
Pol-ka renueva en “Farsantes” estilo, dinámica y conflictividad, acorde a la paleta de entretenimientos que despliega y que incluye también “Solamente vos”.
También, otra marca Suar acentuada en los últimos años, la tira vuelve a promover a la pantalla chica actores y actrices surgidos del cine independiente, como los casos de los ascendentes Esteban Lamothe y Pilar Gamboa y la más consolidada (que no tuvo pantalla en el primer envío), Julieta Zylberberg.
Fuente: Telam
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