LT10 - ¿Lo tenían a Bati DT?

Lunes 31 de Diciembre de 2012 - 21:38 hs

Gabriel Batistuta: "Yo sería técnico de Colón"

"Ahora más que nunca sería técnico, pero no hoy y no en cualquier ambiente. Yo sería técnico de Colón, por ejemplo, donde la política del club es trabajar tranquilo".

Poco antes de llegar a la capital, Santa Fe, surge el hotel del club Colón, un magnífico sitio de concentración rodeado de canchas. Los jugadores y el técnico Roberto Sensini ahora tienen un interlocutor impactante.

El manager es un gran ídolo del fútbol argentino: Gabriel Batistuta, el máximo goleador de la Selección, que regresó a su tierra después de estremecer las redes europeas. Ídolo en dos continentes, admirado en el mundo, mantiene intacto su magnetismo y sus reflexiones sinceras provienen de vivencias únicas.



HABLÓ DE COLÓN


-¿Cuál es su función como manager?
-No sos el presidente ni el técnico, estás en el medio. Es transmitirle al presidente lo que ves en el equipo y las inquietudes del técnico. El presidente se puede desligar un poco y los jugadores tampoco pueden llenarlo de problemas que no tienen nada que ver con la presidencia, que es una cuestión de papeles y de imagen. El campo del jugador es una cuestión de fútbol y ahí está el nexo, hacemos la mitad de papeles y la mitad de fútbol.

-¿Quiere ser técnico?
-Si, ahora más que nunca, pero no hoy y no en cualquier ambiente. Yo sería técnico de Colón, por ejemplo, donde la política del club es trabajar tranquilo.


-¿Cómo está de salud?
-Bastante bien, aparte de los tobillos. Soy una Ferrari con las gomas desinfladas. De ánimo estoy bien. No puedo jugar al fútbol como quisiera, me pierdo los partidos de despedida, pero ya está, no importa.




LA SELECCIÓN, EL CAMPO, EL POLO Y MUCHO MÁS...


Se entusiasma mirando el libro de la Historia de la Copa América, viéndose con el empuje formidable que le daba la camiseta albiceleste.

-Siempre soñaba con jugar en la Selección. Eran sensaciones de tratar de regalarle cosas a la gente y a veces el gol que dejaba a todos contentos. Pero los hinchas quieren más, quieren ver que sentís realmente lo que estás defendiendo.

-Varias veces dijo que la vida es un 90% de lo que uno quiere que sea. ¿Sigue pensándolo así?
-Sí, sí, todavía, es lo que trato de inculcarles a mis hijos. Hay imponderables, que hacen que por ahí uno no pueda realizar sus sueños. A mí por lo menos me pasó eso, creo que la vida tenía preparadas otras cosas para mí y lo pude dar vuelta con sacrificio. Quería otra cosa y lo logré. Más que sacrificios, no hice nada extraordinario.

-¿Esta vuelta a la Argentina, a su pueblo, también es lo que quería en su vida?
-Desde que me fui siempre quise volver a Reconquista. Ahí tengo mis raíces, mis antepasados. No es la ciudad más linda del mundo, pero está la gente que quiero y eso la pone para mí en el primer lugar.

-En Europa hablaba de volver al campo...
-Me crié con mis abuelos, me llevaban siempre al campo, me llevaban a pescar. Me gusta, es lo mío. Cuando veo un campo estoy feliz, porque me siento libre, me relajo. En la ciudad no la paso mal, pero es como que me siento comprimido. Amo el campo.

-¿Ahora como jugador de polo combina el campo con algo de fútbol?
-Si, junta un poco las cosas. Del fútbol tiene el juego en equipo y algo de táctica. Y después tiene el campo, esa libertad y ese olor particular que viene del pasto, el caballo. Es un ambiente que me gusta, me siento muy bien.



La Copa América Chile \\\\\\'91 lo presentó al mundo como el goleador de un gran equipo. La revive en las páginas que relee.
-Teníamos esa mentalidad ganadora, no éramos estrellas. La victoria era nuestro único objetivo, nos preparábamos mentalmente para ganar y eso significaba un compromiso de todos. El grupo tuvo mucho que ver porque había sintonía. Ruggeri, Goycochea, que venían de un Mundial, eran jugadores ganadores y a los más pibes nos hizo bien escucharlos. También éramos responsables, teníamos ganas de seguirlos y pensábamos que tenían autoridad. Y se dio, estaba el Cholo Simeone, otro exponente del sacrificio y del “si me tengo que tirar de cabeza para ganar un partido, me tiro”.

-La camiseta argentina también se relaciona con el fútbol bien jugado...
-A veces se puede y a veces no. Lo que rescato de ese equipo es que le daba cosas a la gente, el hincha sentía algo, se identificaba. Eso es como la esencia del futbolista. Estoy acá porque la gente paga para venir a verme y algo se tiene que llevar a la casa. Con ese equipo lo habíamos logrado.

-El año pasado se habló de la posibilidad de que dirigiera a la Selección. ¿Qué transmitiría como técnico?
-Lo que a mí me dio resultado, como la disciplina, el trabajo y saber dónde estaba parado. Veo que algunos jugadores no entienden lo que representan para el hincha, creen que son jugadores y nada más. Me preguntaban si me divertía en una cancha. Pocas veces, siempre fue un trabajo para mí. Si hago las cosas bien, me divierto. No sé si será equivocado, pero lo que conseguí lo hice así.

-Con la Eliminatoria por grupos para 1994 tan difícil, ¿prefiere las de todos contra todos que jugó después?
-Es igual que los campeonatos. Yo no estoy de acuerdo con estos campeonatos de seis meses, porque uno se expone más a rachas. Un excelente equipo puede tener un par de meses malos, bajones, lesiones. El que pierde dos o tres partidos está afuera. Y por ahí jugó bien salvo un mes, pero no le alcanzó. Las Eliminatorias eran más o menos lo mismo. Lo que nos pasó en el ‘93 fue terrible, cuando teníamos ese equipo sólido, con ese invicto de 33 partidos, tuvimos un bajón de un mes y terminamos comprometiendo una clasificación que podría haber sido mucho más tranquila.

-¿Qué le parece la Eliminatoria actual?
-Está pareja para todos, menos para Argentina, que tiene mucho más que el resto. Gracias a este sistema largo, va a clasificar con facilidad. Entre los otros equipos, cualquiera le gana a cualquiera.



-Esta Selección Argentina tiene 4 jugadores de ataque como la del Mundial \\\\\\'94. ¿Cómo es jugar así?
-Si uno tiene la posibilidad de defenderse atacando, como nosotros en esa época, es mucho más saludable que defender defendiendo. Con Caniggia, Balbo, Redondo, Diego, los defensores que subían, era nuestra manera de defender. Ahora es lo mismo. Yo no me animo a dejar a ninguno de estos atacantes afuera. Los uso y me defiendo atacando.

-¿Cómo lo ve a Messi?
-Muy bien, lo disfruto y me sorprendió. Porque al principio era como que le faltaba algo y en algunos momentos difíciles no aparecía, pero ahora cambió esa visión que tenía el hincha argentino -yo era uno-. Siempre sorprende, viene a Argentina y juega muy bien, en el campeonato, en la Liga de Campeones. Me pone contento que nos represente, es genial.

-Todavía le falta bastante para llegar a sus 56 goles...
-No sé, yo creo que le falta poco, si mete tres por partido... (Risas). Le faltan un par de años, pero decir que sos segundo de Messi es un orgullo.

-¿Y a Higuaín?
-Lo veo perfecto, para mí es el 9 de la Selección. Tiene gol, movimiento, juega con o sin pelota, tiene todo.

-¿Qué otros números 9 destacaría?
-Falcao me encanta, me encantaba ya cuando estaba en River. Otro es Trezeguet, es impresionante. Fue uno de los grandes, que lo vimos poco en Argentina. Uno que hacía goles y sabía.

-¿Cuál es la clave del goleador?
-El instinto. Es complicado para un técnico enseñarle a un 9. Podés enseñarle a definir, a cabecear, pero no el momento justo para buscar el espacio o para rematar o saltar a cabecear o saber a dónde va a ir el rebote. Esas son cosas que uno lleva adentro. Un jugador que hace 10 goles en el campeonato puede llegar a 15 ó 20 si tiene un consejero, pero nunca va a hacer 30 si no tiene el instinto.

-En los Mundiales que jugó, Argentina fue con grandes posibilidades de ser campeón. ¿Cómo lo ve ahora?
-Más que nunca, con el monstruo que tenemos, varias súper estrellas que la están rompiendo y ahora encontraron la química. Lo veo bien, pero sabiendo que en un Mundial si en un partido te equivocaste, se acaba. Nos pasó ya en la Copa América acá y no hay que hacer una tragedia.

-Fue finalista y semifinalista de la Libertadores siendo muy joven. ¿Cómo recuerda esa experiencia?
-Empecé al revés, porque debuté en la semifinal de la Libertadores, con estadio lleno y defensores que me mataron a patadas. Es la Copa que me hubiera gustado ganar y no se dio. Con Newell’s era muy joven, con Boca teníamos la posibilidad de llegar más lejos.

-Newell\\\\\\'s deja una marca en los jugadores que forma. ¿Cómo fue su caso?
-Es un club del que yo no era hincha y aprendí a quererlo. Fui a los 18 años y me dieron las bases que después me sirvieron para lo que pude hacer. Una organización impresionante. Griffa era el coordinador y Bielsa el técnico que más se puede identificar, pero había un grupo importante con un compromiso y una idea firme. Me enseñaron cómo era el fútbol. Yo en Reconquista entrenaba martes y jueves, cuando no llovía. En Newell’s llovió la primera semana y no fui. Me agarró Bielsa y todavía no me puedo olvidar de lo que me dijo. Aprendí que el fútbol era una profesión, que había responsabilidades, todo lo que después expresé jugando. Uno que vive ahí, sufre, tiene muchos sueños de jóvenes y te van acomodando, te van diciendo que los podés lograr, pero que no es fácil. Esa experiencia se la haría vivir a mis hijos.

-¿Qué cambió 25 años después en la formación de jugadores?

-En Argentina hay 2 millones de pibes que saben jugar a la pelota, es algo innato. Lo que falta es el ejemplo que los profesionalice. Cuando llegué a Newell´s estaban Martino, Theiler, el Negro Almirón, Scoponi, gente con autoridad para hablar y yo me tenía que callar. Cuando fui a River, estaban Comizzo, (Jorge) Higuaín, Basualdo, Batista... Y en Boca, Hrabina, Giunta, Abramovich, Simón, Marchesini, los tenía que escuchar. Tenían una trayectoria en el fútbol argentino. Hoy el chico de 18 años no tiene a esas personas.

-¿Lo que contaba de Newell’s tiene que ver con que hayan salido tantos técnicos de ese equipo? Martino, Llop, Sensini, Franco, Scoponi...
-... Pochettino. Sí, ésa es una edad en que te quedan las cosas. Cuando te proponen algo y te da resultado, es más fácil que lo asimiles. Por eso es probable que haya tantos técnicos.


-¿Cómo fue tener a Tabárez como entrenador?
-Influyó mucho, porque yo no venía jugando bien. Aimar me hacía jugar en una posición que no era la mía. Yo era joven y no me daba cuenta mucho de la situación, pero no pude rendir como después lo hice con Tabárez cuando me puso de 9. El mérito es haberme puesto en esa posición

-¿Qué le parece este Uruguay del Maestro?
-En la Copa América logró que todos le rindieran. Fue un equipo que encontró la química y todos se brindaban a sus compañeros. Llegaron al tope y por algún motivo natural, una vez que salieron campeones tuvieron un bajón. Pero si me dan a elegir enfrentar a Uruguay o a otro equipo, prefiero evitarlo.

-¿Cómo era tener a Maradona de compañero?
-Yo estaba acostumbrado a ver a las figuras del momento, pero cuando lo veía a Diego sentía otra cosa y a todos les pasaba lo mismo. Adentro de la cancha era un placer verlo. Nos tenemos mucho respeto, nos queremos mucho. Se equivocó muchísimo pero lo aceptó, hay que tener valor. Últimamente lo vi contento y espero que siga así. Nos dio mucho a todos los argentinos.

-Jugar un repechaje es muy bravo. ¿Fue así ante Australia?
-Sí, veníamos en caída libre porque la goleada con Colombia (N. de la R.: el 5 a 0 de 1993) fue inesperada. Fue un partido entre mil y todo el mundo nos mató. Veníamos bastante presionados, no fue fácil ninguno de los dos partidos. No fue una sensación agradable, para nada.
-Entre los títulos de campeón, de goleador y los premios, ¿cuál elige?
-El cariño de la gente. Parece una frase hecha, pero no. Jugando en la Florentina, con los premios corría en desventaja y me aferré a eso. Donde voy me gané el respeto del hincha y ese es mi premio más grande.

Está feliz entre su gente y con este presente. Dice que no ha pensado en el futuro. Algún día dirigirá a la Selección Argentina o a uno de los grandes clubes del mundo. Como en toda su brillante carrera, sólo falta que se lo proponga para convertirlo en realidad.


Fuente: www.conmebol.com

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