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Viernes 28 de Diciembre de 2012 - 08:21 hs

Estados Unidos se precipita hacia la recesión por el abismo fiscal

El Congreso de Estados Unidos, paralizado y dividido, se muestra incapaz de sacar adelante un acuerdo que evite el abismo fiscal, y el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, ha advertido que Estados Unidos “está abocado” a una masiva subida de impuestos y recortes de gastos a partir del 1 de enero. Aún quedan cuatro días para impedirlo, pero el pesimismo se ha instalado en Washington ante la resistencia de ambos partidos a ceder en sus posiciones ideológicas sobre las prioridades presupuestarias y la reducción del déficit. Este viernes, el presidente de EE UU se reunirá con los líderes del Senado y de la Cámara de Representantes para intentar llegar a un acuerdo \\'in extremis\\'.

Certificando ese pesimismo, Reid ha utilizado esta mañana la tribuna del Senado para afirmar que, a menos que los republicanos acepten la propuesta original de los demócratas, que incluye una subida de impuestos para los ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales, el abismo fiscal será inevitable. Las posibilidades de que la oposición acepte esas condiciones son mínimas, por no decir nulas. La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, ni siquiera se ha reunido todavía, y su líder, John Boehner, prosigue sus vacaciones en Ohio, desde donde esta noche piensa mantener una conversación telefónica con sus compañeros de partido para decidir el siguiente paso. Previamente, se ha advertido, no obstante, que la Cámara no actuará hasta que no lo haga el Senado.

Barack Obama sí está en Washington, pero su capacidad de maniobra es mínima. El miércoles, antes de salir de Hawaii, habló por teléfono con los líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras, pero ningún progreso se obtuvo en esas conversaciones. En sus manos están, sin embargo, las últimas esperanzas de encontrarle una salida a esta situación.

La Casa Blanca considera la posibilidad de enviar hoy mismo una nueva propuesta legislativa que pudiera ser aprobada por el Congreso antes del día 1, pero es difícil imaginar qué texto podría en estos momentos evitar el obstruccionismo del Partido Republicano en el Senado y reunir suficiente número de votos para pasar en las dos cámaras. Los republicanos se oponen a cualquier subida de impuestos. Los demócratas y el presidente se niegan a recortar gastos sociales sin subir los impuestos a los más ricos. ¿Cómo se sale de ahí? Obviamente, con concesiones. ¿Quién está dispuesto a hacerlas? Por el momento nadie, o nadie en forma suficientemente generosa.

Mientras tanto, el drama continúa. La Bolsa de Nueva York seguía perdiendo y el índice Dow Jones había bajado ya del límite de los 13.000 puntos. Los inversores pronostican una fuerte caída del consumo y un retorno inevitable a la recesión si el país cae en el abismo fiscal. Cerca del 90% de la población tendrá que pagar más impuestos a partir del 1 de enero. La familia con un promedio de ingresos en torno a los 50.000 dólares anuales verá aumentar su contribución a hacienda en más de 2.000 dólares. Más de dos millones de norteamericanos perderán sus ayudas al desempleo. El paro superará el 9% en 2013.

Esto deberían de ser razones suficientes como para que la clase política actuara con responsabilidad. Pero, desafortunadamente, los incentivos puramente políticos son escasos para ambos partidos. Si el país cae en el abismo fiscal, expirarán los beneficios fiscales de la época de George W. Bush y los demócratas tendrán su subida de impuestos a los ricos. Igualmente, si eso ocurre, los republicanos tendrán los 55.000 millones de recortes en gastos sociales que ellos consideran imprescindibles. Ambos partidos podrán presumir ante su electorado de no haber cedido ante el rival. Ambos podrán decir que lo seguirán intentando en la próxima legislatura, en condiciones más favorables.

Efectivamente, el próximo curso, que se inaugura el 3 de enero, presenta mejor panorama para los actuales negociadores. Boehner, que probablemente será reelegido presidente de la Cámara de Representantes, se habrá librado de algunos de los más molestos miembros del Tea Party, derrotados el 6 de noviembre. Los demócratas tendrán una más amplia mayoría en el Senado- aunque insuficiente para evitar el filibusterismo- y mejorarán su posición en la Cámara.

Fuente: elpais.com

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