La limpieza del mate empieza cuando termina la última cebada. Dejar yerba húmeda dentro del recipiente y guardarlo sin secar favorece la aparición de olores y hongos. Para evitarlo, conviene incorporar una rutina de vaciado, lavado y secado después de cada uso.
El cuidado cambia según el material
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) recomienda retirar toda la yerba y limpiar los mates de calabaza o madera con agua caliente. Después, hay que absorber la humedad con papel de cocina o un repasador limpio y dejarlos en un lugar ventilado.
En los recipientes de vidrio, cerámica, metal o silicona, la limpieza resulta más sencilla porque no absorben humedad. Si son de vidrio o cerámica, es importante esperar a que se enfríen antes de lavarlos para evitar que se quiebren por el cambio térmico.
Otro detalle clave es la posición de secado: el mate debe quedar boca arriba, ya que dejarlo invertido dificulta que la humedad salga del interior.
La bombilla también se limpia por dentro
Enjuagar el exterior no elimina necesariamente las partículas que quedan en el filtro y el conducto. Un cepillo fino permite desprender esos restos; después, hay que enjuagar con agua limpia y dejar secar completamente.
El INYM aconseja lavar la bombilla después de cada uso y realizar una limpieza profunda al menos una vez al mes. También destaca que los modelos de acero inoxidable con filtro desarmable facilitan esta tarea.