Choferes de la empresa de colectivos ERSA mantuvieron una audiencia en la sede de la Secretaría de Trabajo para reclamar la regularización de las contribuciones previsionales que la firma dejó de efectuar desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Los trabajadores, organizados de manera autoconvocada, se presentaron ante las autoridades laborales para exigir que la compañía salde una deuda que afecta de forma directa al personal. Al explicar el origen de la protesta en el organismo oficial, uno de los voceros de los empleados expresó: "Los motivos son principalmente porque no tenemos hechos los aportes del año 2019, desde que comenzó la pandemia".
El conflicto se remonta a los acuerdos homologados durante la emergencia sanitaria, medida que fue aprovechada por la patronal más allá de los plazos autorizados. Según detallaron los choferes, el beneficio especial fue aprobado inicialmente por un período aproximado de un año y medio, pero ERSA continuó utilizando dicha figura legal en favor de sus propios intereses financieros. Como consecuencia de esta maniobra, el personal acumuló casi un lustro de vacíos previsionales. Al respecto, el chofer entrevistado subrayó la gravedad de la situación: "Se homologó por un año y medio aproximadamente y la empresa siguió usando ese beneficio para sus intereses; hoy al compañero que se tiene que jubilar le están faltando esos cuatro años de aporte".
La falta de depósitos previsionales mantiene en la incertidumbre a una importante cantidad de choferes que ya alcanzaron la edad y la antigüedad requeridas por ley, pero no pueden concretar el trámite de retiro de la actividad. Ante los reiterados reclamos, los damnificados denunciaron que la empresa ha mantenido una postura indiferente y sin diálogo. Sumado a ello, cuestionaron la inacción de la conducción sindical del sector, la cual había suscripto los convenios iniciales a través del dirigente Aldo Jorge Kiener sin ofrecer respuestas posteriores. Frente a la falta de respaldo, el representante del personal manifestó: "Hay compañeros que están todavía a la espera, que ya han pasado de edad y de años de servicio, pero los aportes no están y la empresa ha hecho oídos sordos a esto".
A diferencia de la conducta asumida por la firma ERSA, los choferes señalaron que el resto de las empresas del transporte urbano de la región acordó mecanismos de pago con sus dependientes para saldar las deudas previsionales y posibilitar las jubilaciones. Esta disparidad motivó al grupo de autoconvocados a llevar el caso a la esfera judicial y hacer pública la problemática para visibilizar la conducta empresarial. En relación con el trato diferenciado dentro del sector, el trabajador remarcó: "Esto se hace público para que vean realmente lo que son los empresarios que hoy tenemos, principalmente con la empresa ERSA, porque tenemos entendido que las otras empresas arreglan con los compañeros para que se puedan jubilar".
Por el momento, el personal descartó la realización de medidas de fuerza de carácter operativo, como la retención de tareas, enfocando la estrategia en el avance de las presentaciones administrativas y judiciales impulsadas por su patrocinio letrado. Los trabajadores autoconvocados aguardarán las gestiones de las autoridades del trabajo y las sugerencias de sus abogados para definir los pasos a seguir dentro de la demanda formal. Respecto a las medidas inmediatas, el vocero concluyó: "Esto está en manos ahora de la justicia; vamos a esperar a ver qué nos dicen y qué es lo que sugieren los abogados de ahora en más".
