Unión se juega mucho más que tres puntos este viernes ante Aldosivi. El partido de las 14.30 en el estadio José María Minella, por la sexta fecha de la Zona A del Torneo Clausura, aparece en un momento particularmente delicado para el Tatengue: dos derrotas consecutivas, tres en cinco fechas y una producción que todavía no termina de convencer.
La preocupación no pasa únicamente por la tabla del Clausura. Después de la victoria frente a Lanús, Leonardo Madelón había marcado como objetivo volver a meter a Unión en una competencia internacional. Pero el equipo perdió terreno rápidamente y hoy está ocho puntos por debajo de Independiente, último en zona de clasificación a la Sudamericana.
El contexto tampoco ayuda. El plantel perdió a Lautaro Vargas, Joaquín Mosqueira e Ignacio Malcorra, mientras que varias de las incorporaciones todavía no consiguieron transformarse en soluciones futbolísticas. Además, el propio Madelón habló de una “cirugía mayor” después de la caída ante San Lorenzo, una señal de que el entrenador también detectó que algo debe cambiar.
Madelón tiene respaldo, pero el margen se achica
En Unión no existe, por ahora, una decisión dirigencial que ponga en duda la continuidad del entrenador. El respaldo está y la intención es que Madelón continúe al frente del equipo.
Pero una cosa es el respaldo institucional y otra muy distinta es la sensación que puede dejar un nuevo partido sin respuestas. Si Unión vuelve a perder y, además, repite una actuación pobre, la situación podría quedar en manos del propio entrenador.
Es allí donde aparecen los rumores sobre la posibilidad de que Madelón pueda evaluar un paso al costado si entiende que no consigue torcer el rumbo. No hay una decisión tomada, pero el escenario empieza a adquirir una tensión que hace algunas semanas parecía lejana.
El dato que más preocupa es la producción reciente. Unión solamente consiguió un triunfo en las primeras cinco fechas y viene de caer ante San Lorenzo, en un partido que dejó al técnico muy disconforme con el funcionamiento. “No me sentí identificado con el equipo”, reconoció después de aquella derrota.
Aldosivi, el rival menos indicado para equivocarse
Del otro lado estará un Aldosivi que también juega bajo presión. El conjunto marplatense necesita sumar y llega con una extensa sequía de triunfos en la máxima categoría.
Por eso, un tropiezo de Unión ante un rival urgido podría tener un impacto mucho mayor. No solamente por la derrota en sí, sino porque significaría ceder terreno frente a un adversario que atraviesa una situación similar de necesidad.
El partido, además, se disputará en un escenario donde Unión tendrá que mostrar una reacción futbolística después de dos actuaciones que encendieron las alarmas. El desafío será encontrar respuestas sin tres jugadores importantes y con un plantel que todavía no logró ensamblar las piezas nuevas.
Madelón tendrá que decidir si mantiene buena parte de la estructura o si efectivamente lleva adelante esa “cirugía” que anticipó. Lo que ocurra en Mar del Plata no necesariamente definirá su futuro, pero sí puede marcar un antes y un después en este ciclo.
Y ahí está la verdadera dimensión del partido: Unión no solamente necesita ganar. Necesita volver a parecerse al equipo que pretende ser.