El dólar oficial cayó por primera vez en cinco jornadas este jueves, pero se mantuvo cerca de máximos anuales y amplió la brecha con el dólar contado con liquidación (CCL) al 5,5%. La tendencia alcista se observa desde junio, luego de varios meses de relativa estabilidad en la city.
En el segmento mayorista, el tipo de cambio perdió $1 (0,1%) a $1.488 para la venta. De esta manera, la distancia con el techo de la banda cambiaria (hoy de $1.809,35) se ubicó a 21,3%. El monto operado en el segmento de contado fue de casi u$s558 millones.
Pese a la baja, la aceleración del tipo de cambio en los últimos días se produjo después de que junio registrara la mayor suba mensual del año para el dólar oficial, de un 5,3%. Este escenario reabrió el debate sobre cuál será la dinámica cambiaria durante el segundo semestre.
Por su parte, los contratos de futuros marcaron mayoría de avances por hasta 0,1% en los tramos de 2026. El mercado estima que el tipo de cambio mayorista se ubicará a $1.508 para fines de julio y en torno a $1.651 para el cierre de diciembre. En total, se operaron unos u$s1.382 millones en la jornada.
Desde Aurum Valores, destacaron que el BCRA redujo el ritmo de compra de divisas en el MLC y cerró junio con un promedio menor al de comienzo de año. "Los drivers que vemos para esto: reducción de emisiones de ONs y menor liquidación del agro".
"Esto último podría deberse a que parte de las exportaciones de granos se liquidaron al año pasado aprovechando retenciones cero, bajo un beneficio de poder entregar la mercadería hasta 360 días después de liquidar en el MLC", explicaron.
Por último, indicaron que el segundo semestre podría arrancar con oferta de divisas si el tipo de cambio motiva a liquidar nuevos granos. "Pero el BCRA podría estar con compras menos activas para no aumentar presión a un TC en alza", puntualizó Aurum.
A nivel minorista, en el Banco Nación (BNA) se sostuvo a $1.510 para la venta. De esta manera, el dólar tarjeta se ubicó a $1.963. En tanto, de acuerdo al relevo de entidades financieras que elabora el Banco Central (BCRA), el tipo de cambio oficial marcó un promedio ponderado en los $1.512,55 para la venta.
Entre los paralelos, el MEP opera a $1.522,16, mientras que el CCL lo hace a $1.569,95. En tanto, el dólar blue continúa a $1.525 para la venta, según un relevamiento de Ámbito en las cuevas de la city.
En el mercado, sin embargo, la expectativa sigue siendo la de un ajuste gradual antes que un salto discreto. Los contratos de dólar futuro continúan reflejando esa visión: descuentan un tipo de cambio mayorista cercano a los $1.655 hacia diciembre, muy por debajo del techo de la banda cambiaria vigente.
En paralelo, el mercado también sigue de cerca las señales que emite el BCRA a través de su participación en distintos segmentos del mercado cambiario. Operadores sostienen que las recientes intervenciones en futuros y la colocación de instrumentos dollar linked buscan moderar las expectativas de devaluación y evitar movimientos bruscos del tipo de cambio, mientras el Gobierno intenta encontrar un nuevo equilibrio compatible con la desaceleración de la inflación.
Roberto Geretto, analista de Adcap Grupo Financiero, señaló días atrás que el BCRA habría vuelto a intervenir en el mercado de futuros luego de reducir significativamente su posición vendida. Según explicó, esa estrategia, junto con la venta de bonos dollar linked, apunta a ofrecer cobertura cambiaria y contener la volatilidad del dólar. "La clave será encontrar un equilibrio entre un dólar que no quede demasiado atrasado para permitir acumular reservas, pero que tampoco se adelante al punto de complicar el proceso de desinflación", sostuvo.
En las mesas de dinero también comienza a instalarse la idea de que el Gobierno estaría cómodo con un tipo de cambio algo por encima de los niveles observados durante el primer semestre, aunque todavía lejos del techo de la banda cambiaria.
Qué explica el cambio de tendencia en el dólar
Los analistas coinciden en que el movimiento responde a una combinación de factores externos y locales. Por un lado, comenzó a reducirse la oferta estacional de divisas tras el fin de la liquidación de la cosecha gruesa, uno de los principales factores que sostuvo la estabilidad cambiaria durante buena parte del primer semestre.
Al mismo tiempo, el fortalecimiento del dólar a nivel global, impulsado por un tono más restrictivo de la Reserva Federal (Fed) de EEUU, volvió a presionar sobre las monedas emergentes, incluida la argentina.
A nivel local también influyó el reacomodamiento de la liquidez en pesos luego de las operaciones de absorción realizadas por el BCRA durante junio, lo que modificó parcialmente la dinámica del mercado cambiario.
El economista Gustavo Ber sostuvo que el tipo de cambio "podría experimentar otro reacomodamiento, aunque no mucho más allá de los $1.500 durante julio", en un contexto donde el Gobierno buscaría mantener un ritmo de depreciación consistente con la desaceleración de la inflación.
Las expectativas implícitas en el mercado de futuros también reflejan esa visión. Si bien prevén un sendero ascendente para el dólar durante el segundo semestre, descuentan una evolución gradual hasta ubicarse en torno a los $1.650-$1.660 hacia fin de año.
La atención pasa al segundo semestre
Con una menor oferta de dólares del agro, el comportamiento de la demanda de divisas y la estrategia de intervención oficial pasarán a ser los principales factores que seguirán los inversores en las próximas semanas.
En ese contexto, el mercado buscará determinar si la suba registrada desde junio representa simplemente una corrección luego de varios meses de atraso relativo o el comienzo de una nueva etapa de mayor volatilidad cambiaria.