El hecho se produjo cerca de las intersecciones de las rutas 62 y 82S, en una zona rural de Cayastacito, donde un trabajador agropecuario divisó una avioneta blanca en medio de un campo que no estaba sembrado. Aunque inicialmente se informó como un accidente, los peritajes confirmaron que no hubo un aterrizaje forzoso ni desperfectos técnicos, sino un descenso normal realizado bajo condiciones de visibilidad óptimas.
Al llegar al lugar, el personal de la Unidad Regional XVI constató que la aeronave estaba completamente desierta. Testigos presenciales aportaron datos fundamentales para la causa al señalar que, tras el aterrizaje, se observaron dos camionetas —una de ellas color gris plata con carga en la caja— que se retiraron velozmente de la zona con rumbo hacia el norte.
La investigación está a cargo del fiscal federal Walter Rodríguez, quien ordenó la intervención de la Policía de Investigaciones (PDI) Antinarcóticos junto a perros adiestrados para la detección de estupefacientes. Si bien los primeros exámenes no arrojaron resultados positivos sobre la presencia de drogas, las autoridades trabajan intensamente en el rastreo del número de motor y de matrícula para determinar el origen y la propiedad de la unidad.
La principal hipótesis de los investigadores apunta a que se trata de una "narco-avioneta", debido a las similitudes con casos recientes ocurridos en mayo en los departamentos de Vera e Iriondo. En esos episodios previos, las aeronaves interceptadas transportaban importantes cargamentos de cocaína y contaban con apoyo logístico terrestre, un patrón que parece repetirse en este hallazgo en Cayastacito.
Actualmente, el área permanece bajo resguardo policial mientras colaboran la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en la recolección de pruebas. Se espera que la información registral del motor brinde avances significativos en las próximas horas para identificar a los responsables de este vuelo clandestino que mantiene en alerta a la región.