El fútbol suele ser un territorio de extremos. Y en ese péndulo, Ezequiel Medrán pasó de la desconfianza a la consolidación en cuestión de meses al frente de Colón.
El cierre de 2025 había dejado más dudas que certezas. En un contexto adverso, con un equipo golpeado desde lo anímico y futbolístico, Medrán apenas pudo cosechar un triunfo en siete partidos, con números que reflejaban la crisis: 1 victoria, 2 empates y 4 derrotas, con apenas un 23,81% de efectividad. Aquel Colón era un equipo sin rumbo claro, que coqueteaba con la frustración y que parecía lejos de cualquier protagonismo.
Sin embargo, la dirigencia decidió sostener el proyecto. Una determinación que, vista en perspectiva, resultó clave.
El punto de quiebre
El inicio de 2026 mostró otro escenario. Con una pretemporada completa, refuerzos incorporados y una idea más asentada, Medrán empezó a construir un equipo distinto.
Los números marcan el contraste de manera contundente: en los primeros ocho partidos del nuevo año, Colón sumó 5 triunfos, 2 empates y apenas 1 derrota, alcanzando un 66,66% de efectividad. Un salto significativo que no solo se explica desde los resultados, sino también desde el funcionamiento.
Un equipo con identidad
A diferencia del tramo final de 2025, donde predominaban las dudas, el Colón versión 2026 exhibe orden, equilibrio y una clara identidad de juego. El equipo dejó atrás la dependencia de individualidades para convertirse en un bloque compacto, con roles definidos y respuestas colectivas.
Medrán logró algo clave: que el equipo entienda a qué juega. Y eso, en una categoría tan pareja como la Primera Nacional, marca diferencias.
Decisiones que potenciaron el cambio
El entrenador también mostró capacidad de reacción. Supo modificar esquemas, encontrar variantes y ajustar piezas en momentos determinantes. Desde la apuesta por una estructura más sólida en defensa hasta la búsqueda de mayor fluidez en el mediocampo, cada movimiento tuvo impacto. Ese proceso de prueba y corrección fue el que permitió pasar de un equipo frágil a uno competitivo.
El contraste es tan marcado que hoy la figura de Medrán ya no está bajo la lupa, sino respaldada por resultados y rendimiento. Aquella etapa final de 2025, que parecía condicionar su continuidad, quedó atrás.
Hoy, el DT no solo logró revertir la imagen, sino que posicionó a Colón como uno de los equipos más sólidos del campeonato.
Un cambio que ilusiona
El fútbol no siempre da segundas oportunidades, pero cuando aparecen, hay que saber aprovecharlas. Medrán lo hizo. De un cierre de año para el olvido a un arranque de temporada que invita a ilusionarse, el entrenador encontró respuestas, construyó un equipo y cambió la historia reciente de Colón. Y en ese contraste, se explica gran parte del presente sabalero.