En Colón hay un tema que por estas horas supera incluso lo futbolístico: la continuidad de Ignacio Lago. La reunión de mesa chica realizada este jueves por la noche dejó en claro que la renovación del atacante es hoy la principal preocupación dirigencial.
Si bien el presidente José Alonso había transmitido públicamente que las negociaciones estaban avanzadas, lo cierto es que aún no se tradujo en la firma de un nuevo vínculo.
Desde el club sostienen que existe coincidencia en los términos generales del contrato, que se extendería hasta el 31 de diciembre de 2027. Sin embargo, hay un punto que sigue sin resolverse: la actualización salarial.
El entorno del futbolista, encabezado por su representante Pablo Caro, considera que el actual contrato quedó desfasado, tanto por el contexto inflacionario como por el peso que ganó el jugador dentro del plantel.
El riesgo latente de perder el control
El dato que enciende las alarmas es claro: si no hay acuerdo antes del 30 de junio, Lago quedará en condiciones de firmar un precontrato con otro club.
Aunque su salida efectiva recién podría darse a fin de año, ese escenario implicaría para Colón perder margen de maniobra en una negociación que hoy todavía controla.
La importancia de Lago dentro del equipo no es menor. Tras haber sufrido una seria lesión de rodilla en 2024, el delantero logró reinsertarse progresivamente en la competencia durante 2025.
Una negociación que define más que un contrato
En Colón hay confianza en que el acuerdo llegará, pero también una creciente inquietud por los plazos. La intención es retener a un jugador que hoy resulta clave en la estructura del equipo.
Por ahora, las charlas siguen abiertas. Pero mientras no haya firma, el tema seguirá siendo una cuenta pendiente que inquieta a todos en el mundo sabalero.