En una jornada que quedará marcada en La Liga, el Mallorca dio la nota al vencer 2-1 al Real Madrid y sumar tres puntos de oro en su lucha por la permanencia. El equipo conducido por Martín Demichelis construyó un triunfo tan inesperado como necesario, con un desenlace cargado de emoción.
El encuentro también tuvo un tinte especial por el reencuentro entre el DT argentino y Franco Mastantuono, juvenil al que hizo debutar en River. El mediocampista ingresó en el tramo final del partido, aunque no logró influir en el resultado.
Un plan ejecutado a la perfección
Lejos de resignarse ante la jerarquía del rival, Mallorca salió decidido a competir. Su premio llegó sobre el cierre del primer tiempo, cuando Manu Morlanes rompió el cero tras una buena acción colectiva que incluyó la asistencia del argentino Pablo Maffeo.
El gol le dio aire a un equipo que entendió cómo jugarle al Real Madrid, cerrando espacios y apostando a la intensidad.
Del golpe del empate al desahogo final
En el complemento, el conjunto madrileño fue en busca de la igualdad y la consiguió en el tramo final gracias a Éder Militao, que a los 43 minutos parecía encaminar la historia hacia un empate.
Sin embargo, cuando todo indicaba que el partido se cerraba sin más emociones, Mallorca encontró una última respuesta. Ya en tiempo agregado, Vedat Muriqi apareció para definir y decretar el 2-1 definitivo, desatando un festejo que tuvo sabor a hazaña.
Un triunfo que vale más que tres puntos
La victoria le permitió al Mallorca salir de la zona de descenso, alcanzando los 31 puntos y tomando aire en la tabla. Más allá del impacto inmediato, el resultado puede significar un punto de inflexión en su temporada.
Para el Real Madrid, en cambio, fue una oportunidad desperdiciada. No logró acercarse al líder Barcelona, que aún debe completar su compromiso de la fecha.
En una liga siempre exigente, el equipo de Demichelis dio un golpe inesperado y reafirmó que, incluso ante los gigantes, la convicción puede inclinar la balanza.