El rugido en Suzuka no vino de los sobrepasos, sino del talento. En una carrera más pensada que peleada, el gran protagonista del Gran Premio de Japón fue Kimi Antonelli, que escribió una página fuerte en su corta pero impactante historia dentro de la Fórmula 1.
El italiano de 19 años no tuvo el arranque ideal, pero cuando la competencia se reordenó tras el ingreso del Safety Car —provocado por el violento accidente de Oliver Bearman— tomó el control absoluto. A partir de ahí, no dejó dudas: ritmo demoledor, ventaja amplia y una victoria que lo deposita en la cima del campeonato de pilotos, con el agregado de convertirse en el más joven en lograrlo.
¡FUERTE CHOQUE DE BEARMAN! El piloto de Haas intentó superar a Colapinto, pero se fue de la pista y terminó impactando contra el muro.
— SportsCenter (@SC_ESPN) March 29, 2026
🙏 Abandonó la pista con muchos gestos de dolor
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Muy distinta fue la película para Franco Colapinto. El argentino amagó con meterse en zona competitiva cuando escaló hasta el 13° lugar, pero el desarrollo de la carrera le jugó en contra. Sin oportunidades claras y condicionado por el ritmo, nunca logró inquietar a Carlos Sainz y terminó relegado al puesto 16, cerrando un fin de semana sin rédito.
Dentro de ese contexto apagado en pista, Alpine encontró una luz. Pierre Gasly sostuvo una actuación firme, resistiendo el asedio constante de Max Verstappen y asegurando un séptimo lugar que vale oro. Esos puntos le permiten al equipo afirmarse en la mitad alta del campeonato de constructores.
Detrás del imparable Antonelli, el podio lo completaron Oscar Piastri y Charles Leclerc. Más atrás, George Russell quedó a un paso del festejo grande en el cuarto lugar, seguido por Lewis Hamilton y Lando Norris.
El top 10 lo cerraron Gasly, Verstappen, Liam Lawson y Esteban Ocon, en una carrera que no será recordada por la emoción, pero sí por la irrupción definitiva de una nueva figura que ya manda en la Fórmula 1.