Senegal protagonizó un hecho inédito en el fútbol internacional al exhibir el trofeo de la Copa de África que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) le quitó oficialmente y le otorgó a Marruecos. El episodio ocurrió en la previa del amistoso ante Perú, en el Stade de France, donde los jugadores salieron al campo con la copa en mano.
La decisión de la CAF se dio semanas después de la final, en la que Senegal había ganado 1-0 en el campo de juego. Sin embargo, el organismo resolvió darle el partido por perdido y adjudicarle el título a Marruecos por un abandono momentáneo del equipo senegalés tras un fallo arbitral polémico.
Lejos de aceptar la sanción, la Federación Senegalesa de Fútbol calificó el fallo como un “robo administrativo” y organizó un acto simbólico para reivindicar su consagración. Con el apoyo de miles de hinchas, el plantel celebró públicamente el título, desafiando abiertamente la resolución oficial.
El conflicto ya escaló al plano legal. Senegal presentó un recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y busca acelerar los tiempos para obtener un fallo en los próximos meses. Desde su entorno aseguran que la medida de la CAF es “absurda” y que atenta contra los principios del deporte.
Mientras tanto, el escándalo sigue creciendo y pone en jaque la credibilidad de la organización continental. Senegal, firme en su postura, mantiene la disputa abierta y promete dar pelea hasta las últimas consecuencias para recuperar el reconocimiento oficial.