Economía - Cambio de hábitos

Martes 24 de Marzo de 2026 - 12:17 hs

El consumo de carne cayó a mínimos históricos y preocupa al sector

El vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas de la Región Centro, Antonio D’Angelo, habló por LT10 sobre la crítica realidad del sector.

Actualizado: Martes 24 de Marzo de 2026 - 12:20 hs

El consumo de carne vacuna, uno de los símbolos más arraigados de la cultura argentina, atraviesa un momento crítico. Con apenas 47 kilos per cápita al año, el nivel actual marca un mínimo en las últimas décadas y refleja el impacto directo de la situación económica en los hábitos alimentarios.

En diálogo con LT10, el vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas de la Región Centro, Antonio D’Angelo, confirmó la tendencia y explicó que no se trata solo de un cambio cultural sino, principalmente, de una cuestión de bolsillo.

Según detalló, “los números a fines de febrero sostienen que ha caído el consumo per cápita anual y que estamos en 47 kilos”. Asimismo, advirtió que la baja no se compensa con otras proteínas: “Lo que se ha dejado de consumir de carne vacuna aparentemente no se ha ido a otras carnes; directamente hemos disminuido el consumo de este alimento tan importante”.

El dirigente fue directo al señalar el motivo central de esta retracción: “Nosotros, desde la cámara, creemos que se debe pura y exclusivamente al precio”. En ese sentido, describió un escenario donde “no hay dinero circulante” y donde el producto “ha subido por encima de la inflación y por encima del aumento salarial”, con incrementos que superaron el 70 % anual.

¿Por qué aumentó la carne en los últimos días?

Esa combinación impactó de lleno en la demanda. “La gente no convalidó el precio; por lo tanto, creemos que hemos tocado el techo”, planteó, dejando en claro que el consumo se frenó por una imposibilidad económica más que por una elección de los consumidores.

En paralelo, el escenario productivo tampoco ofrece soluciones inmediatas. D’Angelo explicó que el sector atraviesa un proceso de retención de vientres para recomponer el stock ganadero, lo que implica menos oferta en el corto plazo. “Son ciclos biológicos que llevan plazos determinados”, indicó, y advirtió que los efectos recién se verán “en uno, dos o tres años”.

En este contexto, el clásico asado parece alejarse de la mesa cotidiana: “Creo que el asado no va a ser, lamentablemente, para todos los domingos”, sostuvo, al tiempo que estimó que los precios podrían estabilizarse, pero no bajar significativamente en el corto plazo.

Más allá del impacto económico, el dirigente puso el foco en una consecuencia más profunda: el cambio en la alimentación. “El problema principal es que los chicos argentinos están creciendo sin carne, como crecimos nosotros”, señaló, marcando un quiebre generacional en la dieta nacional.

Aunque en los últimos años el consumo se volcó hacia alternativas como el pollo o el cerdo, la caída actual refleja una retracción general. Aun así, destacó que el nivel total de ingesta proteica se mantiene relativamente alto a nivel internacional, aunque con interrogantes hacia adelante.

En cuanto a posibles soluciones, descartó medidas inmediatas desde el Estado y explicó que el mercado se regula por oferta y demanda. “No existe ninguna normativa ni ninguna restricción”, indicó, aunque consideró que “podría haber alguna normativa, algún plan”, algo que por ahora no aparece en el horizonte.

Mientras tanto, los consumidores ajustan hábitos y priorizan cortes más económicos. “El mayor consumo de carne está en las pulpas”, precisó, y agregó que la carne picada sigue siendo la opción más accesible.
 

Audio: Escuchá a Antonio D’Angelo

Fuente: LT10