Julián Álvarez eligió una noche grande para ratificar su peso en el Atlético de Madrid. En su partido número 100 con la camiseta rojiblanca, el delantero argentino fue decisivo en la clasificación a los cuartos de final de la Liga de Campeones: marcó el primer gol, asistió el segundo y sostuvo, con su influencia, el pase del equipo de Diego Simeone pese a la derrota 3-2 ante el Tottenham en Londres, que no alcanzó para revertir el 5-2 de la ida.
La serie tuvo a la “Araña” como protagonista absoluto. Ya había golpeado con un doblete en el Metropolitano y, en la vuelta, volvió a aparecer en el momento justo. Apenas iniciado el segundo tiempo, definió con zurda tras una contra para enfriar cualquier intento de remontada inglesa. Más tarde, cuando el Atlético sufría y el partido estaba 2-1, ejecutó un córner preciso que David Hancko transformó en el 2-2, un golpe anímico que terminó de desactivar al Tottenham.
Así, Álvarez celebró su centenario en el club con una actuación completa: gol, asistencia y un despliegue generoso, colaborando incluso en tareas defensivas durante los 84 minutos que estuvo en cancha. También estuvo cerca de ampliar su cuenta con un remate al travesaño en la primera mitad y una acción individual en la que dejó en el camino a dos rivales.
Sus números explican su impacto. En 100 partidos con el Atlético acumula 46 goles y 16 asistencias, cifras que lo colocan como una de las grandes referencias ofensivas del equipo. En la actual temporada ya participó en 25 tantos (17 goles y 8 asistencias), mientras que en la anterior había cerrado con 29 conquistas y ocho pases gol, siendo además uno de los jugadores de campo más utilizados, solo por detrás de Jan Oblak.
Pero es en la Champions donde el cordobés parece potenciarse. Con su tanto ante Tottenham, suma 14 goles en sus últimos 17 partidos en la competencia, un registro que lo ubica entre los máximos artilleros del torneo, solo por detrás de figuras como Kylian Mbappé, Anthony Gordon y Harry Kane. En total, 14 de sus 46 goles con la camiseta rojiblanca fueron en el máximo certamen europeo, su escenario predilecto.
El camino hacia los cuartos no fue sencillo para el Atlético. En Londres, el equipo sufrió durante largos pasajes y se sostuvo gracias a una actuación clave de Juan Musso, que reemplazó a Oblak y respondió con varias atajadas determinantes. El arquero argentino evitó que el Tottenham se metiera de lleno en la serie, especialmente con una intervención decisiva en un mano a mano ante Mathys Tel cuando el resultado aún estaba abierto.
El conjunto inglés presionó y encontró el gol a través de Kolo Muani en el primer tiempo, y luego volvió a descontar con un gran remate de Xavi Simons. Incluso llegó al 3-2 final tras un penal en el cierre, pero nunca logró poner en riesgo real la clasificación del equipo español, que supo aprovechar los espacios y golpear en los momentos justos.
En ese contexto, la figura de Álvarez emergió como el faro ofensivo y emocional. En el equipo español además jugaron Nahuel Molina, Giuliano Simeone y Nicolás González (Thiago Almada permaneció en el banco). Su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, sumada a su eficacia en Europa, lo consolidan como una pieza central en el proyecto de Simeone. No es casual que el club haya invertido 75 millones de euros más variables por su pase, convirtiéndolo en uno de los fichajes más importantes de su historia.
Ahora, con el Atlético instalado entre los ocho mejores de Europa, el desafío será aún mayor: en cuartos de final lo espera el Barcelona. Y allí estará otra vez Julián Álvarez, en su competencia favorita, con números de élite y la ambición intacta de seguir marcando el rumbo de un equipo que sueña en grande.