El equipo de Luis Enrique fue una aplanadora de principio a fin en la serie ante un equipo que venía de hacer una gran fase liga y con ambiciones de pelear hasta el final.
Pero los parisinos no dieron opciones con una presión asfixiante de sus atacantes, una férrea defensa y un orden envidiable para la generación de juego.
El año pasado, París Saint-Germain se sacó la pesada mochila de ganar la Orejona y parece que los liberó. Más allá de no tener el dominio habitual en el ámbito doméstico y una fase liga que no fue la esperada, en el momento en el que debían aparecer lo hicieron y con creces.
En los playoffs fue triunfo ante Monaco, con un poco de incertidumbre en la serie, empezando la serie abajo, pero con una recuperación inmediata y a pura potencia ofensiva.
Los nombres son casi intercambiables, pero el nivel está asegurado. Ya sea con Khvicha Kvaratskhelia, Bradley Barcola, Désiré Doué o Ousmane Dembélé, el poder en ataque es total, cualquiera sea la combinación elegida por el DT español.
Por ejemplo, el georgiano ingresó en el segundo tiempo en la ida frente a Chelsea y selló la goleada con doblete, mientras que comenzó de titular en Londres en la vuelta y apenas tardó 6 minutos en abrir el marcador.
PSG se tomó la revancha ante Chelsea de la final del Mundial de Clubes
El antecedente más reciente entre ambos elevó aún más la temperatura del cruce. En la final del Mundial de Clubes disputado en Estados Unidos, el Chelsea sorprendió al PSG con un contundente 3-0 que dejó huella.
Aquel 13 de julio de 2025 no solo coronó a los ingleses como campeones del mundo, sino que también instaló una narrativa de revancha.
Aquel marcador fue contundente en favor de Chelsea y el PSG se lo tomó personal y redobló la apuesta, consiguiendo un abultado 8-2.