El calendario no da tregua y en Unión lo saben mejor que nadie. Después de dejar su huella en Junín, el equipo volvió a Santa Fe, cambió el chip en cuestión de horas y ya se enfoca en una parada exigente: el duelo del domingo frente a Instituto por a la octava fecha.
El regreso tuvo una escala obligada en el predio, donde el plantel realizó tareas regenerativas este viernes por la mañana. No fue un entrenamiento más. Allí, el cuerpo técnico liderado por Leonardo Madelón puso la lupa sobre el estado físico de cada jugador, con una atención especial en Rafael Profini. El mediocampista terminó el último encuentro con una molestia en el aductor que no es nueva: la viene sobrellevando desde hace tiempo, incluso recurriendo a infiltraciones para seguir compitiendo.
Este escenario abre la puerta a posibles movimientos en la formación. Entre las cartas que maneja el entrenador aparecen Emiliano Giaccone y Lucas Menossi, dos que podrían ganar terreno si se opta por preservar al volante. Sin embargo, no hay certezas. El rendimiento reciente elevó la vara interna y nadie quiere perder su lugar. El equipo respondió y eso siempre pesa en la balanza.
Además, el contexto juega su propio partido. Con un parate en el horizonte que permitirá recuperar energías, Madelón también evalúa sostener la base y no tocar demasiado. Es una decisión que mezcla estrategia, prevención y confianza en lo que viene funcionando. La agenda no se detiene: este sábado habrá una nueva práctica matutina y, luego, la delegación emprenderá viaje rumbo a Córdoba, donde quedará concentrada a la espera del cruce en el Estadio Mario Alberto Kempes.