En Colón la historia con Platense ya dejó de ser una simple negociación pendiente para transformarse en una cadena de incumplimientos. El eje del conflicto sigue siendo el mismo: las cuotas impagas del pase de Leonel Picco, pero ahora el escenario suma un detalle que expone aún más el desorden. La oficialización del jugador continúa demorada por problemas en la documentación, pero el martes sí fue presentado.
Desde la dirigencia sabalera hay fastidio. Hace algunas semanas, el presidente del Calamar, Gastón Arcieri, había asegurado en charla con Diez en Deportes que existía un entendimiento para ponerse al día con los pagos vencidos. Sin embargo, el paso del tiempo fue desmintiendo esas palabras y cuando desde Colón preguntan del otro lado siempre hay una excusa.
Colón también tiene derecho al 30% de la venta de Picco a Remo FC (1.800.000 dólares, a pagarse en tres cuotas), una suma cercana a los 540.000 dólares, a la que luego deberán aplicarse los descuentos habituales. A ese monto se le agrega una deuda previa de alrededor de 250.000 dólares, elevando el rojo a una cifra que incomoda y mucho.
El cuadro se vuelve todavía más llamativo si se observa el contexto: Platense se reforzó, cerró ventas y reordenó su plantel, pero continúa sin saldar compromisos asumidos desde hace tiempo. Incluso la demora en los papeles del propio Picco funciona como una postal del momento: nada termina de cerrarse.
En barrio Centenario toman nota. La paciencia se agota, los plazos se estiran y la novela suma capítulos sin final a la vista. Colón espera cobrar, espera respuestas y ahora también ve cómo los papeles frenan una presentación que debería ser rutina. En esta historia, todo sigue en pausa.