El mundo se conmovió con el título de Argentina en Qatar. Un anhelo que demoró 36 años en cristalizarse y por eso se siente también como un desahogo. Una coronación para las carreras de varios jugadores. No solo de Lionel Messi sino también de Ángel Di María, que luego de Rusia 2018 pareció caerse y, con Lionel Scaloni, emergió para volverse fundamental. Primero en la obtención de la Copa América en Brasil y ahora con la cita máxima.
En charla con LT10, Germán Ángel, presidente del club El Torito de Rosario, donde surgió Fideo, contó sus sensaciones: "Hace cuatro años que soy presidente y estamos trabajando mucho, con 400 chicos. Está el profe que tuvo a Ángel y la anécdorta que tenemos es que era un flaquito zurdo y muy habilidoso. Después se fue a Central. Quedan todos esos momentos lindos con fotos y demás. Tenemos un mural de tres metros en la fachada del club que se hizo en su apoyo cuando no la estaba pasando bien. Antes de la Copa América. Fue un antes y un después, porque vinieron cosas muy lindas".
"Vivimos con mucha bronca en su momento todo lo que le tocó pasar hace unos años. Más allá del daño que se puede hacer desde las críticas, los chicos llegan con un sueño al club y quizás toman eso quizás lo sienten. No se toma a veces dimensión. Entonces lo apoyamos con todo, porque a nosotros nos dio una imegan a nivel mundial, sin saber todo lo que llegó después. Los chicos que entran al club se sacan una foto con el mural. Ni hablar si el objetivo es sacar a los chicos de la calle", agregó.

En el final, reconoció: "Cuando sos chico jugás de todo. A medida que vas creciendo te vas encontrando tu lugar en la cancha. Eso recién se dio en Rosario Central, pero acá era delantero".