Espectáculos - de inspiradora a maldita

Domingo 26 de Junio de 2022 - 12:25 hs

Glee: La serie en donde hubo muertes,violencia y denuncias de abuso sexual

Se estrenó en 2009 y contaba la historia de un coro estudiantil formado por un grupo de adolescentes marginados. Su mensaje antiprejuicios revolucionó la televisión e inspiró a miles. Los escándalos y la trágica muerte de tres de sus protagonistas opacaron su importancia

Actualizado: Domingo 26 de Junio de 2022 - 12:26 hs

Hasta el año 2009, las series protagonizadas por adolescentes parecían salidas de una misma matriz. Trataban superficialmente problemáticas de esa etapa de la vida y la mayoría de las veces los protagonistas eran millonarios y todas las veces, bellos. Si para muestra basta un botón, o para ejemplo alcanza una serie, Beverly Hills 90210 es el prototipo ideal. Sus actores eran lindos entre los lindos, con rostros y cuerpos casi perfectos. Latinos y afroamericanos apenas aparecían, las personas con capacidades diferentes no “existían” y el sobrepeso no era una epidemia porque la delgadez era lo único que se mostraba. Beverly se animó a hablar de drogas, alcoholismo, violación, violencia doméstica, racismo, suicidio y embarazo, algo que en ese momento fue disruptivo, pero con los estereotipos de belleza no se atrevió. Hasta que llegó Glee.

El 19 de mayo de 2009 la cadena Fox puso al aire una serie con un grupo de adolescentes como protagonistas. Desde 2005, Ian Brennan buscaba un lugar en la industria para su guion donde contaba sus buenas pero también pésimas experiencias en el Glee club, de su escuela secundaria en Illinois. Anduvo un tiempo largo intentando que alguien comprara su idea hasta que logró que Ryan Murphy se interesara en ella. El productor, que venía del éxito de Nip/Tuck, sumó a Brad Falchuck, y los tres decidieron agregar a la historia algo que resultaría clave: números musicales. No solo serían actores cantando, ellos presentarían mini musicales con coreografías, reversiones y vestuario que nada tendrían que envidiar al mismísimo Broadway. Lo consiguieron.

Ya desde el primer capítulo se supo que algo distinto irrumpía. Porque aunque Glee tomaba un tema común -el mundo adolescente-, en un lugar común -la escuela secundaria-, lo hacía con protagonistas poco comunes en las series: los comunes. Hasta ese momento las historias giraban en torno a los chicos deportistas y las chicas porristas, pero aquí se mostraba a los que no “existían”. Había un chico gay orgulloso de serlo, un joven con discapacidad, una chica obesa, otra latina, una oriental, una adoptada por padres homosexuales.

Rompiendo aún más los estereotipos, la estrella de fútbol del colegio no era feliz sino que sufría porque en vez de jugar, él quería cantar. Y la porrista era la más linda de todas pero sufría porque su novio se enamoraba de otra que -¡horror!- no era tan bonita. Las familias, lejos de ser millonarias, eran trabajadoras. Aparecía un mecánico, una viuda de guerra y un desempleado. Había un docente comprensivo, Will Shuester (Matthew Morrison), pero también una entrenadora, Sue Silvester (Jane Lynch) que lanzaba comentarios tan sarcásticos como crueles y solo mostraba algo de ternura con su hermana con síndrome de Down.

Glee puso el mundo de las series juveniles patas para arriba. No solo integró la diferencia y aceptó lo distinto sino que fue por más: la reivindicó y empoderó. La ficción logró transformar la vida de miles de adolescentes. Esos que hasta ese momento miraban lo que pasaba en la tele, pero sabían que la vida -o al menos la vida de ellos- era otra cosa. Cuando el primer capítulo termina con sus protagonistas cantando “Don’t stop believing”, sintieron que eran ellos los que gritaban: “No dejes de creer, no te detengas”.

Cada capítulo trataba un problema de la adolescencia, pero lejos de dar una visión edulcorada, las humillaciones que atravesaban sus protagonistas eran continuas, por lo que la empatía era total. Entre escena y escena se intercalaban cuadros musicales. Podían dedicar un capítulo a un artista como Madonna, Britney Spears y Billy Joel; a un disco, como el que dedicaron a Rumours, de Fleetwod Mac; o un musical de Broadway, como The Rocky Horror Picture Show.

Las escenas musicales duraban un máximo dos minutos al aire, pero tardaban un mínimo de seis horas en ser grabadas y hasta diez días para ensayarlas en jornadas de 12 a 14 horas. El resultado eran reversiones que superaban en calidad y fama a los originales y provocaban furor entre sus seguidores. Los temas eran los más solicitados en iTunes, sus videos los más vistos y encabezaban los top ten. Ante el fenómeno se organizaron una serie de conciertos con todos los actores interpretando sus temas favoritos, y se filmó la película Glee. The Concert Movie.

Con semejante éxito artistas habitualmente reacios a ceder sus canciones lo hicieron, pero no solo eso también aceptaron aparecer en algún capítulo. Así se pudo ver a Ricky Martin, Demi Lovato, Gloria Estefan, Olivia Newton John y Britney Spears, entre otros. Madonna no participó pero se declaró fan de la serie, y varias actrices como Kate Hudson, Gwyneth Paltrow y Lindsay Lohan, aceptaron ser figuras invitadas.

En la tercera temporada, la serie empezó a padecer cierto agotamiento creativo. Pero además, al trabajar con actores reales y no dibujos animados se enfrentaron a otro problema. A diferencia de Los Simpsons, donde desde hace 32 años Bart tiene 10, Glee no podía eternizar a los alumnos en la escuela. Decidieron graduarlos, incorporar alumnos nuevos pero seguir contando las historias de los antiguos. Las tramas se desdoblaron, pero lo que se vio en pantalla fue un híbrido que no terminó de convencer a nadie.

En la quinta temporada fue cuando comenzó lo que algunos llaman su maldición, con la muerte de Cory Monteith. En la serie, Monteith era Finn, el adolescente sensible capaz de bailar un vals con su hermanastro y destrozar todas las barreras de la sexualidad, el deportista triunfador que sin embargo quería ser músico, el que noviaba con la más bonita pero se enamoraba de la más talentosa. En la pantalla se enamoraba de Rachel Berry, y en la vida real, de quien la interpretaba, Lea Michele.

Su personaje querible, sumado a su atractivo, pronto convirtió a Finn/Cory en uno de los favoritos del público. Lo que pocos sabían es que el actor cargaba con un serio problema de adicciones. El 13 de julio de 2013 apareció muerto en un hotel de Vancouver. La autopsia comprobó que falleció a consecuencia de una sobredosis de heroína y alcohol. Tenía 31 años. Glee grabó un capítulo homenaje a su protagonista. El episodio titulado The Quarterback, de la quinta temporada, logró un récord de audiencia.

La segunda maldición fue la muerte de Mark Salling. El texano encarnaba a Puck Puckerman, el mejor amigo de Finn, un muchacho arrogante pero simpático que se dedicaba a limpiar piscinas mientras mantenía relaciones con sus dueñas. Salling, como todos los integrantes del elenco, era muy talentoso. Producía su propia música, tocaba piano, guitarra, bajo y batería.

En 2015, el universo Glee recibió un trompazo cuando se supo que Salling había sido arrestado por guardar cerca de 50 mil imágenes y videos de pornografía infantil. Fue entonces que salió a la luz que no era la primera vez que lo acusaban por un delito sexual. En 2011 su exnovia, Roxanne Gorzela, lo había denunciado por “ponerla en peligro” al negarse a usar preservativo y por obligarla a mantener relaciones sexuales.

En diciembre de 2017, ante las contundentes pruebas de pornografía encontradas en su computadora, Salling confesó su culpabilidad. El actor intentó negociar una condena de cuatro a siete años, pero el juez le comunicó que se planteaba la pena máxima: 20 años. La sentencia definitiva se conocería en marzo de 2018. No llegó a saberse. El 30 de enero el actor se suicidó.

La tercera maldición fue la muerte de Naya Rivera. En la serie encarnaba a Santana López. Aguerrida, sensual, tuvo que lidiar con su salida del closet para poder vivir el amor con su gran amiga Brittany, lo que la convirtió en ícono de la comunidad LGBT. Mientras grababa la serie Naya afrontó desórdenes alimenticios. Decidida a volcarse a su profesión, al saber que estaba embarazada, abortó. Experiencias que contó en su autobiografía.

En noviembre de 2017, Naya fue detenida por agredir a puñetazos en la cabeza y labios a su entonces esposo Ryan Dorsey, en presencia de su hijo Josey. El caso fue clasificado por un juez como violencia de género, y Naya debió pagar una fianza de mil dólares. Posteriormente vendría el divorcio.

El 8 de julio de 2020 Naya salió a navegar por el lago Piru con su hijo, de cuatro años. Lo que parecía un lindo y tranquilo paseo se transformó en tragedia. El nene fue encontrado dormido en el bote. Cuando le preguntaron qué había pasado, respondió: “Mamá se tiró al agua a nadar y nunca más volvió”. El 13 de julio, el mismo día que se cumplían siete años de la muerte de Corey Monteith, el cuerpo de Naya fue encontrado por los equipos de búsqueda. La causa de la muerte fue ahogamiento.

Hubo otras muertes que rodearon a Glee. Nancy Motes, la media hermana de Julia Roberts que trabajaba como asistente de producción en la serie, se suicidó en febrero de 2014. Becca Tobin, que encarnaba a Kitty, atravesó la muerte de su novio, Matt Benedik; lo extraño es que nunca se pudo determinar la causa de su fallecimiento.

Entre los escándalos, el más fuerte fue cuando Lea Michelle fue acusada de crear un ambiente de trabajo tóxico. Y en pleno éxito Jane Lynch se divorció de su pareja, Lara Embry. Hubo demanda y Embry se llevó una compensación de 1,2 millones de dólares, además de parte de las ganancias de la actriz por su trabajo como la ruda profesora Silvester.

Después de seis temporadas, Glee se despidió de las pantallas en mayo de 2015. Desde entonces las tragedias y escándalos de sus protagonistas ocuparon más espacio que la revolución que en su momento causó su propuesta. Glee abrió un camino para lo diverso y le demostró a millones de adolescente que los “perdedores” pueden ser “ganadores”. Por eso, aunque el título “maldición” rinde más, muchos todavía la recuerdan como una “bendición”.

 

Fuente: infobae