Jorge Baremberg, referente del Centro Comercial, decidió poner fin a la actividad de uno de los locales más emblemáticos de la ciudad. El cambio en los hábitos de consumo y la falta de relevo generacional fueron los factores determinantes.
Miércoles 20 de Abril de 2011 - 17:08 hs
Francia prohibió tratamientos estéticos no quirúrgicos
La medida ya fue difundida a través del Diario Oficial. Autoridades sanitarias locales aseguraron que pueden representar un “peligro grave para la salud humana”. Entre las técnicas incluidas en la norma se encuentra la mesoterapia.
El gobierno de Nicolas Sarkozi prohibió el pasado martes la utilización de numerosos tratamientos no quirúrgicos utilizados para la remoción del exceso de grasa acumulada, informó la agencia de noticias Prensa Latina.
El decreto fue publicado en el Diario Oficial, luego de la recomendación vertida por la Alta Autoridad de la Salud (HAS) tras un informe que elaboró a pedido de la Dirección General de Sanidad, dependiente del Ministerio de Sanidad. Según consigna, estas técnicas, sean o no invasivas, pueden representar un “peligro grave para la salud humana”.
Esta afirmación se basa en las 23 denuncias recibidas por esta cartera que aseguran que pacientes sufrieron complicaciones graves tras someterse a terapias de ultrasonido. Padecieron, según el informe, necrosis cutánea, hematomas, lesiones subcutáneas o trombosis. En diez de ellos fue necesaria además una cirugía para solucionar la complicación.
Así, quedó prohibida la aplicación de inyecciones de soluciones hipoosmolares, productos lipolíticos (fosfatidilcolina / deoxicolato de sodio) y de la mesoterapia, en la que se administra una mezcla de sustancias homeopáticas principalmente para combatir la celulitis y de la que se detectaron casos graves de infección que requirieron tratamiento antibiótico durante semanas.
Otros tratamientos que dejarán de estar permitidos son la carboxiterapia –infiltración por vía subcutánea de dióxido de carbono (CO2)- y las lipólisis por láser sin aspiración, que es utilizada como alternativa a la liposucción tradicional.
La HAS, basada en estudios científicos, casos específicos y artículos de prensa, sostuvo que estas técnicas no tienen ningún objetivo terapéutico, por lo que se trata con esta medida de evitar riesgos innecesarios para la salud.
En cambio, consideró que sobre las técnicas “externas” -que no implican inyecciones-, como el láser o el ultrasonido, sólo recae una “sospecha de peligrosidad”, aunque también las incluyó en la medida restrictiva.
En el centro de la polémica francesa se encuentra la lipólisis realizada mediante inyecciones hipoosmolares, una mezcla de agua destilada con bicarbonato de sodio y cloruro sódico a poca concentración que genera la explosión de las células adiposas.
En Francia son cerca de 100 mil las pacientes que se acercan anualmente a los consultorios para someterse a este tipo de tratamientos, de acuerdo a las estimaciones médicas. Es por ello que la medida generó un fuerte rechazo entre los profesionales del sector, que amenazan con concurrir a la Justicia y denunciaron un lobby de los cirujanos, difundió el diario El País de España.
No obstante, la Unión Europea ya anunció que prepara un decreto para regular estas prácticas de medicina estética.
“Estas técnicas, sobre todo aquellas que requieren infiltración, son inseguras y arriesgadas. Suponen un peligro innecesario de infección y son fuente de un incontable número de efectos secundarios. Por no hablar de que sus resultados, si es que los tienen, son temporales”, opinó Carmen Flores, presidente de la asociación española El Defensor del Paciente. Con la medida francesa ya oficializada, volverá a pedir por regulaciones al Ministerio de Sanidad de España, donde no rige ninguna norma de control para estas técnicas.
En tanto, Elena Soria, especialista en Medicina Estética de la Clínica Menorca, uno de los centros de la especialidad más grandes de Madrid, sostuvo que “es cierto que existe un riesgo, como en todos los procedimientos, pero es mínimo”. “Hay que supervisar cada técnica y no se puede generalizar, pero hay métodos que llevan muchos años aplicándose y funcionan bien. El punto es que debe aplicarlas un médico especialista, que analice las necesidades del paciente, le abra una historia clínica y controle cómo está antes y después de recibir el tratamiento”, explicó.
Por su parte, Jaume Masiá, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), opinó que “la efectividad de la mayoría de estos productos y técnicas es bastante dudosa. No hay ninguna evidencia científica que produzca una reducción real y medible de la celulitis”.
En comparación con la liposucción, que en Europa tiene un valor de entre 2 mil y 10 mil euros, estas técnicas sólo requieren un desembolso de entre 300 y 600 euros. De allí su éxito; no obstante, es necesario poner en la balanza las consecuencias que pueden acarrear a la salud.
El decreto fue publicado en el Diario Oficial, luego de la recomendación vertida por la Alta Autoridad de la Salud (HAS) tras un informe que elaboró a pedido de la Dirección General de Sanidad, dependiente del Ministerio de Sanidad. Según consigna, estas técnicas, sean o no invasivas, pueden representar un “peligro grave para la salud humana”.
Esta afirmación se basa en las 23 denuncias recibidas por esta cartera que aseguran que pacientes sufrieron complicaciones graves tras someterse a terapias de ultrasonido. Padecieron, según el informe, necrosis cutánea, hematomas, lesiones subcutáneas o trombosis. En diez de ellos fue necesaria además una cirugía para solucionar la complicación.
Así, quedó prohibida la aplicación de inyecciones de soluciones hipoosmolares, productos lipolíticos (fosfatidilcolina / deoxicolato de sodio) y de la mesoterapia, en la que se administra una mezcla de sustancias homeopáticas principalmente para combatir la celulitis y de la que se detectaron casos graves de infección que requirieron tratamiento antibiótico durante semanas.
Otros tratamientos que dejarán de estar permitidos son la carboxiterapia –infiltración por vía subcutánea de dióxido de carbono (CO2)- y las lipólisis por láser sin aspiración, que es utilizada como alternativa a la liposucción tradicional.
La HAS, basada en estudios científicos, casos específicos y artículos de prensa, sostuvo que estas técnicas no tienen ningún objetivo terapéutico, por lo que se trata con esta medida de evitar riesgos innecesarios para la salud.
En cambio, consideró que sobre las técnicas “externas” -que no implican inyecciones-, como el láser o el ultrasonido, sólo recae una “sospecha de peligrosidad”, aunque también las incluyó en la medida restrictiva.
En el centro de la polémica francesa se encuentra la lipólisis realizada mediante inyecciones hipoosmolares, una mezcla de agua destilada con bicarbonato de sodio y cloruro sódico a poca concentración que genera la explosión de las células adiposas.
En Francia son cerca de 100 mil las pacientes que se acercan anualmente a los consultorios para someterse a este tipo de tratamientos, de acuerdo a las estimaciones médicas. Es por ello que la medida generó un fuerte rechazo entre los profesionales del sector, que amenazan con concurrir a la Justicia y denunciaron un lobby de los cirujanos, difundió el diario El País de España.
No obstante, la Unión Europea ya anunció que prepara un decreto para regular estas prácticas de medicina estética.
“Estas técnicas, sobre todo aquellas que requieren infiltración, son inseguras y arriesgadas. Suponen un peligro innecesario de infección y son fuente de un incontable número de efectos secundarios. Por no hablar de que sus resultados, si es que los tienen, son temporales”, opinó Carmen Flores, presidente de la asociación española El Defensor del Paciente. Con la medida francesa ya oficializada, volverá a pedir por regulaciones al Ministerio de Sanidad de España, donde no rige ninguna norma de control para estas técnicas.
En tanto, Elena Soria, especialista en Medicina Estética de la Clínica Menorca, uno de los centros de la especialidad más grandes de Madrid, sostuvo que “es cierto que existe un riesgo, como en todos los procedimientos, pero es mínimo”. “Hay que supervisar cada técnica y no se puede generalizar, pero hay métodos que llevan muchos años aplicándose y funcionan bien. El punto es que debe aplicarlas un médico especialista, que analice las necesidades del paciente, le abra una historia clínica y controle cómo está antes y después de recibir el tratamiento”, explicó.
Por su parte, Jaume Masiá, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), opinó que “la efectividad de la mayoría de estos productos y técnicas es bastante dudosa. No hay ninguna evidencia científica que produzca una reducción real y medible de la celulitis”.
En comparación con la liposucción, que en Europa tiene un valor de entre 2 mil y 10 mil euros, estas técnicas sólo requieren un desembolso de entre 300 y 600 euros. De allí su éxito; no obstante, es necesario poner en la balanza las consecuencias que pueden acarrear a la salud.
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