Esta semana, una noticia generó gran revuelo en las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé. Se trata de la historia de Octavio, un joven que vive en Santo Tomé, que tiene obesidad mórbida y atraviesa un problema de salud que necesitaba de urgente atención.
En este escenario entra la boxeadora, Alejandra “Locomotra” Oliveras, quien adoptó a Santo Tomé como su ciudad y aplica toda su solidaridad en ella. En esta ocasión, gracias a su perfil solidario fue buscada por unos vecinos y la historia se volvió viral y surtió el efecto esperado.
El martes, Alejandra colgó un video en su red social de Facebook en la que contaba la historia de Octavio, quien estaba postrado en una cama y con una grave infección en una de sus piernas. El joven de 30 años no pudo contener las lágrimas por el dolor y la fiebre en su pierna no desaparecía hace días, la penicilina ya no le hacía efecto.
Luego de una gran movida de los vecinos y de la boxeadora, lograron que sea hospitalizado en el SamCo local y luego trasladado al hospital Cullen donde esta mañana, el director del nosocomio, Dr. Juan Pablo Poletti explicó que el diagnóstico es una celulitis con erisipela en una de sus piernas, también tenía “algo de falla renal, hoy va a ser evaluado por cardiología por una disnea, falta de aire y se verá si tiene insuficiencia cardiaca”.
Lo que sigue es realizar un trabajo multidisciplinario con un servicio de base de un médico clínico, “lo va a ver nutrición y cirugía para ver el tratamiento de la celulitis” y seguir con reposo.
Sin embargo esta historia tiene una historia anterior a la visibilización de la “Locomotora”. Todo comienza con Mario, el hombre que lo adoptó como un hijo, y que define a Octavio como una persona que “sabe muchísimo, sabe soldar, de mecánica, es una persona que sirve para muchas cosas”.
“Es una persona que hay que ayudarla porque sirve, porque te va a ayudar a vos y a cualquiera” agregó.
Octavio llegó a Santa Tomé con sus padres. Su madre también tenía obesidad. Sin embargo, cuando ambos fallecieron, Octavio se quedó solo. Hoy a sus 30 años “cuando él tiene que ir a un dispensario o algo se tiene que levantar a las 6 de la mañana, a veces tiene un montacarga y va en eso, capaz que lo atendían a las 11. En el SamCo no tienen una silla de ruedas para él, no tienen un lugar para sentarlo y asistirlo”.
Ya había intentado bajar de peso, hace un año realizó un tratamiento en el Hospital Sayago, “estuvo mucho tiempo internado, después vino, empezó la pandemia y todos estos problemas y él no tiene para comprar la comida que realmente tiene que comer, vive de changas, vive de hacer algún arreglo, una soldadura” acotó Mario.
La solidaridad de Alejandra, “Locomotora” Oliveras
Alejandra fue la encargada de darle visibilidad a esta historia. En diálogo con De 10, la boxeadora contó que estaba entrenando una mañana en su gimnasio cuando alguien golpeó las manos. Al salir se encuentra con un oficial de policía y su esposa, a los que no conocía, pero que se identificaron como amigos de Octavio y le pidieron ayuda.
“Me dijeron, Alejandra vos sos una persona muy solidaria y te venimos a pedir auxilio. Me explicaron que había una persona con obesidad mórbida, les dije que yo no era médica, que llamaran a la ambulancia, me dijeron que ya habían llamado y que no venía nadie a auxiliarlo” comenzó relatando. “Así que me saqué los guantes y fuimos a la casa de Octavio y cuando lo vi que gritaba de dolor, de desesperación, y cuando vi esa pierna inflamada y llena de infección llamamos al médico y me comunique con alumnos míos que son médicos y me dijeron que había que internarlo sí o sí” enfatizó.
Fiel a su estilo, Locomotora refuerza una realidad: “La obesidad es una enfermedad tremenda y hay que visibilizarla como si tuvieras cáncer. Me partió el alma porque todo el que lo conoce lo quiere, es un trabajador, guerrero, hace changas, intentó bajar de peso, bajó 80 kilos con un tratamiento, pero después encerrado y con la pandemia volvió a comer fideos y arroz que son es lo que te engorda, las harinas. Por suerte ahora está internado en el Cullen”.
“Cuando salga del hospital lo vamos a ayudar entre todos, tiene que bajar 200 kilos para poder vivir normalmente, para poder trabajar” cerró la entrevistada.
