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Viernes 13 de Mayo de 2011 - 03:22 hs

Robaron y dejaron pintadas en la casa de Matías Quiroga

Los ladrones ingresaron por un pasillo trasero de la vivienda del delantero tatengue ubicada en 4 de enero al 2300. Además de llevarse una gran suma de dinero, los delincuentes dejaron pintadas intimidatorias en el interior de la vivienda.

Ayer, alrededor de las 15.30, arribó la esposa del futbolista de Unión, Matías
Alejandro Quiroga, de 25 años, al departamento que ambos ocupan ubicado sobre
calle 4 de Enero al 2.300 de esta ciudad, y observó que en el interior estaba
todo revuelto, y en principio notó el faltante de algunos elementos de valor.

La mujer llamó a la policía, y cuando llegaron los vigilantes de la comisaría 1ª
se encontraron en las paredes de la planta baja con pintadas evidentemente
alusivas al jugador Quiroga, adonde lo conminaban a jugar al fútbol de una
determinada manera: “Pongan huevo o van a ver”.

Las actuaciones policiales

Los policías tomaron debida nota del suceso y del tenor de la denuncia de la
mujer, adonde afirma que además de la faltante de distintos elementos de valor
que se hallaban en el interior del departamento, no es menos cierto, que ella
estima que su marido guardaba una importante cantidad de dinero en efectivo.
Los policías de la comisaría 1ª convocaron a los agentes de la Policía
Científica, que realizaron los peritajes de rigor en el interior del
departamento: huellas y rastros, planimétrico y fotografía, que posteriormente
serán anexadas a las actuaciones que se instruyen en la céntrica dependencia de
orden público.

El dato que no pasó desapercibido para ninguno de los policías con
responsabilidad en la investigación, son algunas cuestiones propias de la actual
coyuntura deportiva por la que atraviesa la institución de la avenida López y
Planes, y que en buena medida puede ser interpretado como un apriete de la
barrabrava tatengue.

A río revuelto

Pero entre los investigadores policiales que están frente a la dilucidación del
suceso, una de las hipótesis es que se trató de un apriete seguido de la
oportunidad de acceder al interior del departamento porque sabían que el jugador
había viajado a Córdoba.

La segunda conjetura es que los autores de las pintadas intimidatorias la vieron
fácil, y le sumaron al apriete la ventaja de río revuelto.

Fuente: Diario Uno Santa Fe

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