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Viernes 13 de Mayo de 2011 - 00:14 hs

Una puesta de Julio Beltzer vuelve el Foro de la UNL

La obra “Estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia” se presentará en tres oportunidades durante el mes de mayo, comenzando el viernes 13 a las 22:00.

Los viernes 13, 20 y 27 de mayo se presentará en la Sala Maggi del Foro Cultural la obra “Estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia”, de Jean Luc Lagarce, con dirección de Julio Beltzer. La invitación es a las 22 en el Foro Cultural, 9 de julio 2150 y las entradas tienen un valor de $ 20 y $ 15 con descuento.

Reflexiones

Esta experiencia, que es el resultado de los seminarios de Puesta en Escena realizados en Elkafka de Buenos Aires con Rubén Szuchmacher y Graciela Schuster, el director cuenta con cinco reconocidas actrices como lo son Marcela Cataldo, Patricia Leguizamón, Marta Ottolina, Adriana Rodríguez y Marcela Scarafía que sostuvieron un proceso de trabajo y de aprendizajes para todos de más de un año y medio. La Asistencia de Escena es de María Eugenia Ludueña y la Asistencia Técnica pertenece a Diego López. El Diseño de la Planta de Luces es de Mario Pascullo, el Vestuario, Escenografía y Peinados son de Soledad Maglier, la Fotografía es de Diego Pratto, la Banda Sonora y los Objetos son de Teatro Taller y la Dirección General es de Julio Beltzer.

Según el mismo Beltzer, refiriéndose al texto de Lagarce, aclaró: “me atrajo el tema de la espera. Como siempre. En casi todos los montajes que he trabajado y los textos que he escrito el tema de la espera ha sido fundamental. Y, en particular, la espera de la mujer. Hay algo mítico, universal, mágico y de locura en esperar, siempre esperar que algo o alguien extraordinario se haga presente o, acontezca. Quizás en un intento de justificar la existencia. O no. Pero el que se va, generalmente, es el hombre. Y la mujer, también generalmente, se queda y espera. Como Penélope en La Odisea o Molly Bloom en el Ulises de Joyce. En ‘Estaba en casa…’ son cinco las mujeres que esperan al joven hermano que vuelve después de sus viajes a morir a la casa. Es el último reposo del guerrero. Y el mismo Lagarce se pregunta si ellas, estas mujeres serán capaces de saber qué fue de sus vidas esperando. Eso es nada más y nada menos la obra. Para ello el autor construye y sostiene el lenguaje teatral nada más y nada menos, que con el andamiaje de la palabra. Una palabra refinada y profunda constitutiva de la estructura dramática y hábilmente trabajada para adueñarse de la tradición clásica”.

Fuente: Prensa UNL

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