Política - Reconocimientos

Domingo 31 de Marzo de 2019 - 11:58 hs

Homenajes en todo el país a 10 años de la muerte de Alfonsín

Falleció a los 82 años por un cáncer de pulmón. Fue velado en el Salón Azul del Congreso y se decretaron tres días de duelo nacional.

Actualizado: Domingo 31 de Marzo de 2019 - 17:39 hs

En su mausoleo ubicado en el Cementerio de la Recoleta está grabada la frase que repetía durante su campaña presidencial, el preámbulo de la Constitución Nacional: "... Con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino...".

Un 31 de marzo pero de 2009, a los 82 años fallecía Raúl Alfonsín a causa de un cáncer de pulmón y una complicación por una neumonía.Más de 80.000 personas hicieron entre cinco y seis horas de fila para despedirlo en el Salón Azul del Congreso Nacional donde fue velado. 

Durante este domingo, familiares y políticos de distintos partidos homenajearon al primer presidente de la restauración de la democracia. 

Redes sociales

Los usuarios de Twitter convirtieron en tendencia desde la mañana del domingo el hashtag #GraciasAlfonsín 

Raúl Alfonsín, el demócrata que no se olvida

Hace 10 años que murió Raúl Alfonsín. Una década ha pasado desde que aquel hombre, que fue concejal, diputado, senador y Presidente de la Nación, exhalara su último suspiro. Aquel último hálito de aire de vida se llevó también una época. Se la llevó para siempre, pues lo que vino después tenía ya el germen de lo bueno y lo malo que él había ayudado a sembrar.

Alfonsín fue necesario, ahora lo sabemos con certeza, para instalar una democracia duradera en Argentina. En 1983, todo era más precario e inestable en la conciencia institucional de los argentinos. Veníamos de golpe en golpe. Nuestra fe democrática era circunstancial y hasta egoísta. Habíamos sufrido una dictadura asesina y torturadora, pero entonces todavía no habíamos asumido la profundidad del horror ni la necesidad de blindar las libertades con la coraza de la convicción plural para manejar nuestro propio destino.

Alfonsín, con su empeño en llevar adelante el Juicio a las Juntas Militares, dio ese paso trascendente e imprescindible para empezar a correr el velo que empañaba la visión de muchos argentinos. No le fue fácil. Soportó presiones de propios y extraños, la urgencia sin escrúpulos del poder sindical, la extraordinaria facilidad del peronismo para disfrazarse de lobo con piel de cordero.

Diez años han pasado de aquel último suspiro, pero todavía estamos envueltos en ese hálito, como en una neblina persistente, sin saber muy bien para dónde encarar este país atormentado. Aun así, lo que se llevó Alfonsín se ha ido para siempre, pues nos dejó a cambio, una idea, simple, pura, la de que no hay remedio para la enfermedad si se la piensa desde el oscuro manto del autoritarismo.

Fuente: NA-Agencias