La noticia dejaba atónitos a todos, si bien su salud no era el gran bastión de su vida, nadie imaginaba un final tan repentino y tan lejos de su casa para el León.
Dueño de un talento y picardía innatos, Leonardo Mattioli logró trascender las fronteras del Grupo Trinidad y convertir su carrera solista en un fenómeno reconocido en todo el país. El romántico santafesino, editó varios discos y dejó un sello inconfundible en varias de sus canciones que hasta hoy en día resuenan en la memoria de sus fans cada vez que pronuncián "Ay amor".
La salud del León
Mattioli convivía con varias enfermedades que los llevaron a sendas internaciones en diferentes oportunidades. Casualmente por las fuertes dolencias el cantautor se había declarado "adicto a la morfina" droga que era la única que podía calmarlo para regresar a los escenarios y reencontrarse con su gente.
El último rugido
El mediodía del 7 de agosto de 2011, el cantante fue encontrado ya sin vida por su hijo y su representante en la habitación que ocupaba desde hacía pocas horas en el hotel Gala, ubicado en la intersección de las calles 56 y 57 de la localidad de Necochea.
La causa de su muerte, según informaron los médicos que lo atendieron, fue un paro cardiorrespiratorio. Además trascendió que al momento que llegó la ambulancia "no pudieron hacer nada más que constatar el desceso".
En su velorio, realizado en la Ex- estación Belgrano, miles de santafesinos acompañaron a la familia y sus colegas le rindieron homenajes. El luto tiñó a la movida tropical.
Los temas más recordados
- -Lloraras más de diez veces
- Perdoname
- Solo le pido a Dios
- Tan solo amantes
- Y vete ya