Aunque enfrenta desafíos económicos, refleja la carrera global por nuevas fuentes energéticas en un contexto de alta demanda y transición climática.
Ciencia - Mitos y verdades
Sábado 13 de Agosto de 2016 - 20:00 hs
Socorro se me cayó el celular al agua ¿Qué hago?
¿Es cierto que sirve poner el teléfono recién mojado en arroz y dejarlo de esa manera durante 48 horas? Uno de los primeros en hablar del arroz como solución para recuperar teléfonos mojados fue un reportero de Washington Post, que contaba allá por 2007 cómo logró que su BlackBerry reviviese tras haberse dado un baño (accidental).
Si el mito del arroz ha llegado tan lejos es porque simplemente es el absorbente que más a mano podemos tener en caso de un accidente. La arena de gato (de perlas de sílice), los copos de avena o el gel de sílice (esas bolsitas que encontramos en muchas cajas) son también fuertes absorbentes, en los que perfectamente podríamos hundir un teléfono mojado para intentar que reviva.
Hay ciertos estudios que han intentado arrojar más luz sobre la efectividad del arroz u otras opciones. Por ejemplo, en el caso de Gazelle probaron a poner esponjas mojadas en distintos materiales y el resultado fue, que además de no ofrecer el mejor resultado el arroz, dejar al aire libre la esponja fue más efectivo que cualquier material. Igualmente, dudamos de que ocurriese exactamente lo mismo en el caso de teléfonos mojados, ya que una esponja no es desde luego lo que más se parece a un móvil.
Entonces, ¿qué puedo hacer si mojé el celular?
Una vez que un smartphone no resistente al agua se sumerge, es muy importante seguir una serie de pasos a fin: lo primero de todo, aunque parezca obvio, es sacarlo lo más rápido posible, ya que mientras más tiempo permanezca sumergido, más lejos llegará el agua y mayores serán los daños.
Segundo se debe apagar el celular para evitar cortocircuitos que empeoren la situación. Debido a los posibles daños, en ocasiones utilizar la vía convencional para apagarlo puede ser imposible, por lo que lo más sencillo es recurrir a extraer la batería (si se puede).
Una vez hecho esto, llega el momento de separar todas las piezas posibles del teléfono (baterías, tarjetas, bandejas…) a fin de facilitar un secado más sencillo. Una vez despiezado, toca secar todos los componentes al máximo. Para ello podemos emplear una toalla pero nunca un secador, ya que lo que podemos lograr con él es que el agua se introduzca todavía más en el interior del teléfono.
Aquí hay que hacer un apunte muy importante: si el móvil se cayó en agua salada, la sal hará un efecto corrosivo inmediato si no la eliminamos correctamente. Para ello, lo adecuado es dar una limpieza a todos los componentes del móvil con un cepillo empapado en alcohol isopropílico, que ayuda a eliminar cualquier resto de sal.
Una vez desmontado y secado el terminal, llega el momento de tener paciencia: colocalo en arroz, arena de gato, copos de avena o gel de sílice durante 48 horas. Después, volvé a montar todas las piezas y cruzá los dedos.
Fuente: Nexofin
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