Frustración, enojo, ansiedad, preocupación a todas horas. Sí, esos son algunos de los síntomas del estrés. Las razones pueden ser múltiples, desde situaciones laborales, disfuncionalidad familiar o hasta la llegada de los exámenes de fin de año. Pero, ¿cómo afecta el estrés a las personas que se ejercitan?
Afecta a la motivación
Investigadores de la Universidad de Yale analizaron 168 estudios sobre la relación entre el estrés y el ejercicio, y descubrieron que el 75% de las personas ejercita menos y comienzan una vida más sedentaria cuando se sienten estresados.
Para evitar esto recomendaron que lo ideal es realizar pequeñas rutinas de ejercicio, trabajos livianos, como caminar entre cinco y diez minutos después del almuerzo, ya que está comprobado científicamente que ayuda a mejorar el humor. Así, se puede ir retomando el deseo por hacer otro tipo de ejercicio.
Falta de energía
El estrés tiene muchos efectos nocivos para la salud. Entre ellos, generar preocupaciones que impiden descansar las horas necesarias, que lleva a las personas a dar vueltas en la cama. Además, diversos estudios sostienen que reduce la producción de testosterona, hormonas importantes para construir músculos. Todo esto genera una sensación de cansancio crónico, que de manera lógica aleja a cualquier persona de realizar una rutina.
"Cuando el estrés se sale de control, podemos comenzar a sufrir insomnio, cefaleas, somnolencia durante el día (aun haciendo las mismas actividades de siempre) y dolores articulares, entre otros", puntualizó la doctora Mariela Vicari (MP 34.001), integrante del equipo de Salud Mental de Clínica Diquecito.
Caída del rendimiento
Cuando el cerebro sufre una sobrecarga de tensión, esto repercute en los músculos, que se tensan más de lo normal y repercute en las capacidades motoras.
El psicólogo Tomás Kelly, especialista de Eustress, explicó que el estrés genera un "sentimiento de malestar en las extremidades superiores: está asociado a malas posturas, movimientos muy repetitivos e intensos, un ritmo de trabajo acelerado y vibraciones de manos y brazos".
Recuperación lenta
Un estudio realizado por The Journal of Strength and Conditioning Research reveló que las personas estresadas se sienten más doloridas, cansadas y tienen una merma de energía más significativa que aquellos que no lo están, luego de que realizan un entrenamiento de resistencia extenuante.
La razón principal fue que la hormona cortisol, relacionada al estrés, puede disminuir su función inmunológica, lo que retrasa la reparación de tejidos y disminuye la capacidad de recuperación de energía.
Atenta contra la alimentación sana
Según lo especialistas, el estrés crónico puede desencadenar antojos de de alimentos con alto contenido de grasa y azúcares, y menos de aquellos que contienen proteínas de buena calidad, como de carbohidratos que ayudan a mantener la musculatura.
El cortisol enagaña al cuerpo y le hace creer que necesita reponer energía, por lo que estimula el almacenamiento de grasa.