Habitualmente descartadas tras el uso, pueden convertirse en aliadas inesperadas del reciclaje doméstico
Jueves 10 de Noviembre de 2011 - 13:29 hs
Castro presentó “Verdades locas contra impunes mentiras”
El militante social y querellante en la Causa inundaciones 2003 visitó LT10 y reflexionó sobre su flamante obra.
Dormir la siesta está entre las saludables costumbres de los santafesinos. No hay dudas de que un buen descanso mejora la calidad de vida. Ahora, las cosas se complican cuando el Estado duerme la siesta a la hora de cumplir con sus responsabilidades. El libro “Verdades locas contra impunes mentiras”, de Jorge Castro, integrante del MEDH, narra y documenta las responsabilidades políticas en torno a las inundaciones ocurridas en Santa Fe en 2003 y 2007, donde murieron 161 personas. La investigación es una contundente herramienta en la lucha por la justicia, contra el olvido. enREDando estuvo en la presentación y comparte la mirada del autor. También, la de Oscar Lupori y Celeste Lepratti, quienes lo acompañaron en la presentación.
Diciembre de 2001. Abril de 2003. Marzo de 2007.
Hay fechas que en la provincia de Santa Fe pasarán a la historia por su carga de impunidad. Impunidad que resiste el paso del tiempo en un molde estructural de corrupciones, silencios y complicidades.
En diciembre de 2001 fueron asesinadas nueve personas. A siete de ellas las mató la policía santafesina. En sólo dos causas -Pocho Lepratti y Graciela Acosta- hay condenados. En las demás, la Justicia dictó la falta de mérito para todos los policías imputados y no investigó a los responsables políticos de la masacre. (1)
En abril de 2003, tras la histórica crecida del río Salado, la obra inconclusa de la defensa hídrica permitió que la tercera parte de la ciudad quede sumergida bajo el agua. Murieron 158 personas.
Aunque cueste creerlo, dichas obras de defensa (inconclusas) habían sido inauguradas en 1997, para la prensa. Da vergüenza ver las fotos de aquel corte de cintas en la que posaron sonrientes: Obeid, Reutemann, Gutiérrez, Gualtieri, Mercier, Rosatti, Morín, Penissi y Lamberto. (2)
Y hay más: sobran pruebas que señalan que funcionarios locales y provinciales -hasta el mismo gobernador Carlos Reutemann- estaban al tanto de la terrible crecida que se avecinaba. Pero la población no fue informada a tiempo ni hubo políticas de prevención.
¿Cómo calificar una actitud de este tipo?
Las agrupaciones sociales y los organismos de Derechos Humanos que acompañaron a las 140.000 personas afectadas y aún luchan por el esclareciemiento de lo sucedido, no dudan en llamarlo crimen hídrico culposo.
En marzo de 2007 la ciudad capital sufriría una nueva inundación, por entonces el agua se llevó la vida de otras tres personas. Tampoco hubo un plan oficial de contigencia, evacuación y asistencia.
Más allá de la construcción político discursiva alrededor de una “catástrofe natural”, las responsabilidades tienen nombre y apellido. Es extensa la lista de implicados en la Causa Inundación, que desde hace años casi no se mueve. Pero la impunidad no se quiebra por arte de magia. Los pueblos que han sido históricamente maltratados lo saben, por eso se organizan, resisten y exigen una investigación honesta y juicio a los responsables.
El libro Verdades locas contra impunes mentiras narra y documenta las irregularidades en torno a las inundaciones de 2003 y 2007. De la mano del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humnos (MEDH) de Santa Fe, la investigación de Jorge Castro se presenta como una luminosa herramienta en el camino por la memoria, la verdad y la justicia.
Diciembre de 2001. Abril de 2003. Marzo de 2007.
Hay fechas que en la provincia de Santa Fe pasarán a la historia por su carga de impunidad. Impunidad que resiste el paso del tiempo en un molde estructural de corrupciones, silencios y complicidades.
En diciembre de 2001 fueron asesinadas nueve personas. A siete de ellas las mató la policía santafesina. En sólo dos causas -Pocho Lepratti y Graciela Acosta- hay condenados. En las demás, la Justicia dictó la falta de mérito para todos los policías imputados y no investigó a los responsables políticos de la masacre. (1)
En abril de 2003, tras la histórica crecida del río Salado, la obra inconclusa de la defensa hídrica permitió que la tercera parte de la ciudad quede sumergida bajo el agua. Murieron 158 personas.
Aunque cueste creerlo, dichas obras de defensa (inconclusas) habían sido inauguradas en 1997, para la prensa. Da vergüenza ver las fotos de aquel corte de cintas en la que posaron sonrientes: Obeid, Reutemann, Gutiérrez, Gualtieri, Mercier, Rosatti, Morín, Penissi y Lamberto. (2)
Y hay más: sobran pruebas que señalan que funcionarios locales y provinciales -hasta el mismo gobernador Carlos Reutemann- estaban al tanto de la terrible crecida que se avecinaba. Pero la población no fue informada a tiempo ni hubo políticas de prevención.
¿Cómo calificar una actitud de este tipo?
Las agrupaciones sociales y los organismos de Derechos Humanos que acompañaron a las 140.000 personas afectadas y aún luchan por el esclareciemiento de lo sucedido, no dudan en llamarlo crimen hídrico culposo.
En marzo de 2007 la ciudad capital sufriría una nueva inundación, por entonces el agua se llevó la vida de otras tres personas. Tampoco hubo un plan oficial de contigencia, evacuación y asistencia.
Más allá de la construcción político discursiva alrededor de una “catástrofe natural”, las responsabilidades tienen nombre y apellido. Es extensa la lista de implicados en la Causa Inundación, que desde hace años casi no se mueve. Pero la impunidad no se quiebra por arte de magia. Los pueblos que han sido históricamente maltratados lo saben, por eso se organizan, resisten y exigen una investigación honesta y juicio a los responsables.
El libro Verdades locas contra impunes mentiras narra y documenta las irregularidades en torno a las inundaciones de 2003 y 2007. De la mano del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humnos (MEDH) de Santa Fe, la investigación de Jorge Castro se presenta como una luminosa herramienta en el camino por la memoria, la verdad y la justicia.
Fuente: jofi.lacoctelera.net/ LT10
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