Habitualmente descartadas tras el uso, pueden convertirse en aliadas inesperadas del reciclaje doméstico
Hoy - Triunfazo Tatengue en el Nuevo Gasómetro
Domingo 20 de Noviembre de 2011 - 21:12 hs
Por Rosales, "florece" la campaña de Unión en Primera
El equipo de Kudelka superó de visitante al Ciclón por 1 a 0 con otro golazo del "10", a los 29 minutos del complemento. Con este resultado los santafeinos llegaron a 5 fechas sin perder y alcanzaron los 24 puntos en el Apertura.
Unión jugó un buen partido y al ritmo de su mejor jugador, Paulo Rosales, venció merecidemente a San Lorenzo por 1 a 0 en el Nuevo Gasómetro, por la 16ta feha del Toreno Apertura de Primera División, alcanzando 24 puntos en la tabla (está a uno del objetivo y restan cuatro fechas). Además, acumula 5 fechas sin derrotas con 3 triunfos y 2 empates. El tate perdió un solo partido de los últimos 10 que jugó.
Presionado por sus urgencias dramáticas, el Ciclón desempolvó el esquema 4-4-1-1 que hace poco había utilizado sin éxito y depositó sus esperanzas en muchos juveniles. Enfrente tuvo a un rival bravo, ordenado y muy táctico. El visitante, con el mismo dibujo, puso en práctica una presión asfixiante que arrancó en la salida azulgrana. Como consecuencia, los de Asad no pudieron construir jugadas con prolijidad y Ortigoza se quedó sin opciones de pase en el armado desde el fondo.
El arranque del duelo presentó una ardua batalla en el medio y ninguno de los protagonistas gozó de profundidad a la hora de atacar. Por esta razón, se animaron mucho con los remates desde fuera del área. El que más cerca estuvo en el periodo inicial fue Unión, mediante el par de tiros de Sergio Fernández. Fiel a su estilo práctico, el elenco de Kudelka procuró trabajar en bloque para no dejar espacios entre las líneas. Y a la hora de avanzar, Rosales fue inquietante cuando dijo presente.
Casi 25 minutos demoró el Ciclón para empezar a regalar algo de fútbol. Como se esperaba, la presión de Unión disminuyó al compás del crecimiento de Gutiérrez y González. A su vez, Pacheco y Ortigoza lograron adelantarse para capturar los rebotes. El partido ganó vuelo y los hinchas locales se ilusionaron con una ventaja exagerada. Pero el grave problema de San Lorenzo fue que nunca pudo encontrar a Romeo, el único delantero. Así, los avances (con más empuje que criterio) terminaron en remates mordidos o centros pasados de Martínez, el interesante lateral derecho.
En el amanecer del complemento, San Lorenzo lució más agresivo y coqueteó en el área del firme Bologna. Asad apostó por el ingreso de Ramírez en lugar de González, mientras que poco después entró Salgueiro por Gutiérrez. La contención de Unión dejó de frenar en el medio y el Ciclón dañó por las bandas. A los 4 lo tuvo Ortigoza, que recibió del Pipi (tuvo actitud, pero perdió muchas pelotas) y sacó un derechazo picante. El gran ausente en el circuito fue Romeo, quien se dejó comer por los zagueros.
Sin embargo, Unión reservó energías para lastimar en los contragolpes. El costado derecho de San Lorenzo tuvo floja cobertura y los santafesinos lo aprovecharon. Primero avisó Velázquez, tras un genial pase de Rosales. Y a los 28 fue el enganche quien dejó de dar asistencias para clavar un golazo desde fuera del área. El 10 avanzó sin que nadie lo presionara y le sacó réditos al adelantamiento de Champagne. El Nuevo Gasómetro estalló de bronca y Asad se ganó la mayoría de los reproches.
Después del tanto de Rosales, el partido se deslizó en un tobogán de vértigo. San Lorenzo, con Ramírez como abanderado, erigió a Bologna como una de las figuras. Y Unión respondió con réplicas basadas en los pelotazos precisos de Rosales, el titiritero. Pereyra lo pudo haber liquidado a los 35, pero su egoísmo le salvó la vida al anfitrión. También se lo perdió Erramuspe a los 43. No hubo tiempo para más: San Lorenzo sufrió otro cachetazo y arde en llamas.
Presionado por sus urgencias dramáticas, el Ciclón desempolvó el esquema 4-4-1-1 que hace poco había utilizado sin éxito y depositó sus esperanzas en muchos juveniles. Enfrente tuvo a un rival bravo, ordenado y muy táctico. El visitante, con el mismo dibujo, puso en práctica una presión asfixiante que arrancó en la salida azulgrana. Como consecuencia, los de Asad no pudieron construir jugadas con prolijidad y Ortigoza se quedó sin opciones de pase en el armado desde el fondo.
El arranque del duelo presentó una ardua batalla en el medio y ninguno de los protagonistas gozó de profundidad a la hora de atacar. Por esta razón, se animaron mucho con los remates desde fuera del área. El que más cerca estuvo en el periodo inicial fue Unión, mediante el par de tiros de Sergio Fernández. Fiel a su estilo práctico, el elenco de Kudelka procuró trabajar en bloque para no dejar espacios entre las líneas. Y a la hora de avanzar, Rosales fue inquietante cuando dijo presente.
Casi 25 minutos demoró el Ciclón para empezar a regalar algo de fútbol. Como se esperaba, la presión de Unión disminuyó al compás del crecimiento de Gutiérrez y González. A su vez, Pacheco y Ortigoza lograron adelantarse para capturar los rebotes. El partido ganó vuelo y los hinchas locales se ilusionaron con una ventaja exagerada. Pero el grave problema de San Lorenzo fue que nunca pudo encontrar a Romeo, el único delantero. Así, los avances (con más empuje que criterio) terminaron en remates mordidos o centros pasados de Martínez, el interesante lateral derecho.
En el amanecer del complemento, San Lorenzo lució más agresivo y coqueteó en el área del firme Bologna. Asad apostó por el ingreso de Ramírez en lugar de González, mientras que poco después entró Salgueiro por Gutiérrez. La contención de Unión dejó de frenar en el medio y el Ciclón dañó por las bandas. A los 4 lo tuvo Ortigoza, que recibió del Pipi (tuvo actitud, pero perdió muchas pelotas) y sacó un derechazo picante. El gran ausente en el circuito fue Romeo, quien se dejó comer por los zagueros.
Sin embargo, Unión reservó energías para lastimar en los contragolpes. El costado derecho de San Lorenzo tuvo floja cobertura y los santafesinos lo aprovecharon. Primero avisó Velázquez, tras un genial pase de Rosales. Y a los 28 fue el enganche quien dejó de dar asistencias para clavar un golazo desde fuera del área. El 10 avanzó sin que nadie lo presionara y le sacó réditos al adelantamiento de Champagne. El Nuevo Gasómetro estalló de bronca y Asad se ganó la mayoría de los reproches.
Después del tanto de Rosales, el partido se deslizó en un tobogán de vértigo. San Lorenzo, con Ramírez como abanderado, erigió a Bologna como una de las figuras. Y Unión respondió con réplicas basadas en los pelotazos precisos de Rosales, el titiritero. Pereyra lo pudo haber liquidado a los 35, pero su egoísmo le salvó la vida al anfitrión. También se lo perdió Erramuspe a los 43. No hubo tiempo para más: San Lorenzo sufrió otro cachetazo y arde en llamas.
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