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Viernes 19 de Junio de 2015 - 18:28 hs
Backstreet Boys en el Luna Park
La ex banda teen revivió sus viejos éxitos y mostró algunas nuevas canciones en un estadio que se rindió a sus pies.
Actualizado: Jueves 10 de Marzo de 2016 - 04:16 hs
“¿Ves? Esto escuchaba mamá en los ‘90. ¡Qué épocas!”, suspira Mirta, de 35 años, en la platea alta del Luna Park, despegando la vista de su hija de siete, ocho años. “¡Ahhh! ¡No lo puedo creer!”, hace catarsis cuando cinco figuras en trajes azul marino se recortan delante de las luces vintage y otras robóticas -como de viejos videoclips- en la pantalla del escenario: “¡Los Backstreet Boys!”.
Horas antes, decenas de mujeres habían encendido el sector “Arribos” de Ezeiza. Y aquí están, al fin. Kevin Richardson, Nick Carter, Brian Littrell, A.J. McLean y Howie Dorough volvieron a la Argentina, en otra escala de la gira que activó su disco número ocho en 22 años de canciones y coreografías frenéticas: In a world like this.
¿Habrán regresado, los Backstreet Boys, para asumir al fin su paternidad frente al pop con máquinas y autotune del siglo XXI? ¿Qué les quedó pendiente a las mujeres y hombres de más de 30 y de 40, que arengan con cada uno de sus bailes inspirados -con candor- en Michael Jackson? Casi una evocación de sí mismos, sin los calores de la adolescencia.
Desde ya, sus voces conservan el brillo de juventud y no flaquearán en sus éxitos, pegados a las melodías de su disco más joven. “No miramos al pasado, sino al futuro. ¡Eso es lo que importa!”, dirá Nick Carter, aquel rubio cara de bebé, ahora un grandote de pelo rapado castaño, con los silbidos de amor intactos para él. Le seguirá en furor Brian, el más bajo, de voz delicada y movimientos de clown.
“Quiero que actúen como si tuvieran 15 años”, convida Nick a la mitad del show. El plan es perfecto. Los cuerpos del Luna se agitan y los nuevos temas se acompasan a los hits coreados hasta por las vendedoras de bebida y golosinas: The Call, Don’t Want You Back, All I Have to Give, As Long as You Love Me, Show Me the Meaning, entre ellos.
En eso, arriba en la platea, la hija de Mirta pregunta quién toca. “¿Hay una banda escondida?”. No siempre. A la mitad del recital, para su set acústico no van a tener pistas grabadas. Con guitarras, un bajo y un cajón peruano, mientras una legión de chicas se acomoda en las dos gradas del escenario, los ídolos -vestidos ahora como skaters- prueban que pueden tocar sus propias músicas y, de paso, exponen otra huella de sus armonías vocales: el gospel y el country.
“Olé, olé, olé”, corea para cada uno el Luna Park repleto, y las luces de celulares flotan en la noche del pop bajo techo. Y la candidez de canciones nuevas como Love Somebody, In a World Like This o Permanent Stain, no podrá competir con la evocación de sus clásicos finales: Shape of My Heart, I Want It That Way y la que suena como un coro futbolero en el Luna: “Everyboooodyyy, rock your body right. ¡Backstreet’s back alright!”. Los cinco, vestidos con la camiseta número siete de la Selección Argentina, mueven sus nalgas de espaldas a ellas, diciendo adiós junto a su mayor recuerdo con pista de fondo. Pero no será para siempre la despedida. Como dijo Howie, de 41 años: “¡Esto recién empieza! ¡Los Backstreet Boys volveremos!”.
Horas antes, decenas de mujeres habían encendido el sector “Arribos” de Ezeiza. Y aquí están, al fin. Kevin Richardson, Nick Carter, Brian Littrell, A.J. McLean y Howie Dorough volvieron a la Argentina, en otra escala de la gira que activó su disco número ocho en 22 años de canciones y coreografías frenéticas: In a world like this.
¿Habrán regresado, los Backstreet Boys, para asumir al fin su paternidad frente al pop con máquinas y autotune del siglo XXI? ¿Qué les quedó pendiente a las mujeres y hombres de más de 30 y de 40, que arengan con cada uno de sus bailes inspirados -con candor- en Michael Jackson? Casi una evocación de sí mismos, sin los calores de la adolescencia.
Desde ya, sus voces conservan el brillo de juventud y no flaquearán en sus éxitos, pegados a las melodías de su disco más joven. “No miramos al pasado, sino al futuro. ¡Eso es lo que importa!”, dirá Nick Carter, aquel rubio cara de bebé, ahora un grandote de pelo rapado castaño, con los silbidos de amor intactos para él. Le seguirá en furor Brian, el más bajo, de voz delicada y movimientos de clown.
“Quiero que actúen como si tuvieran 15 años”, convida Nick a la mitad del show. El plan es perfecto. Los cuerpos del Luna se agitan y los nuevos temas se acompasan a los hits coreados hasta por las vendedoras de bebida y golosinas: The Call, Don’t Want You Back, All I Have to Give, As Long as You Love Me, Show Me the Meaning, entre ellos.
En eso, arriba en la platea, la hija de Mirta pregunta quién toca. “¿Hay una banda escondida?”. No siempre. A la mitad del recital, para su set acústico no van a tener pistas grabadas. Con guitarras, un bajo y un cajón peruano, mientras una legión de chicas se acomoda en las dos gradas del escenario, los ídolos -vestidos ahora como skaters- prueban que pueden tocar sus propias músicas y, de paso, exponen otra huella de sus armonías vocales: el gospel y el country.
“Olé, olé, olé”, corea para cada uno el Luna Park repleto, y las luces de celulares flotan en la noche del pop bajo techo. Y la candidez de canciones nuevas como Love Somebody, In a World Like This o Permanent Stain, no podrá competir con la evocación de sus clásicos finales: Shape of My Heart, I Want It That Way y la que suena como un coro futbolero en el Luna: “Everyboooodyyy, rock your body right. ¡Backstreet’s back alright!”. Los cinco, vestidos con la camiseta número siete de la Selección Argentina, mueven sus nalgas de espaldas a ellas, diciendo adiós junto a su mayor recuerdo con pista de fondo. Pero no será para siempre la despedida. Como dijo Howie, de 41 años: “¡Esto recién empieza! ¡Los Backstreet Boys volveremos!”.
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