Desde las organizaciones sociales que defienden los derechos de las personas con discapacidad, denuncian que hay un "plan sistemático" de recortes.
Martes 16 de Junio de 2015 - 17:28 hs
Uno de cada tres trabajadores está empleado en negro
La informalidad bajó levemente pero afecta a unas 4 millones de personas. En Santiago del Estero llega al 47%.
Actualizado: Sábado 12 de Marzo de 2016 - 21:06 hs
El INDEC informó ayer que en el primer trimestre de este año el 31,9% de los asalariados trabajaba en negro. Equivale a 4 millones de trabajadores en relación de dependencia sin derecho a la jubilación, obra social, cobertura de accidentes de trabajo y otros derechos laborales. Un año atrás el empleo informal fue del 32,8%. Es una leve baja de sólo 0.9 puntos. Sin embargo, en los últimos 4 años el empleo informal se mantiene en torno a ese porcentaje. En el primer trimestre de 2011 estaba en el 32%.
Nuevamente se destacan las provincias del Noroeste con el 40,7% de trabajadores no registrados. Y en esas provincias norteñas sobresale Santiago del Estero con el 46,9%. En la otra punta Usuahia-Rio Grande figura con el 10,5%. En la Capital el trabajo en negro es del 23,5% y en el Gran Buenos Aires del 34,3%.
Aunque fue disminuyendo desde el pico de casi 50% que tocó durante la crisis de 2001/02, todavía uno de cada 3 trabajadores está en negro. Y su peso es tal que supera los porcentajes de informalidad de los años 80 y de la primera mitad de los 90.
El servicio doméstico, la construcción y el agro son las actividades con mayor porcentaje de empleo en negro. En estos tres sectores hay más trabajadores que se desempeñan “en negro” que “en blanco”.
La mayor cantidad de empleados en negro está en las empresas chicas. En las más grandes, la proporción de trabajadores no registrados es baja. Sin embargo, esas compañías recurren en mayor medida al personal contratado o emplean a trabajadores como monotributistas; así se encubre que esa gente tiene una relación laboral dependiente. También el Estado como empleador recurre a esas prácticas contrarias al derecho laboral.
Las principales formas de trabajo en negro son las cooperativas “truchas”, la tercerización de actividades, la subcontratación y los factureros, que son empleados dependientes con empleos regulares pero que deben presentar facturas como monotributistas. Luego están las actividades totalmente informales ligadas al comercio o a talleres clandestinos. De estas cifras se desprende que el empleo en negro habría encontrado un piso muy difícil de perforar en un contexto laboral adverso. Es que las estadísticas del INDEC marcan una caída del empleo y el pasaje de más gente a la inactividad.
Por este motivo, el desempleo se mantiene en el 7,1% porque los que pierden el trabajo dejan de buscar empleo – por lo que no son considerados desocupados, mientras los jóvenes que ya pueden trabajar demoran en encontrar un empleo.
Aún así, la informalidad laboral es mayor entre los que trabajan por cuenta propia o son profesionales o están registrados en categorías más bajas que la que les corresponde por los niveles de ingresos.
Nuevamente se destacan las provincias del Noroeste con el 40,7% de trabajadores no registrados. Y en esas provincias norteñas sobresale Santiago del Estero con el 46,9%. En la otra punta Usuahia-Rio Grande figura con el 10,5%. En la Capital el trabajo en negro es del 23,5% y en el Gran Buenos Aires del 34,3%.
Aunque fue disminuyendo desde el pico de casi 50% que tocó durante la crisis de 2001/02, todavía uno de cada 3 trabajadores está en negro. Y su peso es tal que supera los porcentajes de informalidad de los años 80 y de la primera mitad de los 90.
El servicio doméstico, la construcción y el agro son las actividades con mayor porcentaje de empleo en negro. En estos tres sectores hay más trabajadores que se desempeñan “en negro” que “en blanco”.
La mayor cantidad de empleados en negro está en las empresas chicas. En las más grandes, la proporción de trabajadores no registrados es baja. Sin embargo, esas compañías recurren en mayor medida al personal contratado o emplean a trabajadores como monotributistas; así se encubre que esa gente tiene una relación laboral dependiente. También el Estado como empleador recurre a esas prácticas contrarias al derecho laboral.
Las principales formas de trabajo en negro son las cooperativas “truchas”, la tercerización de actividades, la subcontratación y los factureros, que son empleados dependientes con empleos regulares pero que deben presentar facturas como monotributistas. Luego están las actividades totalmente informales ligadas al comercio o a talleres clandestinos. De estas cifras se desprende que el empleo en negro habría encontrado un piso muy difícil de perforar en un contexto laboral adverso. Es que las estadísticas del INDEC marcan una caída del empleo y el pasaje de más gente a la inactividad.
Por este motivo, el desempleo se mantiene en el 7,1% porque los que pierden el trabajo dejan de buscar empleo – por lo que no son considerados desocupados, mientras los jóvenes que ya pueden trabajar demoran en encontrar un empleo.
Aún así, la informalidad laboral es mayor entre los que trabajan por cuenta propia o son profesionales o están registrados en categorías más bajas que la que les corresponde por los niveles de ingresos.
Fuente: clarin.com
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