El Sabalero igualó 1 a 1 en su visita a Almirante Brown este sábado. Los goles del encuentro los marcaron Bazán y Peinipil
Lunes 16 de Marzo de 2015 - 17:11 hs
Somos lo que comemos, pero también cuándo lo comemos
Una alimentación restringida temporalmente a 12 horas al día es más saludable que comer también por las noches.
Hasta ahora se sabía qué alimentos eran más o menos saludables, pero a partir de ahora también concemos que, al menos para proteger nuestra salud cardiovascular, debemos ingerirlos durante periodos determinados de tiempo, mejor de 12 horas, y desde luego olvidarnos del “picoteo” nocturno; no es muy saludable.
Lo dice un artículo que publica la revista «Science» en el que investigadores de la Universidad Estatal de San Diego y del Instituto Salk(EE.UU.) han visto, en moscas, que limitar el tiempo durante el cual podían comer previene problemas asociados con el corazón y el envejecimiento relacionados con la dieta. Los investigadores también han visto que los genes responsables del ritmo circadiano (ciclo día/noche) son parte integral de este proceso, pero todavía no están seguros cómo.
Los investigadores sabían que las personas que tienden a comer de una forma más desordenada durante el día y la noche tienen una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón que aquellas que son más ordenadas en sus horarios de comida. La pregunta es, dice Girish Melkani, “¿qué ocurre cuándo las personas comen tarde?” En realidad, señala, «no están cambiando su dieta, sólo el momento en el que comen».
Menos saludable
Melkani y Satchidananda Panda, un experto en ritmos circadianos del Instituto Salk, se propusieron estudiar si el cambio en los patrones de alimentación diaria de las moscas de la fruta (un modelo clave en el estudio de enfermedades humanas) podía influir en los efectos de la alimentación.
Y la respuesta fue positiva. Los investigadores trabajaron con un grupo de moscas de dos semanas de vida durante 3 semanas a las que se alimentó con una dieta estándar de la harina de maíz durante todo el día o únicamente durante 12 horas al día. Finalizado el estudio los resultados eran claros: aquellas con un horario de alimentación de 12 horas tienen mejores patrones de sueño, no ganaron tanto peso y tenían corazones mucho más saludables que las del grupo que comían sin restricción de horarios, a pesar de que comieron cantidades similares de los alimentos. Los mismos resultados se observaron después de cinco semanas.
Los investigadores llevaron a cabo el mismo experimento en moscas más mayores y vieron que los beneficios de una dieta restringida temporalmente no eran exclusivos de moscas jóvenes. Cuando los investigadores introdujeron estas restricciones de tiempo en la dieta a las moscas de mayor edad, sus corazones se volvieron más sano. (El promedio de vida de una mosca de la fruta es de unos 30 días.).
Vías genéticas
Una vez demostrado esto, los investigadores secuenciaron el ARN de las moscas en varios puntos del experimento para encontrar qué sus genes habían cambiado como resultado de la alimentación de tiempo restringido. Identificaron tres vías genéticas que parecen estar implicadas.
Los resultados complementan una investigación previa que mostró los beneficios de la alimentación regulada temporalmente para la obesidad, enfermedades metabólicas y la diabetes tipo 2 en ratones. Para Panda, «los resultados refuerzan la idea de que el patrón de alimentación diaria tiene un impacto profundo en el organismo y en el cerebro».
Sin embargo, advierte Gill, existen algunos obstáculos antes de extrapolar la investigación a los seres humanos. “Los humanos no consumimos la misma comida todos los días, y nuestro estilo de vida es un factor determinante de cuándo podemos o no comer. Pero al menos, nuestros estudios nos sugieren que nos deberíamos hacer las mismas preguntas en los seres humanos”.
Melkani, por su parte, cree que los resultados podrían traducirse enbeneficios para la salud cardíaca y la obesidad en humanos. “En realidad, no se trata de cambiar drásticamente el estilo de vida, solo los momentos del día en el que comemos –apunta-. Y, desde luego, olvidarnos del ‘picoteo’ nocturno”.
Lo dice un artículo que publica la revista «Science» en el que investigadores de la Universidad Estatal de San Diego y del Instituto Salk(EE.UU.) han visto, en moscas, que limitar el tiempo durante el cual podían comer previene problemas asociados con el corazón y el envejecimiento relacionados con la dieta. Los investigadores también han visto que los genes responsables del ritmo circadiano (ciclo día/noche) son parte integral de este proceso, pero todavía no están seguros cómo.
Los investigadores sabían que las personas que tienden a comer de una forma más desordenada durante el día y la noche tienen una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón que aquellas que son más ordenadas en sus horarios de comida. La pregunta es, dice Girish Melkani, “¿qué ocurre cuándo las personas comen tarde?” En realidad, señala, «no están cambiando su dieta, sólo el momento en el que comen».
Menos saludable
Melkani y Satchidananda Panda, un experto en ritmos circadianos del Instituto Salk, se propusieron estudiar si el cambio en los patrones de alimentación diaria de las moscas de la fruta (un modelo clave en el estudio de enfermedades humanas) podía influir en los efectos de la alimentación.
Y la respuesta fue positiva. Los investigadores trabajaron con un grupo de moscas de dos semanas de vida durante 3 semanas a las que se alimentó con una dieta estándar de la harina de maíz durante todo el día o únicamente durante 12 horas al día. Finalizado el estudio los resultados eran claros: aquellas con un horario de alimentación de 12 horas tienen mejores patrones de sueño, no ganaron tanto peso y tenían corazones mucho más saludables que las del grupo que comían sin restricción de horarios, a pesar de que comieron cantidades similares de los alimentos. Los mismos resultados se observaron después de cinco semanas.
Los investigadores llevaron a cabo el mismo experimento en moscas más mayores y vieron que los beneficios de una dieta restringida temporalmente no eran exclusivos de moscas jóvenes. Cuando los investigadores introdujeron estas restricciones de tiempo en la dieta a las moscas de mayor edad, sus corazones se volvieron más sano. (El promedio de vida de una mosca de la fruta es de unos 30 días.).
Vías genéticas
Una vez demostrado esto, los investigadores secuenciaron el ARN de las moscas en varios puntos del experimento para encontrar qué sus genes habían cambiado como resultado de la alimentación de tiempo restringido. Identificaron tres vías genéticas que parecen estar implicadas.
Los resultados complementan una investigación previa que mostró los beneficios de la alimentación regulada temporalmente para la obesidad, enfermedades metabólicas y la diabetes tipo 2 en ratones. Para Panda, «los resultados refuerzan la idea de que el patrón de alimentación diaria tiene un impacto profundo en el organismo y en el cerebro».
Sin embargo, advierte Gill, existen algunos obstáculos antes de extrapolar la investigación a los seres humanos. “Los humanos no consumimos la misma comida todos los días, y nuestro estilo de vida es un factor determinante de cuándo podemos o no comer. Pero al menos, nuestros estudios nos sugieren que nos deberíamos hacer las mismas preguntas en los seres humanos”.
Melkani, por su parte, cree que los resultados podrían traducirse enbeneficios para la salud cardíaca y la obesidad en humanos. “En realidad, no se trata de cambiar drásticamente el estilo de vida, solo los momentos del día en el que comemos –apunta-. Y, desde luego, olvidarnos del ‘picoteo’ nocturno”.
Seguí leyendo
La localidad santafesina fue seleccionada como finalista junto a otras siete de la Argentina.
La adolescente de 14 años era buscada desde hacía siete días en Córdoba. Fue encontrada este sábado en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra y la investigación apunta al único detenido por el caso.
El organismo aprobó un desembolso de US$ 1.050 millones, pero exigió que los funcionarios presenten sus declaraciones juradas.
Un procedimiento de la Policía Ecológica permitió secuestrar varios gallos que estaban alojados en jaulas individuales en una vivienda de la ciudad de Santa Fe. En el lugar también encontraron un ring de pelea en desuso. Los animales quedaron bajo resguardo preventivo.
El volante de Colón analizó el empate ante Almirante Brown y destacó la reacción del equipo en el segundo tiempo
Se trata de hombres de 25, 26, 28 y 35 años. Una denuncia de vecinos alertó al 911 por disturbios y cuando llegaron fueron agredidos con piedras y balas.
Después de días de campaña y una ola de solidaridad que se multiplicó en todo el país, Las Lobas lograron reunir el dinero que necesitaban para viajar a Madrid. La capitana santafesina Silvia Linari confirmó a LT10 que ya compraron los pasajes y que el sueño mundialista sigue en pie.